FICHA TÉCNICA



Título obra Noche de estío

Autoría Rodolfo Usigli

Elenco Miguel Ángel Ferriz, Fernando Mendoza, Isabela Corona, Ramón Gay, Emperatriz Carvajal

Escenografía Agustín Lazo

Espacios teatrales Teatro Ideal

Eventos Temporada de Teatro Mexicano Contemporáneo presentada por la Unión Mexicana de Autores

Notas Continuación de los comentarios sobre el texto dramático Noche de estío

Referencia Armando de Maria y Campos, “Noche de estío, comedia impolítica mexicana, representada 17 años después de haber sido escrita”, en Novedades, 21 julio 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Noche de estío, comedia impolítica mexicana representada 17 años después de haber sido escrita

Armando de Maria y Campos

El autor de teatro, poeta dramático y cronista de su tiempo si sabe y puede serlo, no debe estar fuera del tiempo y del espacio de su época, a riesgo de no pertenecer a ninguna y de no tener espacio para respirar el aire de ningún tiempo. La poesía más pura no deja de ser nunca historia, porque la poesía anuncia y precede a la historia, y a la postre es la única historia de entonces, creída y aceptada por todos, como sucede con la crónica; poesía y crónica pasan al teatro desde que el teatro empezó a ser con los griegos –¡que escribieron tantas comedias impolíticas para su tiempo!–, y por obra de Shakespeare o de Lope vuelve a manos del pueblo maravillosamente transfigurada en materia poética y en única historia de su tiempo. Los ejemplos harían interminables estos párrafos.

Usigli es el poeta dramático y el cronista de su tiempo, y como es comediógrafo desde que se asomó al escenario de la vida, sus comedias y dramas son pura poesía, crónica e historia de su tiempo, que es el tiempo de México, lo mismo cuando corona de fuego, de amor, y de sombra las cabezas históricas de Cuauhtémoc, de la Guadalupana o de Carlota emperatriz y mártir, que en El apóstol, El gesticulador, Fugitivos, Noche de estío, que en Medio tono, Otra primavera o La familia cena en casa. ¿En cuál de todas las obras citadas se advierte mayor audacia técnica, o cuál es la menos correcta? ¡Qué importa que en aquella el estuco del artesano no cubra a la perfección la obra del carpintero novel, que en aquella el arquitecto se haya visto precisado a hacer concesiones a la necesidad material de la construcción...! ¡La poesía no se ve nunca enlodada por latiguillo, ni la historia oculta sus formas finas con utensilios de utilería! "¡De desnuda que está brilla la estrella...!" De acuerdo con la necesidad, urgente necesidad ordenada por inexcusable duración de una pieza de teatro sobre la escena, el autor de Noche de estío, precisó acumular hechos y personajes en un mismo lugar de acción ¡Qué importa que todo lo que ocurre arbitrariamente aquella noche de estío no pueda ocurrir precisamente en la residencia de un funcionario público! ¿No es verdad que ocurrieron en distintos momentos de un breve periodo histórico todas esas cosas, y que pudieron estar reunidos en una noche de estío y en cualquier lugar de la ciudad de México, todas esas personas históricas, para decir y hacer lo que la habilidad de un gran comediógrafo hace posible en el breve espacio de dos horas y media...? ¿Entonces...? Las licencias de que los autores del ayer áureo gozaron para trasladar sus personajes a distintos lugares de una acción que cambiaba caprichosamente en forma relampagueante, han tenido que ser reprimidas por los refundidores y adaptadores de los clásicos a los límites de duración normales, no importa con qué arbitrariedad convencional al teatro de nuestros días...

Noche de estío es, quiérase o no, una gran comedia mexicana política y moral, precisamente porque es impolítica y se le tacha como inmoral o antirrevolucionaria. Moral y... revolución mexicana son fenómenos del tiempo y de costumbres, de egoísmos y conveniencias. ¿Antirrevolucionaria Noche de estío? ¡Al revés! Si entonces, hace más de tres lustros no pudo ser representada, no fue por antirrevolucionaria, sino por el servilismo natural de los aduladores –con el "general" del maximato– políticos revolucionarios de entonces. ¿Inmoral... políticamente...? ¡Bueno! La interpretación de la moral no sólo varía según las personas, sino según las épocas... revolucionarias. La "Perfecta casada" de Fray Luis de León, no es la casada perfecta que se abstiene de bailar mambo en los centros nocturnos de ahora. Las piezas políticas –o impolíticas– de Lope, Shakespeare, de Molière, ¿no fueron representadas ante los mandatarios de su época, que no carecieron de lambiscones...? Las obras de Menandro, de Cátulo y de Propercio; las de Bocaccio, de Chauser y de Aristófanes –reflejo de costumbres, hemos quedado, y no escuela de costumbres– ¿no fueron representadas con deleite del auditorio contemporáneo? Las comedias de Machiaveli, ¿no se representaron en presencia del pontífice León X...? ¿Por qué Noche de estío no ha de poder contar centre los espectadores a Vicente Lombardo Toledano o a Miguel Alemán, Sr...? El teatro, último baluarte de la rutina, ha seguido las modalidades de las épocas; no las ha iniciado, sino que en ellas se ha ido modelando como la generación impone un cambio en la forma literaria del arte dramático que en un tiempo se explotó el concepto del honor; después, todo fue romántico o boulevardero; vino, a su tiempo, el teatro de ideas, el psicológico, el psicoanalítico, etc., etc., hasta llegar al existencialista. El teatro impolítico –porque es político– que nunca ha dejado de serlo bajo distintos disfraces, es, debe ser, probablemente será, el nuestro mexicano, de ahora; el que nos urge. Es el que hace, qué bien lo hace, Usigli... Ojalá tenga muchos continuadores. Es nuestro deseo, nuestra más viva esperanza.

Actores profesionales, de oficio, responsables, lograron una excelente interpretación de Noche de estío que fue ambientada, es decir, decorada, por un artista de la escenografía, Agustín Lazo. No hace falta, lo digo con la mano sincera puesta sobre la buena fe de mi corazón, hacer el elogio cominero y rutinario de Miguel Angel Ferriz –el "general"–, de Fernando Mendoza –el "ministro"–, de Isabela Corona –"la mecanógrafa"–, de Ramón Gay –el "amigo lambiscón"–, de Emperatriz Carvajal –la "ministra"–, etc., etc., porque todos, el elenco íntegro, hace muy bien, no faltaba más si ésta es la obligación de los buenos cómicos profesionales, la comedia impolítica de Usigli, el favorito, por autor y por valiente, del público de México. El que va al teatro, que es poco, y el que no va, que es más, mucho más.