FICHA TÉCNICA



Título obra Cada quien su vida

Autoría Luis G. Basurto

Referencia Armando de Maria y Campos, “Los primeros 10 años de Cada quien su vida”, en El Heraldo de México, 23 febrero 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   23 de febrero de 1966

Columna Escenarios

Los primeros 10 años de Cada quien su vida

Armando de Maria y Campos

La compañía de Luis G. Basurto, autor, director y, a veces actor, celebra estos días los diez años de representaciones de la obra en tres actos, del propio Basurto: Cada quien su vida, cuya acción justifica el autor con esta pregunta de difícil respuesta en materia teatral: ¿es inmoral la verdad? La respuesta lógica sería afirmar que la verdad no es inmoral, según se diga esa verdad, de acuerdo con la inmoralidad de que se trate. Pero éste no es tema para tratarse en un comentario que no tiene más propósito que señalar lo insólito que es el hecho de que una pieza de teatro se presente durante diez años a lo largo y a lo ancho de la República, lo que supone una suma de representaciones considerables.

Muy pocas piezas de teatro resisten la acción del tiempo y menos todavía aquellas que se representan con desusada frecuencia. ¿Cuántas representaciones ha alcanzado esta pieza de Basurto? Probablemente ni el mismo autor lo sabe, porque las estadísticas teatrales son a veces modificadas por necesidades de propaganda. Lo cierto es que la obra de Basurto ha sufrido una transformación durante los diez años que lleva de representarse, como el ser humano. Es la misma, y es otra, como cualquier persona. No en balde han pasado diez años. La joven a los veinte es otra mujer a los treinta años. Tal vez el cronista esté equivocado, pero encontró muchos parlamentos modificados, algunos "cortes", nuevos diálogos y... sin embargo ¡es la misma pieza! Pongamos, otro ejemplo: una dama de treinta años se maquilla el rostro de manera distinta a una dama de cuarenta. Y nadie pone en duda que es la misma persona. Este asunto del maquillaje es digno de atención, porque Cada quien su vida se nos figura que aparece ahora con exceso de maquillaje para justificar la moraleja sobre la que sustenta su argumento. Parece que ahora las escenas son más crudas, la acción en general más violenta, el dialogo más audaz. Pocas obras se representarán en el mundo en las que acción y diálogo sean más turbulentos y más cínicos. ¡Como se trata de una obra que lleva más de diez años representándose! Nadie recuerda cómo era su diálogo hace ocho, o hace tres años, o cuando se representó por primera vez y el cronista la calificó de "un mural de la vida nocturna de México". En los Estados creerán que así son los cabaretuchos de Ciudad-Capital. En verdad, en diez años la vida nocturna ha cambiado mucho, como cambia una chiquilla de los diez años a los primaverales veinte. La pieza continúa viva en cuanto a interés y como todos los personajes son lo que se llama en teatro muy "favorecidos", cada quien en el suyo encuentra su oportunidad para lucirse. Y esto que es muy difícil en una obra, lo logra fácilmente la afortunada pieza de Luis G. Basurto.