FICHA TÉCNICA



Título obra Noche redonda

Espacios teatrales Sala 5 de diciembre

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Noche redonda, en la Sala 5 de diciembre, último del año”, en El Heraldo de México, 4 enero 1966, p. 2.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   4 de enero de 1966

Columna Escenarios

Estreno de Noche redonda, en la Sala 5 de diciembre, último del año

Armando de Maria y Campos

El cronista tiene motivos suficientes para opinar. Estos son claros como el agua clara. Lleva más de cincuenta años pergeñando informaciones, crónicas y críticas de teatro, y otros tantos de hacer los resúmenes anuales consecuentes. Pues bien, con la mano puesta sobre el corazón, puede afirmar que ni en los más escuálidos años teatrales de la Revolución, que mantuvo aislada a la capital de la República, hemos presenciado una temporada de tan escaso relieve. Vista a la distancia de doce meses parece un horizonte de lomas, porque no sería justo hablar de llano estéril. Una lomita aquí, otra allá, y el resto pasto reseco por el sol de la mediocridad.

Para estimular algún periódico resurgimiento de nuestra vida teatral, se fundó la Agrupación de Críticos de Teatro y se armó algún barullo. Luego intervino la política y aun se llegaron a formar mafias. Sin embargo siempre se respetaron sus juicios. Ahora la Agrupación se encuentra en receso, lógica consecuencia de la atonía teatral que padecimos durante el año 1965. No es posible reunirse –y este cronista menos que ninguno porque se traicionaría a sí mismo premiando simplemente por premiar– porque ¿qué se va a premiar?

Lo honesto y estimulante sería declarar desierto el año teatral de 1965, sin dejar de reconocer aislados y estimables aciertos, que todos tienen en la mente.

El último estreno del año fue ¡de circo! No hay desaire en la apreciación. Amo el circo desde niño, he escrito sobre él un libro y cientos de artículos, pero el circo es el circo, el box es el box y el teatro es el teatro. Alcancé a Ricardo Bell, me divirtió mucho Pirrimplín, don Catarino, magnifico payaso mexicano, pasó como un meteoro por la escena nacional. Así pasarán Ortiz de Pinedo, Emilio Brillas, Yuyu etc., y hasta Varelita, hábil adaptador de viejas comedias a... ambientes mexicanos. ¿Cree de verdad el señor Varelita que con cambiar los lugares de acción y espolvorear en los diálogos chistes de todos calibres, sufren transformación alguna los caracteres? Noche redonda, en Veracruz, vale como pieza de teatro menos que el papel en que fue mecanografiada. La interpretación agradó al público. Eso pasa siempre con los de los circos.