FICHA TÉCNICA



Título obra Viuda... y 3 millones

Autoría Alfonso Anaya B.

Dirección Miguel Córcega

Elenco Miguel Córcega, Bárbara Gil, Antonio Guaida, Carmen Salas, Carlota Solares, Olga Rinzo, Ismael Larumbe

Espacios teatrales Teatro Jesús Urueta

Referencia María Luisa Mendoza, “Estrenando Teatro”, en El Gallo Ilustrado, no 57, supl. de El Día, 28 julio 1963, p. 4.




Espacios teatrales Teatro Jesús Urueta

Notas La autora comenta la próxima inauguración del Teatro Jesús Urueta, a cargo de Margarita Urueta y hace referencia a otros espacios teatrales abiertos por particulares

Referencia María Luisa Mendoza, “Estrenando Teatro”, en El Gallo Ilustrado, no 57, supl. de El Día, 28 julio 1963, p. 4.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Gallo Ilustrado, El Día

Columna Teatro

Estrenando Teatro

María Luisa Mendoza

"No importa que en un principio se digan cosas absurda; siempre se acabará por decir cosas importantes... "
Margarita Urueta

Algunas veces se estrenan en la capital teatros levantados por la iniciativa privada. Este sector, privado de iniciativa, o por el contrario pletórico de ella, levanta casas de apartamientos, zonas comerciales y antes salones de cine. Apenas hace algunos años Eleazar Canale abrió una sala mandada construir por él que es de veras bonita: el Milán. Aceves y Arce rehicieron el Arcos Caracol como una continuación de aquel primer sótano hecho y consagrado a la escena en una de las arterias menos cordiales del primer cuadro. Marilú Elízaga se lanzó a adaptar para su uso propio El Caballito. Los Haro Oliva fincaron El Arlequín y allí están viento en popa. Así, poco a poco los teatros han ido surgiendo desde los planos arquitectónicos como una necesidad vital para un pueblo que cree en su evolución cultural y alienta a osados, locos enamorados del arte dramático para ver crecer día a día paredes, techos, pasillos, camerinos y por fin plantar el foro coronado o no del clásico e imprescindible telar.

Luis G. Basurto tuvo la ilusión de poseer un teatro, pero no encontró el espaldarazo económico que en cambio le sobraba a Chema Dávila para construir y sostener El Insurgentes, decorado por el mural a manos llenas y en mitones que mosaicó [sic] Diego Rivera.

Ahora le toca el turno a la dramaturga Margarita Urueta de ver cristalizado su anhelo de un teatro suyo y con el nombre del asombroso orador que fue su padre, Jesús Urueta. Margarita es en realidad un inusitado personaje que cree y vive el surrealismo, la bondad, la magia, y todo lo intangible y hermoso. Da a México y a los mexicanos una sala magnífica que está en las calles de Puebla, con un foro circular adelantado y mordiente que recuerda el tablado isabelino. Teatro íntimo para un diálogo más cercano y mejor con el público. Homenaje de amor a un padre de voz convincente llamado el príncipe de la palabra. Teatro para la palabra y la acción y que será inaugurado en breve con una farsa de la autora –su legítimo derecho de darse un gusto merecido– titulada El señor perro, con un elenco profesional y la dirección de Alexandro Jodorowski aunada a la escenografía de Manuel Felguérez y al vestuario de Lilia Carrillo.

Dice Margarita Urueta: “Es un homenaje al hombre mexicano a quien México debe recordar, pues los ideales por los que él luchó, aún tienen vigencia y no se han realizado por completo, son los más puros ideales de la Revolución. Jesús Urueta no es un hombre del pasado, sino del eterno presente…”

Viuda... y 3 millones

Alfonso Anaya B. es un autor mexicano que se ha especializado en la comedia intrascendente basada en juegos de palabras fáciles que provocan risas en un sector de ingenua impresionabilidad. No obstante, su obra Despedida de soltera alcanzó algunos centenares de funciones sumados en su estreno (con la Chula Prieto) y en su reposición (con la dirección de Salvador Novo). Pero el éxito que sobrevino en ese caso no se repetirá en la actual puesta en escena de su última contribución al sano divertimiento. Porque la primera estaba basada en la simpática trama de una broma cruel, común a todas las solteras que dicen adiós a la libertad, la que casi por lo general ya no soportan. Entonces, el licenciado Anaya decía poco pero sustancioso, ahora sigue en su empeño de economía pero la anécdota larga y obsesiva no consigue sacar adelante la endeble estructura dramática y sí en cambio adelanta con generosidad la solución final que era de esperarse.

Los diálogos se mantienen en un plan bajo, carentes de vuelo y siquiera originalidad. Le falla lamentablemente la imaginación para entretenerse, haciendo a sus personajes caminar en una intención vulgar que los vuelve astracanescos y con una tenaz tendencia a la torpeza. Ni por asomo tiene esta desafortunada Viuda... y 3 millones, toques costumbristas que la socorran, y el espectador se pregunta apesadumbrado –si no forma parte de las buenas almas con la voluntad primaria para reír de tonterías– qué quiso decir Anaya B. y si la influencia de las comedietas españolas que son representadas invariablemente en los teatros "para familias", o los culebrones televisados, han llegado a tal grado al ingenio del autor nacional como para que ya empiece a sacar jugo, él también, de la estulticia de un Paso, por ejemplo, imperdonable pero rotunda en la taquilla.

Miguel Córcega no quita el dedo del renglón y sigue en sus trece de hacer teatro y compañía, lo cual le atrae el apretado aplauso, pero le deja también la desilusión de los que han creído en su talento y calidad de actor y director.

Dentro de la estricta línea del arte teatral, esta comedia le arrebata laureles, pero le procura la asiduidad de un público menor que francamente no merece.

En una escenografía convencional y pobre, se mueven en sus papeles seudocómicos: Bárbara Gil, Antonio Guaida, Carmen Salas, Carlota Solares, Olga Rinzo, Ismael Larumbe y el propio Córcega.