FICHA TÉCNICA



Título obra Los soles truncos

Autoría René Marqués

Dirección Nancy Cárdenas

Elenco Carmen, Montejo, Bertha Moss

Productores Teatro de la Nación

Referencia Óscar Liera, “Los soles truncos”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 2 octubre 1977, p. 10.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Los soles truncos

Óscar Liera

En Latinoamérica el arte dramático nunca ha estado a la altura de la poesía ni de la novela a pesar de la larga historia que el teatro tiene en nuestro continente, pues antes de la llegada de los españoles ya se realizan representaciones teatrales en suelo americano; el arte dramático ha pasado a un último plano entre los géneros dramáticos.

Este hecho es un fenómeno muy difícil de explicar, porque a pesar del gusto que los indígenas tenían por las representaciones teatrales y el decidido apoyo con que contó durante la colonia, curiosamente quedó muy por debajo de la novela, género que había estado prohibido durante cientos de años y que resurgió casi con los movimientos de independencia.

El estímulo más importante para los movimientos vanguardistas en Europa ha sido definitivamente el público. En Hispanoamérica el teatro comercial casi nunca ha podido conseguir un núcleo importante que lo ataque y provoque una reacción contraria en la cual se podría generar ese estímulo que necesita un teatro nacional. Cuando parecía que esto podía suceder, aparece el cine como el acontecimiento social de la clase media y el pueblo se encontró más identificado con este arte que casi llegó a sustituir al teatro; su posición entonces fue muy difícil pues se quedó en busca de un público que no existía.

De entre los países latinoamericanos pequeños, sólo Puerto Rico y Cuba han logrado importantes producciones de teatro, y uno de los autores más importantes de Puerto Rico es René Marqués, autor de Los soles truncos, obra en dos actos que presenta Teatro de la Nación en su ciclo "Teatro de las Américas".

La problemática de René Marqués se vuelca, generalmente, en el problema de la identidad portorriqueña, sobre todo en relación con los Estados Unidos. Jean Franco encuentra procedimientos simbólicos en algunas de las obras del autor. “En Los soles trucos, por ejemplo, una decrépita casa simbolizaba la decadencia de una clase y de todo el antiguo orden social".

Es muy importante hacer notar que la obra fue escrita en 1958, hace casi veinte años, y en veinte años los cambios que ha sufrido Latinoamérica en todos los órdenes, han sido decisivos para creación de una nueva realidad.

Con esto queremos decir que actualmente el diálogo de dos viejas locas y las fantasmales apariciones de otra hermana a la que fácilmente se le podría atribuir también alguna turbación síquica, no logran interesarnos hoy en día, por más genial que sea la Montejo; por más bien que esté la Moss; y por más espléndida directora que sea la Cárdenas.

El dinero que invierte Teatro de la Nación en estas producciones es del pueblo y allí están parte de nuestros impuestos. Con base en esto consideramos que tenemos derecho a saber por lo menos cuál es el criterio de selección que se sigue para tratar de resucitar este tipo de piezas que muy a nuestro pesar, y muy a pesar del autor no alcanzaron ni alcanzarán la universalidad de Shakespeare o de Lope. Lástima del equipo de actores que es espléndido en verdad, lástima que el talentazo de la Montejo sólo sirva para prender y reprender velas mientras habla de "mamá Eugenia y de papá Bújar", que por supuesto nada tienen que ver con los "Buendía" de García Márquez.

El teatro latinoamericano sigue en busca de su identidad, de su público, de su auténtica expresión, pero lo desconocemos. Al Teatro de la Nación parece no preocuparle la realidad de la América actual sino de la América de hace veinte años, la América que tal vez conocieron los que imponen el carácter selectivo y se quedaron en esa época, porque lo que es la actual realidad histórica de nuestro continente, no se ve en nuestro teatro, aunque los que vamos al teatro vivamos en 1977.

"Reconstruir dicen ellos, como si tuvieran el poder del tiempo" decía uno de los personajes mientras los fotógrafos se peleaban entre el público por el mejor ángulo y después de irritar continuamente las pupilas de actores y público se perdían por momentos entre acomodadoras y guaruras; y he aquí un aspecto de la realidad de nuestro teatro: imposible asistir a los estrenos, o los fotógrafos con sus súper estrellas o el público, que elijan las gentes de teatro.

La pregunta interesante de la noche fue de uno de los espectadores: ¿No creen que la única razón posible de que se haya elegido esta obra de teatro se deba a que se ha canjeado por la puesta en escena de la obra de algún mexicano en Puerto Rico? ¿Quién será ese mexicano?