FICHA TÉCNICA



Título obra Madame Bovary

Notas de autoría Gustave Flaubert / autor de la novela homónima; Gaston Baty / adaptación teatral; José Méndez Herrera y José Luis Alonso / traducción

Dirección Víctor O. Moya

Elenco Nadia Haro Oliva, Raúl Meraz, Navarro, Alfonso Gassio, García Gallardo

Grupos y compañías Grupo Teatro Estudio de México

Notas de grupos y compañías Víctor O. Moya / director

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Productores Antonio Haro Oliva

Referencia Armando de Maria y Campos, “Madame Bovary en el teatro de las Bellas Artes, por el grupo Teatro Estudio de México de Víctor O. Moya”, en Novedades, 21 enero 1951.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Madame Bovary en el teatro de las Bellas Artes, por el grupo Teatro Estudio de México de Víctor O. Moya

Armando de Maria y Campos

El grupo Teatro Estudio de México ha presentado en el teatro de las Bellas Artes la versión teatral que de la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert hizo Gastón Baty y que fue representada con franco éxito de público por Margarite Jamois en el teatro Montparnasse, de París, a partir del 9 de octubre de 1936. Los esposos Antonio y Nadia de Haro Oliva se encontraban en París por aquel entonces, desempeñando Antonio alguna comisión diplomática, y las representaciones que vieron de Madame Bovary les causaron honda impresión que había de culminar años más tarde en la interpretación por Nadia de la inquietante protagonista de la novela de Flaubert.

Este año hace cien que Gustave Flaubert (nacido en Rouen, en 1821, muerto en Groisset en 1880), de regreso por Esparta, Nápoles y Roma, empezó a escribir su novela más famosa, popular y difundida, Madame Bovary. Flaubert gozaba ya de un gran prestigio como novelista, y casi ninguno como comediógrafo, cuyo drama en cinco actos Luis XI no había logrado interesar al público. Desde entonces, no obstante que volvió a intentar el teatro con Le Candidat, comedia de costumbres con la que quiso llevar a escena sus procedimientos de novelista, y que no tuvo aceptación al ser presentada, Flaubert mostró poco interés en el teatro. En 1857 aparece en los escaparates de las librerías de París Madame Bovary. A las pocas semanas de su aparición es perseguida por el tribunal imperial y toma cuerpo un proceso por ataque a la moral, del que fue absuelto, y que le valió una popularidad extraordinaria. Un crítico famoso, Dupanloup, la llamó "una obra maestra para los que han confesado en provincia", y lo es también para los que no han confesado, pues puede tenerse por la más célebre de las novelas francesas. En efecto, ninguna como ella ha señalado una fecha, y por obvias razones. Una de ellas la de que la novela son las mujeres; escrita generalmente para ellas, con frecuencia sobre ellas y algunas veces por ellas. Ellas habían constituido el público principal de Balzac. Flaubert creó en Emma Bovary la mujer francesa media, más próxima a la lectora francesa de novelas. La novela en Francia, particularmente a mediados del siglo XIX, es la provincia. Es decir, las costumbres de provincia, una e indivisible. El éxito de Flaubert fue haber trazado en Madame Bovary un retrato sintético. La crítica señaló en Madame Bovary una obra definitiva, y en poco tiempo se agotaron varias ediciones, y en general se vio en la novela de Flaubert el punto de partida de un arte nuevo, francamente realista, pero en el que la belleza de la forma aminoraba las escabrosidades de las descripciones. Madame Bovary, como La tentación de Saint-Antoine, figura en el Índice de libros prohibidos.

Todo hombre encuentra muchas veces en su vida a Emma Bovary. Toda linda mujer, exquisita y ambiciosa, encuentra a los León y a los Rodolfo. La realidad multiplica a esos personajes a nuestro alrededor, como en un juego de espejos, y con todo es en la vida de la novela donde existe en verdad ese personaje cuya novela de la vida parece no presentar sino los reflejos. Existe un plano donde la novela domina al estado civil: el sentir general ha reconocido ese plano en Madame Bovary.

Tema tan atractivo tentó a varios escritores antes que a Baty como asunto teatral, como sujeto de escena. Pero hasta Baty se rindió el éxito. En 1906 se representó en el Teatro de las Artes de Rouen una Madame Bovary adaptada a la escena por William Busnach, que no llegó a ser conocida en París, ni editada hasta la fecha, que yo sepa.

Gastón Baty creó un espectáculo muy de novela escénica. Dividió la acción en tres actos o partes, y ésta en veinte cuadros, haciéndola arrancar de marzo de 1804, desenlazándola tres años más tarde. En escasos cuarenta meses Emma Bovary vive su novela. Baty logró hacer de Madame Bovary una heroína de teatro, y de la novela de Flaubert un gran espectáculo.

Parece incongruente que un grupo de amantes del teatro experimental eligiera obra de tan peligrosa ambición para presentarse con ella en un escenario de la responsabilidad del Bellas Artes, y que suponga que interesa a los públicos de ahora de este lado del mundo el angustioso conflicto erótico de una provinciana francesa de hace un siglo. La explicación es obvia, clara. Se trata de aficionados a representar, estudiosos, disciplinados, responsables. No forman en las filas del Teatro Estudio de México que dirige Víctor O. Moya profesionales de la escena. Tal vez del grupo surja una eminente actriz, un notabilísimo actor. Todo es posible con la constancia y el estudio, que son la clave del genio, el secreto del éxito. Los discípulos de Víctor Moya, los colaboradores de Antonio Haro Oliva –el animador del grupo–, saben lo que quieren. Por eso los resultados empiezan a ser espléndidos. La representación de Madame Bovary bajo la dirección de Moya y con Nadia Haro Oliva, bella mujer, fino temperamento, exquisito talento, en la protagonista, ha constituido el primer éxito teatral del año, y si como espero serán largamente discutidas la interpretación de Nadia, de Meraz y Navarro, de Gassio y García Gallardo y la dirección de Moya, a la postre todos estarán de acuerdo en el buen gusto y la propiedad que el cada día más palpable dominio de la dirección que ya alcanza Moya, permite que circulen por toda la postura escénica, y en que Nadia de Haro Oliva, da vida real y le infunde un exquisito espíritu a una de las heroínas más difíciles de la novela francesa: Emma Bovary.