FICHA TÉCNICA



Título obra Fando y Lis

Autoría Fernando Arrabal

Notas de autoría Carlos Solórzano / traducción

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Sergio Klainer, Diana Mariscal, Adrián Ramos, Julio Castillo, Henry West, Alberto Megales

Escenografía Alejandro Jodorowsky

Música Alejandro Jodorowsky

Vestuario Alejandro Jodorowsky

Referencia María Luisa Mendoza, “Dos obritas maestras en La Paz”, en El Gallo Ilustrado, no. 251, supl. de El Día, 16 abril 1967, p. 4.




Título obra Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín

Autoría Federico García Lorca

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Sergio Bustamante, Nadia Milton, Gloria García, Sergio Klainer, Julio Castillo, Adrián Ramos

Escenografía Alejandro Jodorowsky

Referencia María Luisa Mendoza, “Dos obritas maestras en La Paz”, en El Gallo Ilustrado, no. 251, supl. de El Día, 16 abril 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Dos obritas maestras en la Paz

María Luisa Mendoza

“Don Perlimplín, duerme tranquilo... ¿la estás oyendo?... Don Perlimplín... ¿la estás oyendo?...”
Federico García Lorca

Don Perlimplín con su casaca verde y su peluca blanca ha de estar oyendo sentado en lo que quede de la silla turca de García Lorca, su personaje redivivo por Alexandro en la Casa de la Paz. Y ha de estar encantado de tanta ternura a colores, de tanta imaginación a horcajadas, de tanta alegre alegría del creador recreador.

A don Perlimplín su autor lo creó en 1929 y lo estrenó ya en escena el 5 de abril de 1933. En 1967 Alexandro lo vuelve a poner a sufrir, lo hace retornar el camino del estupendo cornudo que fue, don Perlimplín no tiene honor, y lo sublima en su último acto final en el jardín.

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, aleluya erótica en cuatro cuadros y un prólogo, versión de cámara. En un escenario prodigioso todo art-nouveau del que ya se agotaron los calificativos en su primer ensayo para H30 (es la plenitud del color y del buen gusto, el reverberar de aquellas mujeres con alas y antenas, de aquellas mujeres lirios, de aquellas cosas –es puma– dibujada) (bastidores, camas, sillas, biombos, todo un derroche de estilo nouveau dulce y curvoso), en ese escenario Alexandro usa las marionetas para suplir algunas primeras escenas originalmente entre don Perlimplín y Belisa, su criada, y subraya los dos personajes duendes haciéndolos decir algunos parlamentos, actual de coro, de tramoyistas, y zumbar, volar, hacer reír continuamente en la forma más talentosa y atrevida. El talento de Alexandro una vez más se ve en todo su esplendor de originalidad, con esa actuación formidable de Sergio Bustamante espléndidamente caracterizado, irreconocible él tan joven, él tan viejo y el debut de Nadia Milton, novel, inexperta y llena de posibilidades haciendo milagros con su primer intento de teatro. Con Gloria García, Sergio Klainer (en el papel de la madre de Belisa, grotesco, satírico, burlón, hiriente y fincando el punto final a la rabiosa forma de ironizar de Alexandro) y por fin Julio Castillo y Adrián Ramos vueltos dos mariposones duendecillos inolvidables.

Alexandro mueve las marionetas detrás del forillo con muchísima gracia y diferencia de voces. Todo un éxito esta obrita chica de García Lorca, todo un placer el mirarla. Mírela.

Fando y Lis

Y la reposición de Fando y Lis, traducida por Carlos Solórzano de la perfección del texto de su autor Arrabal, un viejo querido conocido nuestro, no en persona, sí en sus obras y en sus amistades en París con el propio Alexandro y con Gironella el pintor. Aquí fue puesta hace algunos años con Betty Sheridan y Héctor Ortega, escenificada en toda su crueldad, ahora se repite una dirección distinta con diálogos cantados y aternurada, según Alexandro y encruelada según María Luisa Mendoza. Al humor negro, a la dureza de relaciones todas simbólicas de apresamiento, a la unión de dos seres sadomasoquistas, al horror de la acción del hombre contra la mujer, aniquilándola, paralizándola, encadenándola, apresándola con esposas y matándola, se añade la sequedad del intérprete actual, Sergio Klainer, que toca la ternura con dedos apenas y no la abraza como Ortega. El resultado es espeluznante, dramático y asombroso. Un contenido de dolor e injusticia a veces insoportable. Una actuación admirable de Diana Mariscal, revelación de veras. Con la ayuda de Adrián Ramos, Julio Castillo, Henry West y Alberto Megales. Música de Alexandro (¿la música de Perlimplín es de Lorca?).

Así, pues, todos los decorados el decorado, todos los vestidos el vestido, todas las músicas la música, todas las direcciones la dirección, responden a un autor: Alexandro. Señores, ¿cuándo vamos a darle a este hombre del teatro mexicano el lugar que se merece?... es un creador, informado, adelantado, sencillo, humilde y vanidoso, hallazgo para nuestro país en el que su obra ya pesa con peso propio. Todos los Alexandros Alexandro.