FICHA TÉCNICA



Título obra Las fascinadoras

Autoría Felipe Santander

Dirección Felipe Santander

Elenco Felipe Santander, Deborah Velázquez, Tetina Romay, Gloria Muniche, Jony Sakmari, Antonio Alcalá

Escenografía David Antón

Coreografía Edmundo Mendoza

Notas de Música Kay Pérez / dirección musical

Referencia María Luisa Mendoza, “Las fascinadoras 56 ¿o 46?”, en El Gallo Ilustrado, no 205, supl. de El Día, 29 mayo 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Las fascinadoras “56” ¿o 46?

María Luisa Mendoza

¿Cuántos años hace que se estrenó en México Las fascinadoras?... Éramos más jóvenes de lo que todavía somos. Era joven joven Felipe Santander, su autor, aquel muchachito rubio que presentó en Bellas Artes Salvador Novo en Hipólito. Las fascinadoras resulta ahora un interesante tema de estudio de la juventud, del grado en el que puede conservarse este estado vigente, aún arañando la senectud o habiéndola traspasado como es el caso de un León Felipe, en una última instancia, el del mismo Novo en otra edad todavía floreciente, y el de Juan José Gurrola o Alexandro Jodorowski para reintegrarnos a las fechas sin arrugas aún. Ser joven no está solamente en un calendario superfluo y traidor, está en la antena que detecta todos los movimientos íntimos de la primera juventud. Ser joven ahora, en 1966, es conocer plenamente nuestro tiempo, entender y sentir a los Beatles, discutir a Batman sin iras, reírnos con y del Agente 007, saborear el op, el pop, la poesía concreta, y hasta el desvelado abstracto que ya empieza a encanecer... por ejemplo. Mil cosas gratifican la potencia de vivir la veintena antes de la cuarentenas una formidable música popular actual y universal, un nervio en el baile vivo y feroz, una soledad a punto siempre de ser compartida y una esperanza llena de conocimientos mucho más profundos y universales que los que teníamos, digamos, a los dieciocho años nosotros.

Entonces, Felipe Santander se lanza de nuevo con esta comedia musical que muestra apenas leves intentos de contemporaneizarla y muchos defectos que resultan anacrónicos, amarillos de tiempo, viejos, sin haber podido aguantar el paso de los años. Hay solos cantados que corresponderían por clasificación al solo del novio en My Fair Lady, frente a la casa donde tú vives, o al María, María, de Romeo en West Side Story... pero que aquí apenas llena un cometido menor y mediocre y no alcanza en nada a aquellas canciones que son ya clásicas en el género. Además intenta una "mexicanización" obligada por las circunstancias. Felipe Santander al incluir un "gallo" o serenata nocturna con acompañamiento de botella, que resulta verdadero pegoste sin objeto en un ambiente juvenil y estudiantil con tantos cortes norteamericanos. Es la concesión que hace a la masa nuestra y telúrica.

No es ya el tiempo de bailar así, como baile de quince años con “Bailando en el Savoy” o "Polvo de Estrellas"... de nuestra adolescencia y la suya, la de Santander tan nostálgica y fallida. Hoy los muchachos son de otra manera, y los tipos que pinta Santander en su obra corresponden a cuando él era un chico apenas. Y no es porque ignore algo, de pronto hay una escena de un programa de televisión en el que se ve la riqueza de ritmo y gracia que le hacen falta en los tres actos musicales.

El mismo, Santander, no tiene ya la edad debida para su papel, y este año del 66 lo criticamos porque se llevó nuestro aplauso en el ¿56?... y aquella simpatía, aquel intento inocente, cae por tierra sin haber madurado. No obstante el público se divierte mucho –movido por la simpatía innata y la buena voluntad de la compañía– con las anécdotas que transcurren coreografiadas por Edmundo Mendoza, escenografiadas por David Antón, y bajo la dirección musical de Kay Pérez.

Así, la dirección y la actuación de Santander cumplen solamente. Sobresale Deborah Velázquez, Tetina Romay, Gloria Muniche, Jony Sakmari y Antonio Alcalá.