FICHA TÉCNICA



Título obra Los inseparables

Autoría Leandro Blanco y Alfonso Lapena

Referencia Armando de Maria y Campos, “[Los inseparables]”, en El Heraldo de México, 12 noviembre 1965, p. 3.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Heraldo de México   |   12 de noviembre de 1965

Columna Escenarios

[Los inseparables]

Armando de Maria y Campos

1.–El tema gemelino es antiguo en el teatro universal. El autor que probablemente lo trató por primera vez fue Plauto. Su comedia Los menecmos fue representada por primera vez en Grecia hace ya varios siglos. Desde entonces la mayoría de los autores cómicos han tratado con más o menos fortuna el tema de los mellizos, que, después, al aparecer en Siam dos hermanos unidos por excrecencias óseas vino a darle variedad al tema. No se conoce con seguridad el original griego que sirvió de modelo a Plauto para Los Manaechmi, si bien se tiene noticia de buen número de comedias que llevan por título Los Gemelos. Quizá puede pensarse que Plauto tomara sus datos de aquí y de allí para fundirlos después en la unidad de una sola intriga.

Los hermanos siameses modernizaron un poco el tema antiguo y aunque no se sabe a ciencia cierta si en virtud de alguna audaz operación médica éstos fueron separados y vivieron después por cuenta propia, el asunto se ha repetido constantemente y lo han utilizado desde Shakespeare hasta en los tiempos modernos Tristán Bernard y Sacha Guitry. Y si bien ningún actor cómico ha dejado sin explotar la feliz invención, el cine es el que ha podido desplegar todas las posibilidades del tema.

2.– Dos autores españoles, de avanzada edad ahora, ambos residentes en México por razones políticas, llevaron a la escena española hace una buena cantidad de años este tema, y tuvieron el acierto de convertirlo en revista musical con el título de Los inseparables. Hasta donde alcanzan mis recuerdos esta revista rica en números musicales, tuvo éxito en Madrid y en las provincias españolas. No llegó a ser estrenada en México. Sacándola del fondo de una gaveta Leandro Blanco y Alfonso Lapena la han convertido en comedia de corte picaresco y es de justicia decirlo que con mucha habilidad y no poca gracia.