FICHA TÉCNICA



Título obra H30

Autoría Alexandro Jodorowski

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Nadia Milton, Nacho Méndez, Pepe Ávila, Héctor Morelli, Mickey Salas, Ofelia

Escenografía Alejandro Jodorowsky

Referencia María Luisa Mendoza, “¿Te acuerdas del H30, Sara Bernhardt?”, en El Gallo Ilustrado, no. 250, supl. de El Día, 9 abril 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

¿Te acuerdas del H30, Sara Bernhardt?

María Luisa Mendoza

Es tal la actividad creadora de Alexandro que ya no sabe uno para dónde voltear la cara y correr de un lado a otro en busca de sus direcciones. Ahora es la dirección, ágil, la escenografía evocadora, el vestuario agogó, y la realización del pe al pa de los films incrustados en el espectáculo del que vamos a hablar, inusitadamente asombrosos (los films).

Ahora es H30, una sucesión de canciones contemporáneas de todos los estilos y sabores, bajo su mano que ya no es maestra sino profesional cien por ciento, directa y mágica. Es decir que, si es de Alexandro es bueno, diría un slogan merecido.

No bastaría la gracia de Lennon y McCartney, de Méndez o Fischer, de Lai o Menescal, los autores y hacedores de las preciosas canciones del H30, si no hubieran sido cantadas en el ritmo de continuidad que Alexandro les supo dar y rociadas con un montón encantador de gags y requiebros todos aligerantes y juveniles. Tomó Alexandro las melodías que le enseñaban los muchachos. Nadia Milton, Nacho Méndez, Pepe Ávila, Héctor Morelli, Mickey Salas y Ofelia, e hizo de ellas un sabroso batidillo. Pero hay que ir por partes.

Primero se hizo la luz, la luz que Alexandro maneja como las viejecitas las pastas de sus tés (cuidadosa y directamente, de la taza a la boca). Y echó el lucerío sobre la maravilla de escenografía que ahora inventó. Y digo inventó porque a muchos escenógrafos les da flojera echar tanto de genio para tan poco de espectáculo, dijéramos y ellos lo dicen. Inventó abrir el deleite de las viejas revistas, recordar los tiempos veintes y la gracia inolvidable delicuescente de los lirios del Art Nouveau... Retomó la vieja publicidad europea de zapatos de agujeritos y largos echarpes dignos de ahorcar a muchas Isadoras, todo lo revolvió con cucharones Op y pop e hizo su decorado que la mitad de H es de color y en el 30 se vuelve blanco y negro. Y uno se detiene en el placer del telón de fondo y de las formas y se ríe y goza y recuerda a la Bernhardt, no por Sara sino por sus soles que la alumbraron y sus lecturas que la desvelaron y el espíritu del ayer, que Alexandro tanto se sabe para el espíritu del hoy.

Luego vino Nadia y vino Nacho. Dos artistas que antes, y se pueden enojar (si recuerdan Acapulco y la desolación de sus pobres actuaciones borradas por el sudor y el humo de un cabaretucho de la costera) eran cero y ahora son un deleite supremo, ello en lo femenino del grito beatlisco pero a lo nuestro latino, él en la simpatía del conocedor del bossa nova y Medley Beatles.

Y por allí estuvo un duende llamado Ofelia que brincoteó y alegró con su asustante juventud (uno dice al verla: mírate, así fuiste alguna vez). Y anduvieron los músicos que son todo un hallazgo en entusiasmo también muy joven...

Y vino la película con música de Un Hombre y una Mujer filmada enternecedoramente por Alexandro con un ritmo y un romanticismo y una sencillez para un día de fiesta. Y la segunda filmada por él también con música de los Beatles... una peliculita joya, llena de novedades, un ¡Yea, Yea! mexicanísimo, rápido, nervioso, lleno de adorables secuencias logradas edición talentosísima y un final de fiesta a cargo del ídolo de Tlatelolco cargado por la muchachada maravillosa. Esto usted lo tiene que ver. Es un espectáculo musical con toda la barba, alegre y sano, refrescante e inteligente. H30 A cargo del insobornable Alexandro.