FICHA TÉCNICA



Título obra El corrido de Pablo Damián

Autoría Héctor Azar

Dirección Jorge Fons

Elenco Rosa María Flores, Leandro Martínez, Héctor Cervera, Yolanda Miranda, Elsa Miranda, Ángel Mosqueda, Miguel Santos, Alejandro García Pacheco, Gustavo A. García, Cristina Moreno, Pomposo Fernández

Escenografía María Luisa Mendoza

Música Marta Meneses

Espacios teatrales Casa del Lago

Referencia María Luisa Mendoza, “Ubú un Fons”, en El Gallo Ilustrado, no 229, supl. de El Día, 13 noviembre 1966, p. 4.




Título obra Ubú rey

Autoría Alfred Jarry

Dirección José Estrada

Elenco Carlos de Pedro, Virgilio Leos, Magda Vizcaíno, Ramón Barragán

Escenografía Ricardo Rocha

Referencia María Luisa Mendoza, “Ubú un Fons”, en El Gallo Ilustrado, no 229, supl. de El Día, 13 noviembre 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Ubú un Fons

María Luisa Mendoza

En la Casa del Lago sucede lo que nos conmueve porque ahora nos vamos a poner como los críticos que tanto criticamos que se hacen publicidad con sus obras propias, pero en todo ha uno de caer como en hacer alguna vez una escenografía, puesto que también se es escenógrafa y nunca una profesión debe tapar a la otra y ni modo. Ahora con el decorado, tres retablos que adornan la obra de Héctor Azar El corrido de Pablo Damián, que dirige Jorge Fons. Los bastidores son preciosos, opacos para que parezcan viejos, y ya no le sigo porque entonces sí que me voy a hacer la publicidad. Por lo cual, hablar de la puesta en escena es lo más digno, ni modo. Y ahí les va: El corrido es como todo lo de Azar un ejercicio fresco y bello, barroco y mexicano, del idioma. Es la historia de cualquier atlixquense, en un solo acto corto con un precisamente corrido al principio que yo le cortaría un poco pero, que es bonito porque la joven Marta Meneses le puso la música y es en contrapuntos y pausas que lo visten mucho.

Luego una dirección de Jorge Fons que es un muchacho que se ha dedicado al cine mucho más y que aquí debuta como director el cual logra una escena inolvidable cuando de amor se habla con Pablo y la muerte catrina bailando al guajolote. En el concepto más alto del erotismo más antiguo: vistiéndose y desvistiéndose. Redondo el acoso, terrible la muerte que posee al mala cabeza, plástico y rotundo el mensaje de entrega. Con una Rosa María Flores formidable, tinaja de talento, y un Leandro Martínez que apabulla con su voz, su dicción, su temperamento, su estampa. Y la revelación de Héctor Cervera profundo, espontáneo, tierno. Allí Yolanda Miranda y Elsa Miranda, ambas sacrificando sus juventudes y bellezas para vivir dolientes personajes.

Fons alcanza así muchos aplausos porque El corrido es tan difícil de dirigir como todo aquello que Azar escribe, por la vida interior que le pone y esa complicación de estampas que parecen en un momento dado coincidir todas juntas de tan coloreadas y rotundas.

Ángel Mosqueda, Miguel Santos, Alejandro García Pacheco, Gustavo A. García y Cristina Moreno son todos el coro, y Pomposo Fernández cierra el reparto. Los domingos en La Casa del Lago que tiene a su cargo Juan Vicente Melo, y en donde dos perritos duermen por la noche en el mejor cuarto de la elegancia.

Ubú rey

Alfred Jarry es el árbol de donde se cuelga el teatro contemporáneo de vanguardia, de laboratorio, del absurdo. Jarry, francés genial, alumno alguna vez, maestro para siempre. Jarry escribió una obra revolucionaria que el día de su estreno en 1896 en pleno boqueo del Siglo de las Luces sembró el terror entre los viejos de todas las épocas –igualitos a los de hoy– y la alegría, el viento nuevo, en los jóvenes de entonces –idénticos a los de hoy. Es la sublimación de lo grotesco, la denuncia al agua fuerte, la burla desmedida y maravillosa a las instituciones y a las naciones. Es también la historia de un emperadorcito, de un generalazo, de un tiranuelo (tan igual a los nuestros, a los de la madre patria, casi americano).

José Estrada se lanzó a dirigirla fiel y amoroso al mismito Jarry, inaugurando en el texto también barroco y bello, descarnado y poético, los gritos deliciosos que nos asuelan como el ¡gulp!, ¡ssscrach!, ¡sssmack!, etc. No los gritos sino los sonidos onomatopéyicos de nuestro diario vivir !sniff! Subrayó a los personajes en acritudes y trajes, los hizo más patentes, los puso en la exageración deliciosa, y para terminar les imprimió el ritmo del gran circo del mundo, hiriendo de paso a los clásicos españoles que Jarry trata con el mismo furor que los mexicanos. Y de entre todos sus actores; Carlos de Pedro ¡fabuloso, gran, gran actor!, Virgilio Leos ya en la sublimación de la risa, Magda Vizcaíno, primorosísima y gentil, Ramón Barragán, la revelación de Ubú, el cómico más cómico de los últimos meses, chistosísimo como el Palotín Cotiza: español lagarterano todo peludo y con la barba de las cinco semanas... Ojalá que Barragán no se nos fuera de las tablas… ojalá retornara siempre...

Ubú consagra a Ricardo Rocha como escenógrafo, certero, avanzado, valiente, satírico... y como diseñador de vestuario, digno de la dirección de Estrada, tan llena toda de talento.