FICHA TÉCNICA



Título obra Don Juan Tenorio

Autoría José Zorrilla

Elenco Jorge Mistral, Prudencia Grifell, Ángel Garasa, Angelines Fernández, Miguel Manzano, Alfredo Varela, Alejandro Mora Barba, Rubén Rojo, Galeana, Ernestina Garfias

Notas Comentarios del autor sobre las representaciones en años anteriores de Don Juan Tenorio en el Teatro Arbeu

Referencia Armando de Maria y Campos, “Don Juan Tenorio en el teatro Arbeu por Jorge Mistral. Un recuerdo sobre la tumba teatral de don Felipe Montoya y Alarcón, insuperable don Juan”, en Novedades, 4 noviembre 1950.




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Novedades

Columna El Teatro

Don Juan Tenorio en el teatro Arbeu por Jorge Mistral. Un recuerdo sobre la tumba teatral de don Felipe Montoya y Alarcón, insuperable don Juan

Armando de Maria y Campos

En el teatro Arbeu se ha presentado este año de 1950 una excelente versión de Don Juan Tenorio, llevando como protagonista al famoso galán Jorge Mistral, que precisamente inició su carrera artística interpretando a este personaje, cuando aún era empleado en una papelería, en España, y Ricardo Calvo vio en él las inmejorables aptitudes que le han llevado a ocupar un lugar eminente entre los mejores galanes del teatro en español.

Como en los mejores años del Arbeu, en cuyo vasto escenario no se ha dejado de representar año con año la obra de Zorrilla, o alguna afortunada parodia, el histórico coliseo ha registrado un lleno absoluto por cada representación, y el público heterogéneo y característico de estas funciones se ha mostrado satisfecho con la interpretación que del burlador sevillano ha logrado Mistral, que vistió con lujo y propiedad al famoso personaje, y lo dijo, sin teatralismos de mal gusto, muy claro, entonado y sincero; seguro en todas las escenas, conmovedoramente emotivo en las sentimentales, cínico cuando es preciso, audaz cuando la situación lo requiere, humano siempre, revelando en cada instante la honda calidad de actor de teatro que hay en su fino temperamento, su despierta inteligencia, y en sus facultades innatas que le habrán de llevar bien lejos...

Con Don Juan Tenorio, Mistral se le ha metido bien al público en su entraña más sensible. De tiempo atrás el actor que gusta en México haciendo el "don Juan", tiene asegurada la predilección, la constancia, la fe constante de nuestro público, ese "público espeso y municipal" –como lo llamó Darío– que gusta del teatro por el teatro mismo, por lo que de emoción directa y de humanidad sin mixtura tiene el viejo arte de representar. Al lado de Mistral actúan actores y galanes de condición prócer en nuestra escena, no habrá quien supere la Brígida de doña Prudencia en el mundo "ancho y pequeño", como el de la novela de Ciro Alegría, del teatro español. El Ciutti de Garasa es modelo de sobria comicidad y del mejor gusto. Así, así eran los "graciosos", los criados y escuderos característicos del teatro de oro de nuestra lengua. Magnífica la Ana de Angelines Fernández, digna de hacer la Inés, si el teatro no adoleciera de tantos vicios, de tantos trucos. Excelentes el don Gonzalo, de Miguel Manzano, el Escultor, de Varela, el Buterelli, de Mora. Muy lindas las "estrellitas" cinematográficas que se encargaron de la Inés, alternativamente. Bien Rojo (R) y Galeana en sus alternados don "Luises". La escenografía digna de la tradición tenoriesca del Arbeu, y el vestuario propio. La intervención de la gran cantante Ernestina Garfias en momento oportuno le da a esta notable representación de Don Juan Tenorio una mayor calidad artística indudable.

