FICHA TÉCNICA



Título obra El tejedor de milagros

Autoría Hugo Argüelles

Productores Instituto Nacional de Bellas Artes

Referencia Armando de Maria y Campos, “El tejedor de milagros, de Hugo Argüelles, en el Teatro Comonfort”, en El Heraldo de México, 10 febrero 1966, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   10 de febrero de 1966

Columna Escenarios

El tejedor de milagros, de Hugo Argüelles, en el Teatro Comonfort

Armando de Maria y Campos

El Instituto Nacional de Bellas Artes ha construido un teatro destinado a un público de clase popular, y por esto poco exigente, en el número 72 de las calles de Comonfort. La sala es amplia, capaz para un buen número de espectadores; no tiene acústica, pero en cambio los salones de descanso son amplios y lujosos.

En este teatro se presenta la pieza de Hugo Argüelles El tejedor de milagros que, contra lo que es costumbre, pasa del cine al teatro. Esto hace suponer que fue pensada como guión cinematográfico y no como pieza dramática, porque adolece de visibles defectos como obra teatral. El tejedor de milagros explota la credulidad del pueblo en relación con algún hecho extraordinario relacionado con la religión católica, y exhibe, como curas, beatas, prestamistas y en general gente interesada en un supuesto milagro, que apoyan la versión de que la Virgen María llega un 24 de diciembre a un pueblecillo de Ixcamelucan, Estado de México, para dar a luz un niño que todos se apresuran a considerar como un nuevo representante de Jesucristo en la Tierra. Desgraciadamente el niño nace muerto y todo el tinglado de intereses se viene abajo.

Hugo Argüelles es un autor que ha caminado con fortuna desde que su nombre apareció en las carteleras teatrales. Sabe hacer teatro por intuición y no carece de talento. Además, ha tenido la fortuna de que sus obras pasaran a la pantalla. Todo esto obligaría al cronista a mostrarse exigente en cuanto a la construcción dramática de El tejedor de milagros, pero considerando que está destinada su representación a las clases populares que han visto poco teatro, solo tiene elogios para ella y para sus intérpretes, todos ellos no profesionales, pero muchos con aptitudes para llegar a ocupar un puesto como actores o actrices de carrera, de los que siempre está necesitado el teatro en México.