FICHA TÉCNICA



Título obra Sonant

Autoría Mauricio Kagel

Dirección José Antonio Alcaraz

Notas de elenco María Cristina Flores Alatorre (arpa), Sergio Castillo (guitarra), Daniel Ibarra (contrabajo), Carlos Layando y Homero Valle (membranófonos)

Notas La autora comenta una obra de teatro instrumental

Referencia María Luisa Mendoza, “¡Hagan su juego señores!”, en El Gallo Ilustrado, no. 245, supl. de El Día, 5 marzo 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

¡Hagan su juego señores!

María Luisa Mendoza

José Antonio Alcaraz se lanzó a interpretar Sonant 1960... de Mauricio Kagel en su sesión de teatro instrumental. ¡Hagan su juego señores!, fue el grito de guerra para que, después de una variadísima gama de sonidos punteados como un Miró pero en música, cada intérprete sin más ni más tomara su propia iniciativa y desplazara al señor director sin miramiento de ninguna especie llevándolo de la oreja a interpretar los instrumentos respectivos. Así de pronto, el estrado de un conjunto de música se vuelve tablas para actores nuevos.

El camino recorrido por el teatro instrumental viene desde muy lejos y es una desgracia en este momento no recordar con precisión los nombres y los detalles de su trayectoria. Baste decir que hubo un compositor hace muchos años que escribió una pieza para ser interpretada a la luz de las velas –porque no había electricidad, claro está– la cual consistía en que los músicos terminaban su partitura y se retiraban de la escena apagando su vela, hasta quedar el último, al piano, y soplar para la oscuridad de la sala.

Ahora bien, José Antonio Alcaraz es un joven distritofederaleño que nació en el 38 y estudió con Moncayo y Contreras. En el 61 se fue a Europa enviado por la UNESCO. Estudió en París en la Schola Cantorun con Daniel Lesur y Pierre Wissmer, en Darmstadt con Boulez, y en Londres en el London Opera Centre. Dirigió en Oxford La coronación de Popea de Monteverdi. Y ha escrito Folonisia, Arbre d'or a deux Tetes, Lude y Visión de los vencidos.

Y Mauricio Kagel es un joven bonaerense que nació en el 31. Vive en Alemania. Es un genio de la avanzada en música, famosísimo, ha escrito música electrónica y ha incursionado en todos los laboratorios de la expresión sonora. Ha escrito muchas obras consideradas raras por unos y sensacionales por otros. Hoy por hoy es el más importante compositor en Europa. En Sonant lo que quiso fue que los instrumentos sonaran por sí mismos. El arpa de María Cristina Flores Alatorre. La guitarra de Sergio Castillo. El contrabajo de Daniel Ibarra, los membranófonos de Carlos Layando y de Homero Valle.

Teatro de instrumentistas. Con toda la magia de las improvisaciones válidas. Ellos de pronto hablaban, chiflaban, cantaban, gritaban y usaban sus instrumentos a palmadas, a tamborileo de dedos, a batutazos, etc. Nuevos modos de hacer ruido musical: una olla, una pelota, cucharas de palo, lápices. Y la mímica en su actuación; caras sorprendidas, sonrientes, irónicas o conminatorias. Imitaciones de unos y otros. Desplazamiento, movimiento, locura y el deseo intenso de hacer que el teatro siempre presente en los conjuntos musicales tomara de pronto vida propia y alevosa, graciosa, desenfadada voz.

José Antonio Alcaraz, un enamorado de Malher de Monteverdi y de lo clásico o melódico por antonomasia, ahora ofrece las avanzadas de la música en el Viejo Mundo. No pretende apantallar a los burgueses –en buena traducción muy aleteadora en el caso– sino de que el público mexicano constreñido a la eterna Quinta de Beethoven o a Las estaciones de Vivaldi conozca lo que pasa en el pentagrama de los muy nuevos compositores de vanguardia. Así como en teatro vemos de vez en cuando algo nuevo que los críticos barceloneses dicen que es más viejo que ellos mismos (como en el caso de Alexandro a quien siempre se le saca a relucir a Artaud y se le ataca nombrando a sus admiradoras como agresión), así ahora, con Alcaraz oiremos lo que nos está vedado porque sí.