FICHA TÉCNICA



Título obra La ópera de 3 centavos

Autoría Bertolt Brecht

Dirección Marta Luna

Espacios teatrales Teatro Fru-Fru

Referencia Óscar Liera, “Un acto amoroso para el teatro”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 9 octubre 1977, p. 8.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Un acto amoroso para el teatro

Óscar Liera

Mucho nos gustaría que la historia del teatro en México se dividiera a partir de la puesta en escena de La ópera de 3 centavos; así como en un tiempo atrás Héctor Mendoza creó una marca con su puesta en escena de Don Gil de las calzas verdes.

Así pues, a partir del estreno de La ópera de 3 centavos, dirigida por Marta Luna sentimos la necesidad de hablar del principio de una nueva y muy prometedora época del teatro en nuestro país. Esto no se debe únicamente a la dirección de la obra que es verdaderamente magistral, sino a que, debido a los problemas por los que han estado cruzando los actores, quienes finalmente comenzaron a sentir la necesidad de rechazar una organización charra y vendida abiertamente, se ha creado un importante núcleo de artistas que se ha manifestado a través del trabajo creativo en el teatro. De aquí ha nacido una fuerte cohesión, una unión más auténtica y una conciencia de lo que significa el trabajo de grupo; y todo manifestado por la rebeldía, el coraje, la lucha a pesar de que la llamada democracia mexicana con su idea propia del sindicalismo, ha venido quedando en burocracia mexicana, que dicho sea entre paréntesis es más nefasta que la Jordana.

Por primera vez asistimos a un estreno en donde se respira un aire mejor, sin los estrellismos, ni las grandes personalidades con sus caravanas, ni las butacas reservadas. Allí solamente estaba una comunidad que se mantenía vinculada en un acto amoroso hacia el teatro. El público abarrotaba la entrada del teatro, en la puerta conocidos actores recogían los boletos, las acomodadoras también eran actrices y la sorpresa final fue que tramoyistas y utileros cuando salieron a dar las gracias eran también actores que habían entrado por los recovecos del teatro para hacer posible la función que daban sus compañeros actores. Esto prueba dos cosas muy importantes: en primer lugar, que los sindicatos mexicanos son completamente reaccionarios, a excepción de los universitarios, puesto que impidieron a los trabajadores del teatro Fru-Fru cooperar con una obra teatral que debe enorgullecer a cualquiera de los que han colaborado en ella; y en segundo lugar, se demuestra que el trabajo de grupo es mucho más importante que el individual sobre todo en el teatro.

Este es un buen principio para la creación de un importante movimiento teatral, es una manifestación revolucionaria de esa parte de nuestra sociedad: un sindicato que se manifiesta con un verdadero trabajo artístico, con una gran solidaridad con el pueblo, y con el arte.

Causaba tal alegría interior ver a las estrellas despojadas de sus luces publicitarias de gas neón compartiendo con el pueblo, con el público, con los compañeros de trabajo una labor que no era propiamente la de brillar sino la de permanecer cerca de la gente que llegaba sin imaginar que vería una de las más bellas puestas en escena que se han hecho en México. Si después de este estrepitoso acontecimiento de gran éxito los directivos de la ANDA insisten en continuar con su tan reaccionaria y demagoga posición comenzaremos a pensar que la justicia no es posible en este mundo tan pobre.

El mundo es pobre. Se abre el telón y aparece la miseria humana, esa miseria que motivó a Brecht a escribir su teatro. En la época de Bertolt Brecht el expresionismo estaba en su máximo esplendor los expresionistas condenaban el gran aparato que formaba la mecánica nacional y que reducía a los individuos a la condición de instrumentos. El hombre ha fincado su lucha más encarnizada con el hombre, el poderoso utiliza instrumentos, última condición a la que ha reducido a sus semejantes y los explota, se vale de ellos para mantener su poder económico y los destruye, de esta manera Peachum organiza la mendicidad y finca su poder sobre las necesidades de los demás. Y esta es la realidad; el pueblo sigue con hambre y los obreros son explotados. Son muchos los Peachum que hay en nuestra sociedad, son muchos los hombres que siguen luchando contra sus semejantes y no les causa ninguna molestia verlos morirse de hambre o padecer las necesidades más apremiantes mientras les exigen un comportamiento moral.

