FICHA TÉCNICA



Título obra Victoria y sus maridos

Notas de Título Home and beauty (título en el idioma original)

Autoría William Somerset Maugham

Notas de autoría J. Palomo / traducción

Dirección Charles Rooner

Elenco Augusto Benedico, Berta Lomelí, Marión Lagos, Lonka Bequer, Carmen Bracho, Ángel Merino, Enrique del Castillo, Héctor Mateos

Escenografía Luisa Rooner

Espacios teatrales Teatro de La Casa de Francia

Notas Carta autobiográfica de William Somerset Maugham, a petición del autor y con motivo del estreno de Victoria y sus maridos

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno de Home and beauty o Victoria y sus maridos de Somerset Maugham, en el teatro de La Casa de Francia”, en Novedades, 2 agosto 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno de Home and beauty o Victoria y sus maridos de Somerset Maugham, en el teatro de La Casa de Francia

Armando de Maria y Campos

Un amigo oficioso envió a Londres, a Somerset Maugham, alguno de mis comentarios a propósito del estreno en México de Teatro, y el ilustre autor inglés tuvo la bondad de escribirme unas líneas de agradecimiento. A mi vez le escribí otras agradeciéndole las suyas, y... rogándole me proporcionara algunos datos sobre su vida de escritor de teatro, precisamente ahora que, según mis noticias, había aclarado que no escribiría más libros. había dicho Somerset Maugham –a mediados del año próximo pasado–: "No escribiré comedias ni novelas, pero me distraen los ensayos. A mi edad, y después de haber escrito tanto, puedo permitirme el lujo del ensayo, género menos popular que la novela y el teatro. Ahora escribo para mi propio placer..."

El autor de Summing up y de Notebook, satisfizo mis deseos, y me envió una cuartilla autógrafa, que utilizo ahora con motivo del estreno en México, en la sala Molière del Instituto Francés de América Latina, de la comedia de Maugham Home and beauty –con el título un poco vodevilesco de Victoria y sus maridos– por un grupo de aficionados a representar que dirige el señor Charles Rooner.

"He escrito veintiséis comedias en el estilo tradicional del teatro inglés que surgió con la restauración de los Estuardos, después de Cromwell, y cuyo principal representé en Sheridan. Es curioso observar que entre Sheridan y Wilde apenas se puede hablar de teatro inglés. Tenemos a Robertson, que tuvo enorme éxito en su tiempo, hace unos ochenta años, pero ya nadie se acuerda de él. Hoy la comedia tradicional está representada por Noel Coward, y un joven dramaturgo de treinta y cuatro años, Rattigan, de origen irlandés. Hace dieciséis años que no he escrito para el teatro, ni pienso hacerlo", me comunicó Somerset Maugham.

En efecto, el teatro de W.S. Maugham que se representa ahora, y que nos parece tan actual, está escrito hace muchos años. Lady Frederick y Mrs. Dot, las dos primeras comedias que le dieron éxito al autor, fueron escritas en los primeros años del siglo XX, cuando él tenía 34 años. The man of honour, su primera obra, fue producida por la Stage Society en 1904. Era una pieza sombría, que no interesó. Maugham resolvió escribir una comedia, pues la experiencia indicaba que el público prefiere habitualmente reír. Entonces nació Lady Frederick –que en México representó Irene López Heredia en 1921–, que se mantuvo en cartel durante un año y estableció la reputación de Maugham. Lady Frederick fue estrenada en 1907 y Mrs. Dot en 1908. A poco Somerset Maugham llegó a tener cuatro obras dándose simultáneamente en el West End, entre ellas Jack Straw, que Fernando Soler representó en México, en Bellas Artes, con el título de El archiduque y el camarero. Entonces W.S. Maugham se atrevió a declarar: "Si uno conoce el truco para escribir dramas, esto es fácil. Si no, vale más no hacerlo". Dueño de una técnica personalísima, estrenó en 1929 otro drama sombrío: La llama sagrada, que representó en México María Tereza Montoya. Después de estrenar Sheppy –la historia de un peluquero del West End, que ganaba 8,500 libras esterlinas en una lotería irlandesa, Somerset Maugham resolvió no escribir más para el teatro. La historia del peluquero que regala su fortuna a un ratero y a una prostituta de Picadilly, porque son pobres de solemnidad, fue su canto del cisne. Como él mismo dijo: "Tengo conciencia de que ya no estoy en contacto con el público que patrocina el teatro. Esto es algo que le ocurre a la postre a la mayoría de los dramaturgos, quienes hacen bien en obedecer a la señal del tiempo".

El método de Maugham consiste en encontrar una historia y planearla cuidadosamente. Sus hombres y mujeres no son jamás figuras sintéticas. Es verdad que él no se esforzó nunca por utilizar el teatro para producir reformas sociales, pero ha contribuido al caudal de situaciones dramáticas y siempre ha tenido en cuenta esta regla de oro: "Un drama consiste en las palabras, la producción y el público". Ningún dramaturgo sabe, mejor que él, producir tensión entre el público y proporcionar al actor o actriz material para mantener esta tensión.

Es curioso que un autor específicamente comercial sea elegido como modelo de teatro experimental... últimamente, entre nosotros. Ernest Short, escritor británico, encuentra que "si sus obras han servido bien al teatro comercial es porque ellas fueron escritas como para que se mantuvieran en cartel durante centenares de noches. Es absurdo considerar esto como una finalidad innoble. Por el contrario, ello implica una habilidad profesional de alto orden, especialmente tratándose de Maugham que es un hombre de mundo y toma en serio la creación de sus personajes".

Home and beauty se representa actualmente en Buenos Aires, por Paulina Singerman, con el título de Esposa último modelo, y en Madrid, por Josita Hernán, con el de Tu mujer y mi mujer, y ya lo había sido antes, hace un par de años, titulada entonces Mis maridos, por Niní Montiam. Fue llevada a la pantalla titulándosele Demasiados maridos. Ahora, dentro de las más estrictas normas del teatro íntimo, casi familiar que es entre nosotros el teatro experimental, se representará dieciséis veces, con el título de Victoria y sus maridos, según una traducción que firma J. Palomo. La trama se reduce al conflicto que se plantea entre una mujer y dos maridos, y un pretendiente, uno de los cuales maridos, a quien se creía muerto, "resucita" y crea el litigio de raíz de farsa burlesca, del que se extraen eficaces resortes de hilaridad, sin descuidar la intención satírica.

Victoria y sus maridos no ofrece problemas de dirección; los que propone el reducido escenario del teatro de La Casa de Francia, Charles Rooner los resolvió con habilidad y gusto. Los intérpretes, novatos en el difícil juego de representar –excepción de Benedico–, procedentes del cine, cumplieron. A Berta Lomelí, joven y bella, que lució espléndidos trajes a su medida, le vino muy holgado, el papel de Victoria, ¡como que está cortado para la talla de una actriz y a condición de que sea excelente! Discreta, bien vestida también, Marión Lagos, pero, ay, también con un papel que le queda grande. Bien Lonka Bequer y Carmen Bracho, mejor ésta que aquélla. A mayor altura que sus compañeras, Augusto Benedico, Ángel Merino, Enrique del Castillo y Héctor Mateos. Bien concebidos y realizados los decorados convencionales de Luisa Rooner.