FICHA TÉCNICA



Título obra Punto H

Autoría Yves Jamiaque

Dirección Dagoberto Guillaumin

Elenco Carlos Ancira, Rafael Llamas, Teresa Selma,Virginia Manzano

Escenografía Julio Prieto

Referencia María Luisa Mendoza, “La conciencia a punto”, en El Gallo Ilustrado, no. 259, supl. de El Día, 11 junio 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

La conciencia a punto

María Luisa Mendoza

Es la excelente obra de Yves Jamiaque, Punto H el problema de la conciencia del hombre y de la confianza del hombre ante el terrible dilema de la elaboración de la bomba atómica. Es un relato dialogado y genial de los conceptos que florecen en la mente de los hombres cuando se hacen cargo total de la responsabilidad futura que los agobia con el avance diabólico de la ciencia y el uso que de ella puedan hacer los generalotes para lo bélico. Es decir que: la ciencia va caminando cada vez más hacia grandes descubrimientos y terroríficos poderes, una ciencia ya superada por hombres de otros planetas, hombres maduros que la usan para su progreso, y aquí en la tierra redonda en pleno crecimiento y tan a la mano de gobiernos que con ella amenazan la terminación total de la vida sobre la Tierra.

Es el episodio del acercamiento entre sabios bajo el dominio nazi y sabios norteamericanos antes de lo de Hiroshima. Las dudas, el triunfo de la confianza entre ambos mandos y la decisión final de borrar el alto a las investigaciones y seguir bajo la condena abrazada por circunstancias externas ineludibles y profundas decisiones humanas.

Es el momento de Niels Bohr, premio Nobel, y la visión demoniaca del rostro de un hombre destruido por la decoración abstracta muy efectiva de Julio Prieto. Es el largo viaje del día a la noche en busca de la supervivencia, con largos diálogos apasionantes y excelentes trabajos dramáticos. Sobre todo el de Carlos Ancira ahora ciñéndose a un perfil sabio y a una nueva tendencia teatral, ya no tan desgarradora como la que sostuvo heroicamente al lado de Alexandro durante años, sino más madura no por calma sino por profunda en el papel que lo puede acercar mucho más al público que no conociera. No por ello Rafael Llamas se queda atrás aunque si bien su papel es más oscuro precisamente así está formidable dentro del mismo, porque lucha desde los cuarenta años de juventud que, tanto son en un sabio, por ganar la marcha de la vida en el universo.

Sobresale también Teresa Selma, muy bien vestida a la moda del tiempo de la decisión, caracterizada en peinado y actitud, todo esto debido a la dirección de Guillaumin indudablemente, pero también a su talento especial para un nuevo tipo de actuación en nuestro teatro, muy contenida, muy severa, muy intensa y por esto mismo muy interesante. La señorita Selma va hacer una gran carrera en el teatro de casa. Asimismo Virginia Manzano es la esposa del sabio, la dama que lo acompaña en todo y que lo adivina detrás de su doméstica generosa inteligencia. Y está muy bien.

Dagoberto Guillaumin fue muy aplaudido la noche del estreno, porque poder sacar con ritmo una obra tan difícil y tan pesada por lo profunda como estos dos actos originales de Yves Jamiaque, exigen no cabe duda un profesionalismo de primera. Y si al principio Guillaumin dejó un poco colgadas las escenas, a medida que transcurren van adquiriendo su intensidad mayor hasta la sorpresiva transparencia final, la de la desesperación, en donde vemos todos los esfuerzos, hacia la confianza de Niels Bohr, fracasar.

Un gran triunfo en una temporada teatral que ya se anima.