FICHA TÉCNICA



Título obra La trágica historia del doctor Fausto

Autoría Christopher Marlowe

Dirección Ludwik Margules

Elenco Sergio Borbolla, José Martín, José Barberena, Francisco Font, Ricardo Ortega, Gilberto González, Octavio Díaz, Fernando Orozco, Alfonso Torre, Antonio Azar Plata, Mario Huarte, Jesús Ruiz, Jorge Palomino

Escenografía Alejandro Luna

Espacios teatrales Frontón cerrado de la Ciudad Universitaria

Referencia María Luisa Mendoza, “Un Marlowe soberbio de aquí al cielo”, en El Gallo Ilustrado, no 225, supl. de El Día, 16 octubre 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Un Marlowe soberbio de aquí al cielo

María Luisa Mendoza

Es como haber encontrado la piedra filosofal lo que los jóvenes están haciendo en el teatro clásico al presentar obras de alto contenido filosófico dentro del marco vital y contemporáneo de la escena. De pronto alguien supo en el mundo cómo decir lo más profundo de la manera más comprensible, y los jóvenes se alegraron de saberlo todo y entenderlo todo y los viejos se lamentaron de quedarse tan acompañados y de no seguir viendo las obras escénicas iguales a como las vieron sus antepasados, si sus antepasados tuvieron la suerte de asistir al teatro como ellos.

Ludwik Margules es uno de estos muchachos que están decididos a darles cultura a los muchachos. Y ahora nos ha admirado con una puesta en escena formidable, sensacional y hermosísima dirigida por él como los propios ángeles malos y buenos de Marlowe. Es La trágica historia del doctor Fausto y en la historia de Margules finca el primer verdadero gran paso en lo dramático más no en la tragedia. Es tan extraordinario el trabajo de este joven nuevo –viejo en apariencia y en empeños teatrales– que no se le puede encastillar en ningún antecedente, cuando mucho nombrarlo entre los intentos de contemporaneización con Lope que han hecho Mendoza e Ibáñez.

Ahora, con trece mágicos jóvenes actores, dignos representantes del teatro que Marlowe imaginara en su tiniebla, realiza el prodigio de unir todo el pensamiento del inglés con el diabolicismo del sabio actual que pretende invadir la Luna con cohetes plateados o acabar con la tierra con cohetes dirigidos. Para ello Margules planteó la obra, la historia de Fausto, el hombre que vende su alma al diablo para tener sapiencia y poder, en dos tiempos y espacios, el de hoy siniestramente oscuro y dirigido al cielo con pirámides de hojalata que vuelan los años luz, y el de ayer, erizado de bellas curvas góticas catedralicias, piedras filosofales de nigromantes gambusinos doctorados.

Su dirección es: voz y movimiento, compás y ritmo, nervio y vitalidad. Su escenografía, la grandiosa escenografía de Alejandro Luna, que merece el premio a la mejor en este año, responde perfectamente a la división antes mencionada con los módulos arquitectónicos más severos, los trastes escenográficos más sencillos, el concepto mayor de la arquitectura al servicio de la palabra teatral.

Todo un gran foro, el del Frontón Cerrado de la UNAM, se engalana, se crespa, se aterra con este decorado formidable, y se cimbra en sus orígenes con lo que Marlowe dijera y los actores repiten y los cielos y las montañas hacen eco. Todo el escenario es allí presencia, el piso, los aires, los techos. Todo responde a una obra, todo está siendo vuelto a hacer por el grupo bellísimo de Margules, por el talento sin igual de Margules, por el aliento de escenógrafo que es Margules en sí porque es su concepto de director la interpretación del escenógrafo.

Quien no ha visto esta obra allá en los campos universitarios, el sábado o el domingo, ha perdido una posibilidad de vislumbrar lo que el gran teatro, el de masas, puede ser ya. Representación digna de cualquier escenario del mundo. Dirección asombrosa que solamente la mala voluntad pueda atacar.

Por eso, aquí van los nombres de todos los que toman parte esta empresa antológica: Sergio Borbolla, José Martín, José Barberena, Francisco Font, Ricardo Ortega, Gilberto González, Octavio Díaz, Fernando Orozco, Alfonso Torre, Antonio Azar Plata, Mario Huarte, Jesús Ruiz, Jorge Palomino y la Radio Universidad.

¡Maravilla!