Así, en la Balada del Bienestar, una de las canciones de la pieza, se dirá: “Ante todo comer, la moral viene después”. ¿No es esto lo que aseguran los filósofos cuando dicen que la condición de la vida moral es la vida física?

En el Alma Buena de SeChuan uno de los personajes dice: “No, no tiene ningún derecho, pero tiene hambre que es más que un derecho". Y después otro personaje: "La miseria es tan grande en este mundo que una sola persona jamás podrá remediarla". Es, pues, necesaria la unión para combatir la miseria, para acabar con los Peachum que dirigen sindicatos; pero para eso se necesitan actos de gran valentía.

Un acto de gran valentía que han realizado los actores independientes, aparte de vencer los obstáculos para poner su obra, ha quedado manifiesto en un panfleto que el público recibió a la entrada de la sala y merece todo apoyo de los mexicanos que en verdad sienten necesidad de una superación artística de nuestros creadores: "Con grave riesgo para la conservación de nuestras fuentes de trabajo, es decir de nuestra seguridad y la de nuestras familias, más de mil trescientos actores estamos combatiendo con seriedad y madurez y dentro de la más absoluta legalidad, la conocida corrupción que impera en el Sindicato al cual pertenecíamos anteriormente".

No es posible hablar de diferentes niveles de calidad artística de los actores, se puede hablar únicamente de una unidad completa y edificante, todos ellos mantienen una disciplina y un muy buen trabajo escénico. Y sería prácticamente imposible empezar a hacer una lista de nombres porque ni es el interés de los actores ni han pretendido sobresalir unos sobre otros; y porque habría que escribir todo el reparto. La escenografía, la coreografía, la iluminación, la música, el vestuario, todo unido en una síntesis perfecta un ensamble que se tradujo como la obra equilibrada, como la obra de arte más importante que se haya presentado en los escenarios mexicanos en últimas fechas después de la puesta en escena de Círculo de Tiza por los rusos.

Se abre el telón y se resume el universo en un pequeño grupo social, comienza a nacer una canción en el fondo de un cantor ambulante, se abre una progresión dramática que permanece constante, firme, como ideales esenciales, como propósitos fuertes, radiantes. Los cambios escenográficos y las coreografías son como nuevos descubrimientos, como importantes sucesos, como revelaciones necesarias. La escena se llena de colores, de luz, de sonidos, de movimientos. Se presenta la conciencia estética como un alma colectiva que se expresa y se define: lo indecible se dice; se piensa lo impensable; y se respira lo irrespirable.

La comunión se establece mediante el reflejo colectivo, el placer estético se ha vuelto un contagio mental y se plasma el testimonio de una multitud exaltada que se adhiere a convicciones, y necesidades de cambio. El juego está muy bien organizado; el juego se presenta como el acto libre, como el desbordamiento de las fuerzas vitales, y como una forma de actividad con un sentido y una función social; aquí la forma lúdica adquiere un sentido dramático y participamos del "ejercicio preparatorio para continuar la vida".

Permítasenos, pues, comenzar a hablar de un nuevo teatro a partir del estreno de La ópera de 3 centavos, de un nuevo concepto de teatro de equipo, de una nueva agrupación de actores que ha demostrado su capacidad creadora mediante el trabajo artístico, mediante la gran calidad y capacidad de creación y mediante la clara conciencia de un grupo social que necesita buscar nuevos valores. Y si después de este estreno no se acepta esta nueva agrupación de actores, jamás podremos ni siquiera imaginar que la solución podemos ser todos.