FICHA TÉCNICA



Dirección Juan José Gurrola

Espacios teatrales Teatro Jesús Urueta

Productores Manuel Barbachano

Notas La autora menciona el programa Juegos y fábulas con 6 obras: Landrú, de Alfonso Reyes; Lady Macbeth de James Thurber; El Unicornio, Chocolates, La Caja de Arena, de Edward Albee y La Cantante Calva de Eugene Ionesco

Referencia María Luisa Mendoza, “¡Teatro festival 2000!”, en El Gallo Ilustrado, no 202, supl. de El Día, 8 mayo 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

¡Teatro festival 2000!

María Luisa Mendoza

Juan José Gurrola es uno de los directores jóvenes que más sentido musical tienen para el teatro. Encuentra siempre el huequito para meter la melodía y alegrar, con mucho talento, con mucho sentido contemporáneo de la escena, cualquier asunto de tablas por menor que éste sea. Gurrola siente la frivolidad, la espuma, el aire, la nube. Le saca partido a lo obvio, a lo que la gente no ve pero lo está pensando. Su trayectoria como director se ha ido solidificando, aunque en la actualidad Gurrola dirija únicamente pequeñas cositas que son en sí joyas deliciosas, como Landrú, por ejemplo. O sus nuevos Juegos y fábulas que acaba de presentar en el Jesús Urueta, y de donde arranca una temporada de Music Hall, por así llamarla, semanal, y que cambia día a día, bajo el certero patrocinio de Manolo Barbachano, que de zar de la televisión y del cine empieza a tratar de serlo también del teatro.

Del programa que será de los lunes sobresale la dirección de Gurrola, como lo dije, de Landrú, de Alfonso Reyes. Allí está eminente, en el retrato del asesino francés y de nuestro Alfonso, Carlos Jordán, simpatiquísimo y actor prosopopéyico como su nombre lo indica. Están las preciosas y cadavéricas damas de los veinte: Tamara Garina, María Antonieta Domínguez (esplendorosa), Pixie Hopkin y Marta Verduzco. Sobresale también un par de revelaciones jóvenes y magníficas: Beatriz Baz como actriz cómica y Lucero Isaac como bailarina y vedete novísima. La señora Baz realiza un trabajo lleno de finura para lograr la risa. Explota su elegancia para ridiculizar a la dama chiclera de Norteamérica, en Lady Macbeth, un juguetito de James Thurber para lamerse los dedos y al que le hace segunda la excelente interpretación de Roberto Dumont. Y es Beatriz la exageración de la dama “popoff” en un salón de belleza, vista por Dorothy Reynolds y Julián Slade. También camina por lo notable en El unicornio, como loca encantadora y conyugal.

Lucero Isaac baila en el asombró de su figura impecable, en mallas por ejemplo, dejando ver la posibilidad inapreciable y el camino que puede seguir para convertirse en la primera vedete del momento. Porque tiene, sobre toda su belleza, un gusto insuperable, una elegancia innata, una espontaneidad que da alegría y hace lógico cualquier tema que se le pida. Es Lucero una niña de diez años en Chocolates, coreografía de Pixie Hopkin, acompañada de Enrique Rocha como el viejo chaplinesco. Y es, por último, el unicornio verde que Thurber imaginara para deshacer un matrimonio más aburrido que un viaje por el subway.

En cambio en La caja de arena, de Edward Albee, falla Gurrola como director porque su ritmo se le pierde en la inutilidad de una situación absurda que no cuaja nunca. Y fallan los actores Abraham Stavans, María Antonieta Domínguez que sustituye a Julia Baker, Mauricio Dávison y hasta Pixie Hopkin, No por lo que son, sino por lo que hacen sin ton ni son, sin mano directriz, sin objeto.

Hay que hacer notar el profesionalismo de Rocha, que siendo ya un actor muy nombrado y una estrella muy del cine nacional, se presta a salir en pequeñeces cumpliendo así con el cometido del miembro disciplinado de una compañía rotativa. Y hace notar la gracia de Sergio Guzik, ya aplaudido en La cantante calva y ahora formidable en el amaneramiento del peluquero que ayuda a hermosearse a Beatriz Baz en escena.

¡Bravo por todos! Habrá que verlos en los seis programas siguientes, a ellos o a sus compañeros los de las óperas cómicas, los del Jazz 1966, el jazz Bosa Nova, a Chucho Zarzoza, a los de Dimensión 66, con Nacho Méndez, los Profetas, Pixie misma, a la placentera fiesta que es 2 + 8 en Pop, a El zoológico de cristal, con música que inventó Calatayud, Madrid y Marichal.