FICHA TÉCNICA



Título obra Don Gil de las calzas verdes

Autoría Tirso de Molina

Dirección Héctor Mendoza

Elenco Marta Navarro, Héctor Cruz, Flora Dantus, Mabel Martín, Luis Miranda, Alejandro Morán, Adrián Ramos, Miguel Ángel Zevada

Escenografía Arnold Belkin

Espacios teatrales Frontón cerrado de la Ciudad Universitaria

Referencia María Luisa Mendoza, “Don Gil se rejuvenece”, en El Gallo Ilustrado, no 196, supl. de El Día, 27 marzo 1966, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Don Gil se rejuvenece

María Luisa Mendoza

Dice Sergio Fernández que el desagravio al honor atropellado es el tema central en Don Gil de las calzas verdes. La venganza de una mujer, no el amor, porque ella saltando los siglos llega a la era del espacio a darnos la lección más formidable de cómo se puede impedir que un sinvergüenza engañe... ¿de qué manera?... haciendo uso de la más lujosa crueldad, cerrando los ojos a cualquier emoción tierna para terminar con él, aun exponiéndolo a la muerte, y zahiriéndolo con la ridiculez de las situaciones más absurdas y que en ciertos momentos adquieren carta de naturalización, sobre todo en aquel tiempo en el que los mandaderos eran esenciales para la cristalización de un emparejamiento.

Así pues, Tirso de Molina sigue a doña Juana de la Seca a la Meca de los alrededores de Madrid, y escribe los diálogos hermosísimos de duda, requiebro, estrategia, guasa y perdón, con los que está llena la comedia tirciana. Y Héctor Mendoza los toma y los daca y los devuelve exactos a su original, pero vestidos por Courrage y alados por los cohetes a la Luna.

Don Gil de las Calzas Verdes podría tal vez parecer cansado ya por su largura y su corte, aunque es imprescindiblemente necesario conocerlo puesto en escena. Cualquiera de esas fatigas desaparece con el acento contemporáneo y revolucionario, irrespetuoso y amoroso que Mendoza le imprimió como un sello nostálgico de Poesía en voz alta, y con el ritmo nuevo del nervio y el atrevimiento.

Por ejemplo el joven director introduce escenas da zapateado español, de tango en momentos dramáticos, de mariachis tristes en la evocación, de surf con su correspondiente orquesta de guitarras eléctricas y un círculo de muchachos sentados en sus sillas viéndose igualitos a los de los cafés de hoy.

También Mendoza, para provocar la distracción del gozo durante una mutación, hace a los actores patinar a lo largo del frontón cerrado de la CU en donde se desarrollan tan bellos hechos: muchachos que se deslizan al son de Los patinadores, en un vals anacrónico que aquí, sin tener objeto lo obtiene por ocurrencia talentosa.

Viste al grupo excelente de pijamas, y sólo a dos viejos embarba, a los que fincan la autoridad y desfasen entuertos.

Y si la dirección es toda irónica, también la escenografía de Arnold Belkin sobresale con esta característica que tanto nace de la inteligencia. Vuelve un juego la comedia, le da toques infantiles, levanta ciudades con cubos, estructuras coloreadas, ruedas de la fortuna, jaulas a go-gó.

Y vemos aquí, en medio de tanta audacia feliz, el trabajo espléndido de una figura teatral: Marta Navarro, absoluta revelación joven, encantador perfil, linda manera espontánea de actuar, gracia a raudales, hermosura física, y un talento para decir bien los versos, hacerlos entendibles por dicción y entonación, que da gusto.

Marta Navarro, sin dada, no será olvidada en los premios finales de teatro, como tampoco su director Mendoza y su escenógrafo Belkin. Muy buen tipo, muy sobresaliente la labor de Héctor Cruz. Encantadora Flora Dantus en la risa más fresca y la pura elegancia Mabel Martín, las damas que aquí son flores. Con ellas Luis Miranda, Alejandro Morán, Adrián Ramos, Miguel Ángel Zevada y buen montón de buenos actores secundarios que, se vuelven de primera con sus oficios teatrales tan valiosos.

Hay que ir a ver Don Gil. Además de la educación está la dicha. Es la juventud que para quienes no la tienen allí la encuentran, hermanable y fácil para los que pululan aún en sus filas de esperanza y todo.