FICHA TÉCNICA



Título obra Salpícame de amor

Autoría Héctor Mendoza

Dirección Miguel Córcega

Elenco Miguel Córcega, Bárbara Gil, Óscar Servín, Antonio de Hud, Luis Alba, Ignacio Retes Jr., Rocio Garcel, Emilia Carranza, Elodia Hernández

Música Luis Alba y Óscar Servín

Productores Miguel Córcega

Referencia María Luisa Mendoza, “¡Bienvenido de nuevo a escena: Héctor Mendoza!”, en El Gallo Ilustrado, no 136, supl. de El Día, 31 enero 1965, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

¡Bienvenido de nuevo a escena: Héctor Mendoza!

María Luisa Mendoza

Desde aquel estreno teatral que fue memorable porque dio paso a la comedia de juventud, hábil y trascendencia en su misma intranscendencia, intitulada Las cosas simples, su joven autor Héctor Mendoza no había vuelto a hacer acto de presencia como dramaturgo de teatro no obstante, enamorado de la escena como niño precoz, no dejó a un lado su actividad, siempre inteligente, en esa rama del arte, ya como director, ya como organizador, o como impulsor generoso, entusiasta, desinteresado, de que los demás hicieran obra. Mendoza es de esos elementos preciosos que no abundan y que pueden, en un momento dado empujar a alguien a la luz pública tomando el papel, él, de guiador, de sólido amable creyente del talento de los demás, dejando a un lado el suyo, atreviendo a los que le rodean a ser actores, a autores, a ser como él elementos inapreciables para el teatro mexicano.

Por eso ahora, con su comedia Salpícame de amor el público recibe su segunda obra, alegre y desinhibido, porque siente que allí, en el hacedor de diálogos fáciles y de la vida diaria, hay alguien que conoce a la juventud y la refleja con todas sus simples cosas, angustias y pequeñas preocupaciones. Mendoza señala las profundidades, pero no las disecciona ni las filosofa. No es en sí un autor de vanguardia, esto tal vez sea lo que más gusta de él, su simplicidad para superficialmente enseñar cosas y hacer no obstante, alejado del simbolismo, sin pedantescas actitudes de gran profeta del alma humana...

Salpícame de amor es una comedia pura, de anecdotario menor, pero que mantiene al público en la risa y en la copia de la felicidad, viendo a los estudiantes hacer tonterías inteligentes en el seno de una pensión para escolares mayores. Con el ama de casa, la hija soltera, las amigas y enamoramientos que surgen aquí y allá entre canciones y una barroca sabrosa dirección de Miguel Córcega.

Miguel Córcega merece un párrafo aparte. Últimamente está dedicado a llevar a escena en su teatro, con su esposa eminentísima actriz Bárbara Gil, y su compañía, obras de autores mexicanos. Ya le fue reconocido por los críticos su afán y se aplaude. Pero ahora habría que investigar más hondo como él, igual que Mendoza, es de los que se quedan cruzados de brazos haciendo teatro. Él fue quien pidió a Héctor una comedia graciosa, lo instó a ello, y el resultado ya se mira en La rotonda: gente encantada lo siente como actor tan grande que puede hacer también papeles chicos o fáciles. Córcega volvió por fueros en Muchacha de campo, en La Tempestad: soberbio en ambas interpretaciones. Hoy Como Rogelio Cañizares, el tímido, el cegatón, el frustrado enamorado viejo muchacho fracasado.

Bárbara Gil insiste en ser tan insólitamente encantadora, tan deliciosa y gentil como pocas en la escena. Su candor y aguzado talento escénico le permiten llenar el foro y compartir su amabilidad con los demás. Con un Óscar Servín simpatiquísimo, Antonio de Hud muy propio, con un vacilador Luis Alba que es además es músico de nacimiento, buen cantante y compositor de los mejores junto precisamente con Servín. A los dos se deben las canciones y la música de los bocadillos que allí se sirven, pegajosos, suaves, contemporáneos y que ya apuntan a una necesaria comedia musical que Mendoza, con ellos, podrían realizar con naturalidad de mexicano conocedor de Brecht tanto como de los triunfos norteamericanos, de canto y baile, los Mi bella dama, Los novios, West side story, etc.

Miguel Córcega produce y dirige todo perfectamente, y hace mirar con interés al debutante Ignacio Retes Jr., a la delgadita Rocio Garcel, a la redondita Emilia Carranza y a Elodia Hernández en el clásico papel de mamá de Narvarte.

Aquí, una vez más la llamada de atención a los empresarios para que vean con sus propios ojos una comedia mil veces mejor que todas las que ellos nada más encuentran procedentes de Madrid. Teatro comercial, sin poses, minitas de oro escritas por mexicanos.

Y la felicitación para todos que dan el rato bueno a enero con esta salpicada de puro buen amor licuado por Héctor Mendoza, un retorno que ojalá se repita muchas veces.