FICHA TÉCNICA



Título obra Enanos

Autoría Alfonso Pallares

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Narciso Busquet, Carlos Ancira, Sergio Klainer, Lilia Aragón

Espacios teatrales Casa de la Paz

Referencia María Luisa Mendoza, “La altura de los Enanos”, en El Gallo Ilustrado, no. 244, supl. de El Día, 26 febrero 1967, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

La altura de los Enanos

María Luisa Mendoza

Surge un nuevo autor. Frase común que muchas veces se derrite como vela de cebo, se hace chica chica y se queda en veremos. Pero, si Alfonso Pallares se apura y se porta bien y escribe obras teatrales tan buenas como el primer acto de su primer experimento va a ser un excelente autor dramático, ya verá. Si no se porta bien y escribe puras obras como el segundo acto de Enanos, va a ser un mal autor, aburrido y soso. Por lo pronto Alexandro leyó su obra y le vio muchas posibilidades, tantas que la ha presentado en la Casa de la Paz maravillosamente resuelta, porque Enanos no es fácil, tiene todas las ambiciones del escritor novel, todas las ganas de hacer laboratorio todavía sin saberse bien las fórmulas y equivocándose de líquidos a veces o dando en el clavo otras.

Ese primer acto que aplaudimos tanto... en el que cuatro personajes se enfrentan a sus soledades y de un presente escénico absoluto pasan gracias a la dirección a un pasado doloroso. En contrapunto el tiempo en realización de finas sutiles licencias, apenas un movimiento de lejanía del interlocutor sin que la luz se apague, apenas una pareja desplazándose a otra área y explicando sin mayores pedanterías lo que motivó ese estar tan desolados más que solos, esa carencia de amor y su toma como en la guerra a campo traviesa y sin miramientos, ese quitar la vida a nombre de una pasión que no existía y que se ha logrado entre la mujer humillada en la casa matrimonial (casamata como tantas) y el gánster amoral hermosamente joven e intenso.

Es una obra de profundidades casi logradas. Es la historia de siempre dicha de manera diferente y dirigida con el talentote sensacional de ese director del prodigio que es Alexandro Jodorowski. Es el intento de un nuevo autor al que se saluda ¡hola! como a la esperanza ¡hola!...

Y es la presencia de cuatro actores. Desde la grandeza interpretativa sorprendente siempre de Narciso Busquet que es, ¡ya lo sabemos! voz, voz, voz, fuerza, amor, gozosa alegría de actuar bien, presencia física formidable (tal vez la más rotunda del teatro mexicano).

Es Carlos Ancira estrenando tics que rebordan su nuevo vil personaje que él sabe dar con tanta maestría siempre. Y es el trabajo exhaustivo, lleno de intenciones, de profesionalismo novel, de entusiasmo de Sergio Klainer que demuestra una inexperiencia evidente pero un talento interpretativo cambiante y que dará frutos ya lo veremos también.

Y la belleza oscurísima aterciopelada; imponente, dulce, triste e inolvidable de Lilia Aragón en el único papel femenino de la pieza. La señora Aragón vuelve a demostrar lo ya demostrado: su perfecta dicción, su expresividad y emoción, el gran hallazgo que es ella misma para el teatro de nuestro país. Cuando uno ve a Lilia Aragón en escena sabe que está ante una actriz, y cualquier alegría proviene de ella y no encuentra uno el porqué no decirlo.

Así Enanos cumple cometidos, da placeres interpretativos y una lección más de inteligencia y talento de parte de Alexandro, el director que sí es garantía de director.

La Casa de la Paz sigue estando en bélica paz. Ojalá que toda esa labor cultural tan asombrosa no se vaya a ir algún día al pozo, como la de otras casas similares devueltas irónicamente de Occidente al temazcal.