FICHA TÉCNICA



Título obra Encárgate de Amelia

Notas de Título Occupe-toi d’Amelie (título en el idioma original)

Autoría Georges Feydeau

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Marta Elba

Espacios teatrales Teatro Caracol

Referencia Armando de Maria y Campos, “Se repone en el teatro del Caracol el vodevil clásico Encárgate de Amelia de Georges Feydeau”, en Novedades, 25 octubre 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Se repone en el teatro del Caracol el vodevil clásico Encárgate de Amelia de Georges Feydeau

Armando de Maria y Campos

Mentira si callara que no me gustó nada la versión que del delicioso vodevil Occupe-toi d'AmelieEncárgate de Amelia–, de Georges Feydeau, nos brinda la compañía experimental que bajo la dirección de José de J. Aceves viene actuando en el teatro del Caracol. Aceves convirtió la bella obra de Feydeau en una farsa, a ratos en pantomima, con lo que resultó otra cosa muy distinta, y como esta vez no le ayudaron al director los principales intérpretes, resulta que quienes no saben qué fue en su tiempo el teatro de Feydeau, difícilmente comprenderán cómo este vodevil pasó en su primera temporada en el Theatre des Nouveautes, de París –se estrenó la noche del 28 de marzo de 1908, con Armande Cassive en el papel de Amelia– de las 450 representaciones, y que fue vertido al español, y representado infinidad de noches en los teatros de España, Portugal, Brasil e Hispanoamérica. De él hizo una creación en Barcelona la catalana Elvira Joldi, y en México tuvo su mejor intérprete –la última vez que se lo vi fue en 1918– en la encantadora actriz mexicana Amparo de la Garza... Todo esto amerita un comentario.

Georges Feydeau fue un autor francés por excelencia, parisiense, mejor dicho. Escribió On purge bebé, Champignol malgré lui, Dindon, L'Hotel du Libre-Echange, La dame de chez Maxim, Occupe-toi d'Amelie... Llenó con su teatro frívolo toda una época que va de los últimos años del siglo XIX a las vísperas de la primera guerra mundial; fue famoso y popular no sólo como vodevilista digamos superior, sino por su portentosa facilidad para crear situaciones embarazosas, con la acumulación de las más extraordinarias peripecias que embrollaba y desembrollaba con habilidad pasmosa, por lo que se le llamó "rey del imbroglio", "emperador del embrullamini". Nadie como él supo llevar hasta el último límite la audacia de la situación ni el doble sentido de las palabras, sin que nadie pensara en elevar la más ligera protesta por sus audacias en las palabras o en los conflictos, porque jamás rompió el molde transparente del buen gusto, de la finura, del sprit –así se decía entonces– francés.

Feydeau explicó su "secreto" como autor: "Los personajes en el teatro –dijo– y sobre todo en el vodevil, deben ser extraordinarios, al menos en su carácter. Pues bien, cuando he creado un primer papel que pudiera parecer inverosímil, pongo buen cuidado en darle por compañero un personaje secundario, pero que, en la misma línea, es más inverosímil todavía y, por oposición, hace aparecer al primero casi lógico. Pero no lo empleo sino en las escenas intermedias, dejando ir a mi personaje hasta el extremo, que es cuando se provoca la risa, o debería provocarse..." Así, en Occupe-toi d'Amelie...

Encárgate de Amelia, repuesta por Jean Louis Barrault en París en 1948, ha vuelto a alcanzar más de 1,000 representaciones. Una de éstas habrá visto Aceves en su viaje becario a Francia, y se le habrá ocurrido ponerla en México, como lo ha hecho, ya dije que con poca fortuna.

Hace algunos años la comedia francesa había repuesto de este autor La difunta madre de la señora, un acto de una gracia irresistible, que tuvo un excelente éxito. Barrault fue más lejos, ya que consagró todo un espectáculo a Feydeau. Barrault tuvo la original idea de invitar a esta presentación a más de 300 modistillas, que acudieron encantadas. Un todo París frívolo y responsable sintió admiración y gusto por las aventuras de esa Amelia de Avranches, que representa una raza hoy desaparecida: la de las grandes cocotas de 1900. Esta vez Amelia fue encarnada por Madeleine Renaud, y las crónicas dicen que está encantadora. El público se felicitaba de poder ver una obra que no fuera existencialista. Entre la "prostituta respetuosa" y la "cocota intrascendente" se advertía el abismo que va de una época a otra. Un mar de sangre y de odio las separa. De un lado, de la orilla en que está Amelia de Avranches, no se distingue la otra, en la que se halla Lizzie. De Feydeau a Sartre hay cincuenta años que se antojan cinco siglos...

Jean Cocteau dijo la noche de la reposición en París de Encárgate de Amelia: "¡Es admirable! ¡No sólo es muy gracioso, pero además, si se quita esta gracia y se imaginan a los mismos personajes en la misma aventura tratada en forma trágica, sería también magnífico. Un Feydeau trágico es un Sófocles..." Curioso destino literario el de Feydeau, representado miles de veces en Europa y en América y, sin embargo, sin gran categoría entre los autores de su tiempo, porque simplemente era –decían– un "hombre de teatro". El desquite del autor de Occupe-to d'Amelie se efectúa sobre Paul Hervieu, François de Curel, Henri Lavedan, Henri Bataille y otros, únicos autores que en aquella época eran juzgados dignos y que hoy no se pueden escuchar... ¡Lástima grande que a Aceves se le ocurriera convertir el vodevil Encárgate de Amelia en farsa, con ribetes de pantomima (no otra cosa resultó su versión del cuadro en la Alcaldía). Pierde todo su encanto de aventura y pecado, de frivolidad y de audacia; sus personajes cómicos se vieron ridículos. Además, por necesidades de reparto y exigencias por lo reducido del local, suprimió ¡doce personajes!, y los trucos que Feydeau se complació en detallar hasta lo increíble para que no tuvieran dificultades al montarlos los directores menos aptos, se redujeron a simples juegos escénicos, de una simplicidad desconcertante.

La joven y linda actriz Marta Elba hizo una Amelia locuela, más en chiquilla traviesa que en gran cocota; su talento la salvó en las situaciones más difíciles. Nunca como ahora el grupo que dirige Aceves abundó en elementos primerizos. A eso se debió también, en gran parte, que Encárgate de Amelia no alcanzara el rango que todos esperábamos en su esperada reposición mexicana.