FICHA TÉCNICA



Título obra Volpone

Autoría Ben Jonson

Dirección Ignacio Retes

Grupos y compañías Compañía Nacional de Teatro

Notas Entrevista del autor con Ignacio Retes a propósito de la obra Volpone que dirigía para la Compañía Nacional de Teatro

Referencia Óscar Liera, “Estado del teatro y teatro del estado, entrevista a Ignacio Retes”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 7 agosto 1977, p. 14.




Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Estado del teatro y teatro de estado, entrevista a Ignacio Retes

Óscar Liera

Independientemente de los valores estéticos del teatro, en nuestro momento histórico, en nuestras circunstancias, en este momento en concreto, no se puede perder de vista la función social del teatro. Estamos en crisis, crisis de valores en todos los órdenes. El teatro no va a cambiar la estructura económica o política del país, pero si puede ayudar a que el espectador abra los ojos y confronte problemas que el teatro, con su magia especial, puede mostrárselos más evidentes, más profundos. Con un fuerte compromiso interior, y cierto coraje empezó la charla con el maestro Ignacio Retes cuando le pregunté cuál era la función del teatro. Había gran expresividad en sus gestos y un involucramiento de sí mismo en sus palabras. Cada puesta en escena debe ser una acción concientizadora –dice golpeando la mesa– pero nunca demérito de sus valores estéticos; hay que buscar una verdadera creatividad cuidando de la actuación, del género y estilo de la obra a tratar. Pero no hay que olvidar que estamos en un país que se lo está llevando el carajo y nosotros no podemos permanecer indiferentes; no debemos hacerlo. Hablo desde mi punto de vista personal, el teatro que hago, las obras que me interesan, tienen un cierto grado de combatividad, de protesta. Pretendo esclarecer posiciones, actitudes, y pretendo darlo de la mejor manera; con todos los recursos teatrales necesarios para conseguir, dentro de mi punto de vista, la búsqueda del arte. Trato, pues de conciliar mi posición de hombre y de creador. Si se hace un teatro político, ausente de los valores estrictamente teatrales, puede aparecer como una conferencia ilustrada. Lo primero que hay que saber es conocer el teatro, dominar el instrumento y luego vincularnos más estrechamente a la realidad mexicana; esto puede llegar a molestar mucho a políticos, a funcionarios; molesta al sistema que está empeñado en hacernos creer que vivimos en jauja, cuando ellos son los primeros en saber que no es cierto. Partiendo de todo esto queda clara mi posición, lo que quiero con el teatro, lo que pretendo con el teatro y lo que he tratado de hacer toda mi vida.

¿Qué es lo que usted entiende por una Compañía Nacional de Teatro?

–El hecho de que yo esté dirigiendo una obra para la Compañía Nacional de Teatro no me faculta a estar enterado de los procedimientos a los que está acudiendo la Compañía Nacional; es otro esfuerzo más del Estado que se plantea mucho más abierta y clara que los anteriores esfuerzos. El hecho de llamar a diferentes directores permite la variedad de diferentes estilos, distintas concepciones teatrales. En eso Pepe Solé ha sido muy claro; ha llamado directores de diferentes tendencias. Lo que sí puedo decir es que se está trabajando con muchas ganas, se ensayan tres obras a la vez; esto es un poco cansado para los actores porque no están acostumbrados a ese suicheo permanente que realizan tres o cuatro veces al día yendo de un personaje a otro, de un director a otro. Esto en cierta forma contribuyó al retraso del estreno de Volpone.

Sabemos que esto es un experimento y estarnos convencidos de que vale la pena experimentarlo, a los actores les anima el éxito que han alcanzado en los estrenos anteriores, a los directores eso nos motiva a seguir en la línea de calidad.

–¿Usted cree que la Compañía Nacional de Teatro pueda llegar a crear un teatro nacional?

–Sí, si se cuenta con los medios. Un teatro nacional que no sea la máscara de una ciudad, sino que se incruste en la población, se haga presente en la provincia.

– ¿Y de qué manera esto puede contribuir a la superación de los autores de teatro?

–Desde mi punto de vista los autores han dejado de existir desde la generación de Carballido y Magaña, hasta Vicente Leñero, son muchos años que han quedado en este inter, nadie surgió en ese lapso. Fue una época muy difícil en cuanto a formación teatral, vino todo el desquiciamiento provocado por el teatro del absurdo, el teatro iracundo de los ingleses, y eso yo creo que marcó a los muchachos de ese tiempo: se formaron con eso. Creo que les hizo falta estar menos a la moda, más incrustados en el problema del teatro de siempre, lo que ha sido el teatro como fenómeno social y no como estilos de moda. Las grande figuras del teatro universal como Grotowski que han logrado espectáculos escalofriantes, han estado regresando de su aventura teatral a una forma más asentada, y los muchachos se formaron con ese teatro que era sólo un laboratorio y prueba de ello es que solamente admitía un mínimo de espectadores.

