FICHA TÉCNICA



Título obra Juegos dramáticos

Autoría Lya Engel

Dirección Lya Engel

Elenco Tita Ortega, Paty Fe, Fred de Keijzer

Espacios teatrales Centro Cultural Coyoacán

Referencia María Luisa Mendoza, “Juegos dramáticos de Lya”, en El Gallo Ilustrado, no 221, supl. de El Día, 18 septiembre 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Juegos dramáticos de Lya

María Luisa Mendoza

El Centro Cultural Coyoacán, que ahora dirige Jorge Godoy y que alguna vez intentó sacar avante Seki Sano, está vivo y hacia la rosagancia, pero quiere todavía más, quiere que la gente vaya y tome café y vea pintura y compre libros y asista al teatro. Quiere ser, y lo va a lograr, un centro deveras de aficionados al arte, de artistas o de críticos de artistas. Tiene todo, menos la cercanía, para convertirse en importante núcleo de donde salgan gentes que den a México toda la grandeza que necesita, por lo menos en teatro que es lo que nos apasiona a los de esta columna. Así como alguna vez María Antonieta Rivas Mercado puso su casa del centro a la disposición de locos geniales que hoy son geniales y ya no locos, así ahora Jorge Godoy abre las puertas de una casa colonial bellísima para que de allí enloquezcan a nuestro mundo gentes de drama y comedia.

Por eso llegó Lya Engel con todo su entusiasmo del tamaño del monte Ararat con sus gentes del Seguro Social, sus actores y alumnos, a montar todos los Juegos dramáticos de Lya, bajo su palabra y su dirección, Y allí vimos a este grupo joven, nuevo, entusiasta, bailar, brincar, decir, actuar, con el método de teatro de impresiones que Lya ha inventado y que usa de todos los métodos ya inventados, desde el drama hasta el desenteátreseme ahí de Brecht.

Juegos dramáticos. Eso son, unos juegos muy bonitos, unos ejercicios escénicos realizados por gentes sin arrugarse, duritas y sin canas, por adolescentes y jóvenes que ni siquiera piensan en la vejez, esa de puntitas que ronda haciéndole gestos a una generación a la que pertenezco y que se resiste a ser venerable por todos los medios y tintes para el pelo.

Juegos. Y palabras. Y movimientos. Una parte “conmovedora” en la que se mueren todos menos los gendarmes, cual debe de ser, y en la que terminan todos los difuntos aventando sus lágrimas de colores, como canicas de a tostón, a los desdichados que todavía vivimos, amén, amén, amén, amén...

Otra, festiva, la mejor, con supergato negro que es Tita Ortega (revelación de expresividad, coquetería belleza y personalidad) muy lindo y miedoso, crítica genuina de la autora a la televisión sin autores. La niñera: con el amor de una ídem y el clásico paseante de jardín; piececita muda irónica, con homenajes a Marceau y al romanticismo. Ya en el colmo de lo romántico con "Y Construiremos un Cohete", verdadero estudio sicológico de Lya, de los adolescentes que conoce tan bien como a su propia hijita, la linda Paty Fe, una actriz que promete, con el corte de Susana Alexander en su mejorísima época. Con ella el holandés Fred de Keijzer, un muchacho con toda la línea ágata y grequiana de ser de otro planeta.

Finaliza el juego con la aparición de todos los integrantes del grupo (¿cómo se llama? ¿Grupo Seguro? ¿Grupo Fe? ¿Grupo Esperanza?), en encantador recuerdo de las comedias musicales y el trabajo de cuerpo, cara, voz y murmullo, en la burla contemporánea y sabrosa de quienes construyen cohetes hasta para aventar para abajo.

Lya así da rienda suelta a su inquietud de dramaturga, ella que fue una actriz muy sobresaliente. Y lo hace muy bien, y se une al corto contingente de mujeres mexicanas que hacen teatro y hacen periodismo al mismo tiempo, como Marcela del Río, como Maruxa Vilalta y como Luisa Josefina Hernández, en algún tiempo también.

Lya es, en su producción dulce, tierna, ingenua –ya lo dije–, romántica y positiva. Si usa la sátira lo hace como a escondidillas, como detrás de una puerta con su carita tan de niña ella, tan infantil también. Lya pretende renovar el teatro y estos son sus pininos. Desde luego es una excelente maestra y una directora llena de sensibilidad buen humor.

Juegos Dramáticos, escritos y dirigidos por Lya Engel son lindos en su altura, y valdrían la pena de ser repuestos en otro teatro más cerquita de uno aunque menos del corazón.