FICHA TÉCNICA



Título obra Casa de mujeres

Autoría Enrique Suárez de Deza

Elenco Gina Romand, Adriana Roel, Silvia Fournier, Norma Lazareno, Angelita Castaney, Judy Ponte

Referencia Armando de Maria y Campos, “Casa de mujeres, de Enrique Suárez de Deza”, en El Heraldo de México, 30 noviembre 1965, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   30 de noviembre de 1965

Columna Escenarios

Casa de mujeres, de Enrique Suárez de Deza

Armando de Maria y Campos

El tema del amor que se vende, dulce y fiera herida, se conoce en el teatro español a mediados del siglo XVI con La Celestina o la Tragedia de Calixto y Melibea, de Fernando de Rojas, aquel judío español de Puebla de Montalván, Toledo, judío español por mas señas. Cervantes dijo de esta obra en feliz frase: Obra, a mi entender, divisa si encubriera más lo humano. La Celestina es pieza de teatro eterna. En Madrid acaba de estrenarse la versión de Casona, autor recién fallecido. Fue un verdadero estreno.

Verdadero estreno resulta la reposición de Casa de Mujeres, del autor argentinoespañol Enrique Suárez de Deza estrenada en México en la lejana época primoriveriana española. Fue, entonces, una comedia blanca. Comedia roja de esta índole, y no porque fuera izquierdisante, recordarnos Santa Isabel de Seres, obra de escándalo de Alfonso Vida y Planas. Después vino la de Suárez de Deza, estrenada en el Teatro Ideal hace muchísimos años. Ahora la reponen Miguel Manzano y Jorge Landeta rebajando su lenguaje y su contenido moral y aún espiritual a bajos fondos increíbles. Lo mas crudo de La Celestina resulta blanco ante lo turbio y cenagoso de esta versión. Conocimos, ¿quien no?, estas casas de mujeres, y la que ha inventado Jorge Landeta no se parece en nada a las de hace cincuenta o veinticinco años. A las de ahora, ¡quien sabe! Pero en verdad no se puede decir en un teatro que aspira a contar con un público de buen gusto, lo que abunda en esta ultima versión, y da pena ver a Gina Romand o Adriana Roel, a Silvia Fournier, a Norma Lazareno a Angelita Castaney o Judy Ponte, diciendo las tremendas ordinarieces de la nueva versión de Casa de Mujeres, y rebajándose ya no digamos como actrices sino simplemente como mujeres a unos planos de emulación que están mas allá del buen gusto. Recordemos la frase de Cervantes a propósito de La Celestina. Y es que se trata de que todo repercuta en la taquilla. Y hasta la taquilla de un teatro comercial debe aspirar a ser decente. No se salva el mal gusto previniendo que la obra es apta para personas mayores de veintiún años. El buen gusto está fuera del tiempo y la distancia.