El maestro se queda viendo el fondo de su taza de café desde donde se le sugiere que encienda el siguiente cigarro que pacientemente había estado esperando su turno. Aspira el humo con avidez y vuelve de nuevo al tema de la Compañía Nacional de Teatro y a la obra que le ha tocado dirigir: Volpone, de Ben Jonson.

Las compañías como la Compañía Nacional de Teatro por fuerza deben presentarse con una plataforma un poco académica, un poco tradicionalista, cosa que me he propuesto romper con Volpone; independiente de la estructura tan formal de la obra hay hechos que siguen siendo vigentes hoy en día. Yo creo que he respetado a Ben Jonson a fondo, este autor es tan universal que la obra puede incluso hacerse como un análisis de nuestro tiempo, el problema de la corrupción, del asco, los procedimientos verdaderamente obscenos que se maniobran con tal de conseguir la riqueza, el poder; estos son síntomas de nuestra época. ¿Y por qué no hacer un Ben Jonson de nuestro tiempo?

Por eso evité hacer una puesta tradicional.

–¿Usted eligió la obra o ya se había hecho una selección previa?

–Cuando a mí me llamaron para dirigir esta obra en la que incluso ya estaba el reparto hecho; Volpone es una obra que me gusta mucho, hace años yo la quise poner en el Seguro Social, siempre me ha interesado.

–¿Qué ventajas presenta el contar con una Compañía Nacional de Teatro en relación al medio teatral en el que nos encontramos, es decir, de qué sirve encontrarnos con la Compañía Nacional de Teatro en una cartelera tan caótica, salvo dos o tres excepciones?

–El problema que ha provocado esta situación tan incierta del teatro es de tipo económico. Se había logrado, finalmente, una clase media semi-culta como público de teatro que veía algunas puestas más o menos bien hechas. Vino después el negocio del teatro. El teatro es un gran negocio, se están haciendo fortunas con él, y en lugar de estar el teatro en manos de los directores, de los autores o de los propios actores, el teatro ha quedado en monos de comerciantes, de empresarios, de los cuales algunos se salvan; fuera de esto, todo lo demás está en manos de gente que dizque es de teatro pero no es de teatro y no tienen nada que hacer en el teatro; son viles comerciantes. Un teatro, aun con los costos actuales, nóminas de actores, producción, da fortunas. Un teatro que puede meter trescientos mil pesos a la semana y que ha tenido un costo de cincuenta mil a la semana hace que esos señores se embolsen doscientos mil por lo menos. No está en nuestras manos, está en manos de los que pueden pagar rentas, contratar locales y de ahí viene que cada vez haya menos locales para los independientes; me refiero a los independientes con un criterio auténticamente teatral. Se puede decir que mis ideas políticas están equivocadas pero yo hago teatro. Actualmente ya no tenemos en dónde hacer teatro; todos están o en manos de los comerciantes o en manos del Estado y cada vez se nos complica más el acceso.

–¿Qué se podría hacer para recuperar los teatros?

–Pues es un problema gravísimo, mire usted, la Subdirección ésta de Cine, Televisión y Teatro ya cuenta con todos los teatros del IMSS de la zona urbana, luego están los de la Secretaría de Educación Pública y los demás están en manos de la iniciativa privada a la que no le interesa el teatro sino el dinero. Si por ejemplo a algún grupo se le ocurre hacer una obra en enero no tendrá dónde hacerla; cada vez somos menos libres los directores, a causa de la estructura económica y social. Ahora lo único que nos queda es esperar a que nos llame el Estado; el peligro que veo es que cada vez estamos más sujetos a la estructura sin que hayamos tenido la agudeza de los directores de cine, quienes propiciaron el cambio ejerciendo su libertad; de igual manera, los directores de teatro deberíamos de buscar alguna forma para que los directores no perdiéramos el margen de libertad que hemos tenido por nuestra cuenta y riesgo. Por ahora estoy muy contento con la puesta en escena de Volpone, con los actores y el trabajo de grupo que hemos venido realizando, sin embargo no dejo de pensar en la necesidad de un teatro independiente, libre y comprometido.