FICHA TÉCNICA



Título obra Lady Frederick

Autoría William Somerset Maugham

Elenco Irene López Heredia, Ernesto Vilches

Notas El autor recuerda la primer obra representada en México de William Somerset Maugham, con motivo de su fallecimiento

Referencia Armando de Maria y Campos, “[Lady Frederick]”, en El Heraldo de México, 17 diciembre 1965, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   17 de diciembre de 1965

Columna Escenarios

[Lady Frederick]

Armando de Maria y Campos

Para las nuevas generaciones William Somerset Maugham es casi un desconocido. Pocos dramaturgos, sin embargo, desde los tiempos de Oscar Wilde, conocieron mayores éxitos que él en las tablas londinenses. Esto significa que sus obras fueron representadas en casi todos los escenarios del mundo. W.S. Maugham acaba de morir a edad bien avanzada. Nació en París en 1874, donde su padre era consejero de la Embajada Británica. No cabe en esta breve nota la biografía literaria del gran escritor desaparecido. Me limitaré a recordar con brevedad su extensa labor literaria. Su mayor ambición juvenil fue escribir para el teatro, y en 1902 su primer drama, Schiffbrüchig, en un acto fue producido en Berlín y en idioma alemán.

Lady Frederick, un nuevo drama representado en 1907, significó el triunfo consagratorio para Somerset Maugham, quien desde aquel momento, se convirtió en uno de los dramaturgos más en boga en Inglaterra.

A propósito de esta pieza, por cierto la primera de él que fue representada en México a principios de los veintes, por Irene López Heredia y Ernesto Vilches, el escritor recordó alguna vez:

–Yo sabía que si Lady Frederick era un fracaso tendría que renunciar a la idea de escribir y resignarme a pasarme el resto de la vida en una oficina. No abrigaba grandes esperanzas de triunfar, especialmente después que el empresario llegó a mi casa, para decirme que la obra no contenía suficiente cantidad de epigramas. "Necesitamos por lo menos una docena más", me dijo. Yo me bebí una taza de café y me puse a la tarea de intercalar epigramas con mano temblorosa, como una cocinera inexperta que inserta almendras en su primera torta.

"Al llegar al teatro la noche del estreno, lo hice con la conciencia de que abandonaría la sala convertido en un dramaturgo consumado o en un oficinista en embrión. Ocurrió lo primero. Me di cuenta, desde el primer momento, de que la obra era un éxito, porque la gente comenzó a reír tan pronto como se alzó el telón. Creo, que es una gran cosa conseguir que la gente se ría a las primeras líneas del diálogo".

Escribió su primer drama en 1898. El último en 1933. Su novela La otra comedia fue adaptada a la escena y representada en todo el mundo con éxito.

No se puede decir más en el poco espacio de que disponemos. William Somerset Maugham se fue y con él un gran hombre de teatro.