FICHA TÉCNICA



Título obra Electra

Autoría Sófocles

Notas de autoría Ioannis Gryparis / adaptación al griego contemporáneo

Elenco Aspassia Papathanassiou, Titika Nikoforaki, Costis Galankis, Antonios Kenakis, Nicolaos Lykomitros, Christos Frangos

Coreografía Loukia

Música Konstantin Kydoniatis

Referencia Armando de Maria y Campos, “Electra, de Sófocles, por el Teatro Griego Piraikon”, en El Heraldo de México, 25 noviembre 1965, p. 7.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   25 de noviembre de 1965

Columna Escenarios

Electra, de Sófocles, por el Teatro Griego Piraikon

Armando de Maria y Campos

En versión al griego actual de Ioannis Gryparis, con música de Konstantin Kydoniatis y coreografía de Loukia, hemos visto, oído y sentido la tragedia de Sófocles Electra, representada sin interrupción a partir de la monodia de Electra, el párodo commátika, el episodio primero, el estásimo primero, el episodio y el estásimo segundo, igualmente el tercero y el éxodo. Todo en una hora cuarenta minutos. Emoción y no poca expectación.

Cuestión muy debatida es la de la anterioridad o posterioridad de la tragedia de Sófocles respecto de la de Eurípides del mismo nombre, que consta fue representada en la primavera del 412. Unos y otros autores se basan en argumentos sacados de contenido interno de ambas tragedias y en criterios estéticos. El tema de la leyenda de Electra es el mismo de Las coéforas, de Esquilo, aunque tratado de la manera distinta. Orestes ha dejado de ser el protagonista y la acción del poeta se centra exclusivamente en Electra, la hermana entrañable y la hija abnegada y piadosa, que sólo vive en la esperanza de cumplir un día aquel terrible mandato de la moral antigua de vengar a los muertos. Carácter varonil y decidido, movida en su vida por un profundo ideal ético, Electra forma con Crisótemis, su dulce y sumisa hermana, una pareja femenina paralela a la de Antígona e Ismene.

Los griegos que nos visitan lograron un espectáculo cargado de la tormenta de la violencia y de la belleza ritual de la tragedia griega. Nos han ofrecido un evento artístico de primer orden, que agradecemos y aplaudimos con el mejor de nuestros calores emotivos, y nos confirma el valor eterno del teatro.

Aspassia Papathanassiou volvió a estremecernos con una Electra trémula de electricidad emotiva y Titika Nikoforaki logró una Clytemnestra llena de dignidad y señorío dramático. Lo reducido del espacio de que disponemos nos lleva a mencionar únicamente el Orestes de Costis Galankis, el Tutor de Antonios Kenakis, el Aegisthus de Nicolaos Lykomitros y el Pylades de Christos Frangos. El Coro, verdadero protagonista de la obra, sigue su trama y afirma la acción con armonía de movimientos y el mejor concierto de voces; único, inolvidable.