No es nueva la intervención de elementos extraños a la leyenda escénica de don Juan, en las representaciones del Tenorio. Sin salirnos del Arbeu, encontraríamos infinidad de casos. Por ejemplo, en el Tenorio que se representó en noviembre de 1888 –por cierto en vísperas de que actuara por primera vez en México el gran Coquelín– se contrató a la famosa bailarina Augusta la Bella, para que al frente de unas "cuadrillas” en las que figuraba la también famosa bailarina mexicana Magdalena Montes de Oca, bailara en la hostería de Butarelli el ¡Can-cán Mabille! que entonces hacía furor, como ahora el Mambo; ni más ni menos. Parece cosa de broma. Un Don Juan absolutamente en serio, como que llevaba de primera actriz en la doña Inés a María de Jesús Servín, amenizado con la música loca y frívola de Offenbach. Lo que equivaldría a que ahora se bailara en la Hostería del Laurel la música de Pérez Prado.

Otro Don Juan famoso que hay que abonar a la historia del Tenorio en el Arbeu es el que se presentó en noviembre de 1902, "todo enteramente nacional", según se anunció profusamente. Dice así la gacetilla: "El decorado.– Ha estado a cargo de los inteligentes discípulos mexicanos de la Academia nacional, señores Cigala y Romero. El atrezzo.– Encomendado al hábil atrecista mexicano Leopoldo Sánchez. El vestuario.– Al reputado sastre mexicano Samuel Reyes. Los bailes han sido puestos bajo la inteligente dirección del maestro mexicano Luis San Juan. La orquesta, bajo la dirección del reconocido profesor mexicano Guillermo Ortiz. La maquinaria, manejada por los antiguos tramoyistas mexicanos, Antonio Laguna y Miguel Franco. Empresa y artistas mexicanos. Todo enteramente nacional".

Este Tenorio tan orgullosamente mexicano no debe pasar inadvertido en la historia de nuestro teatro. Fue interpretado por la "Compañía Nacional Pedro Servín en la que figuraba la primera distinguida actriz Consuelo López de Solano". El primer actor lo era el pomposo y mexicanísimo don Felipe Montoya y Alarcón, el mejor "don Juan" de su época. La Inés, la señora López de Solano. Dos damas jóvenes que habían de alcanzar larga vida teatral, María Servín y Socorro Astor, interpretaron la doña Ana y la Lucía; la eminente actriz Concha Padilla, ya en el ocaso, hizo la Brígida. Con el don Luis hacía sus primeras, gloriosas armas, nuestro eminente Ricardo Mutio. El Ciutti, lo hizo Pedro Servín, y el don Gonzalo un gran actor malogrado, Juan Cigala. Otros nombres de actores mexicanos muy notables y de largo historial: Crispín Romero, Angel Arenas, Emilio Romero, en don Diego, Centellas y Avellaneda... Un espectáculo ¡todo enteramente nacional! por un peso en luneta numerada y veinticinco centavos en galería, y ¡sin reventa!... ¡Ay, qué tiempos señor don Simón!...

Lo cierto es que la vitalidad de don Juan es increíble. Resiste a todo, tolera todo. Ahí está Salvador Dalí, en España, que quiere acabar con Tenorio, y no puede. Al revés, cada año lo renace. Este año ha presentado en el "María Guerrero", de Madrid, su segundo Don Juan. Si doña Inés apareció en la del año pasado vestida de lirio blanco, se convierte en esta nueva versión en paloma enjaulada. Entre otras novedades escénicas de que tengo noticia, el segundo traje que vestirá don Juan en la obra, es azul, tachonado de azabaches. La escena del cementerio está montada sobre un escenario corpóreo, sobrio e imponente. Al foro y a los laterales se alinean varias filas de nichos. Los muertos se ven dentro de los nichos en actitud orante.

Al otro lado del mundo, en Oslo, se ha estrenado en octubre de este año la comedia en tres actos, de Sigurd Hoel y Helge Krog, Don Juan, con el tema de Tenorio. El don Juan noruego se llama Adam, por ironía. Es un personaje vano e insustancial, a quien un grupo de chicas modernas, o que lo aparentan, escogen como víctima. La obra es una sátira ingeniosa de las costumbres del día, con el pretexto de un muñeco masculino, traído y llevado por unas chicas libres, alegres, y despreocupadas...