FICHA TÉCNICA



Título obra La familia Barrett

Notas de Título The Barretts Wimpole Street (título en el idioma original)

Autoría Rudolf Besier

Notas de autoría Margarita Urueta / versión

Grupos y compañías Compañía Mexicana de Comedia

Espacios teatrales Teatro Arbeu

Notas El autor también hace un balance de la temporada de obras modernas organizada por Armando Arriola, Rafael Banquells, Jesús Valero y Juan Toledo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Estreno en el teatro Arbeu de The Barretts of Wimpole Street de Rudolf Besier, con el título de La familia Barrett por la Compañía Mexicana de Comedia. Notable interpretación de Virginia Manzano. I”, en Novedades, 28 junio 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Estreno en el teatro Arbeu de The Barretts of Wimpole Street de Rudolf Besier, con el título de La familia Barret por la Compañía Mexicana de Comedia. Notable interpretación de Virginia Manzano

Armando de Maria y Campos

La pieza que debía suceder a El cuadrante de la Soledad de José Revueltas, en la temporada con mejores obras modernas que viene celebrando en el Arbeu la Compañía Mexicana de Comedia organizada por los actores Armando Arriola, Rafael Banquells, Jesús Valero y el animador Juan Toledo, se seleccionó cuidadosamente entre diez o doce que fueron previamente leídas, todas de éxito en el teatro mundial de dos décadas a al fecha. ¡Es tan difícil acertar con la obra que interese a nuestro público actual! Después del acierto que fue el estreno de La loca de Chaillot, y del fracaso rotundo que significó la pieza de Salacrou, llegó la comedia española Historia de una escalera; en seguida se dio a conocer El cuadrante de la Soledad. Ninguna de las cuatro produjo grandes ingresos en taquilla, pues si bien Historia de una escalera y El cuadrante de la Soledad alcanzaron el centenario de representaciones, nunca el teatro se vio lo concurrido que era de esperarse dado el éxito de interpretación que alcanzaron las dos interesantes y discutidas piezas.

La elección de la quinta pieza de la temporada no dejaba de ofrecer serias dificultades.

Una pieza de grande y positivo suceso en Europa y en Estados Unidos fue elegida, cuidadosamente, repartida y ensayada, y estrenada al fin –viernes 23 de junio– con decorado nuevo, de Galván, y una postura escénica –muebles, tapices, cortinas, lámparas, cuadros, estatuas, etcétera– del más puro estilo victoriano inglés, y vestida con riqueza, propiedad y buen gusto. Esta es The Barretts of Wimpole Street (Los Barretts de la calle Wimpole), llevada al cine norteamericano, hace años como consecuencia de la popularidad que alcanzó al ser presentada en Nueva York, después de haberlos sido también con éxito en Londres con el nombre de La familia Barretts, mismo que se ha conservado en la versión de Margarita Urueta que se representa ahora en el Arbeu.

El autor de La familia Barretts, Rudolf Besier, goza de estimable prestigio en Inglaterra, particularmente desde el estreno de The Barretts of Wimpole Street". No obstante que Besier nació en 1878, su nombre no se encuentra registrado en ninguna historia de la literatura, o del teatro, de Inglaterra, ni en ningún tomo de biografías en idioma inglés; menos, claro, en algún volumen en español. Por eso quiero conseguir en esta nota algunos datos de su vida teatral. Nació en Java, es de ascendencia holandesa, y se educó en el Colegio Elizabeth, en Guernesey y en Haidelberg; durante algunos años fue periodista. En 1908 empezó a escribir para el teatro. Entre sus dramas se cuentan The virgin goddess (La diosa virgen), 1906; Olive Latimer's husband (El marido de Olive Latimer), 1909; Lady Patricia, 1911; Kings and queens (Reyes y reinas), 1915; Cultur at home (Cultura en el hogar), 1916; A rur for his money (Lo justo por su dinero); Secrets, 1922, y, finalmente, The Barretts of Wimpole Street, 1930.

La familia Barretts, se estrenó en Inglaterra, en el Festival Malvern, en 1930 como ya dije, y con éxito; después siguió representándose por casi año y medio en Londres, con un elenco encabezado por Cedric Hardwicke en el papel de Barrett. Empezó a representarse esta pieza en Nueva York el 9 de febrero de 1931, y las representaciones continuaron hasta febrero 13 de 1932, alcanzando un total de 369. Pero, antes de seguir adelante, conviene que el lector conozca algunos datos interesantes sobre esta famosa comedia.

Los Barretts de la calle Wimpole es la dramatización del romance entre Roberto Browning y Elizabeth Barretts. El drama se desarrolla en la residencia Moulton Barrett, en el número 50 de la calle Wimpole, Londres. Epoca, 1845-1846. Se trata de un drama histórico. Elizabeth Barrett que ha quedado inválida con motivo de la caída de un caballo, vive alejada de todos, virtualmente prisionera, víctima de la terrible tiránica adoración de su padre, cuyo afecto casi alcanza los linderos de un amor incestuoso. Su vida es alegrada por la animación de sus hermanas y hermanos y por la poesía en que encuentra consuelo y esparcimiento. Su interés en literatura la conduce a una correspondencia con Roberto Browning, quien viene a visitarla y queda encantado por su inteligencia y simpatía. Ochenta y siete años después Rudolf Besier llevó esta historia de amor entre dos grandes poetas ingleses: Roberto Browning y Elizabeth Barrett, basando su obra en las cartas que se cambiaron Browning y Elizabeth durante la prolongada correspondencia que precedió a su primer encuentro. Fue Hugo Walpole quien sugirió a Besier que esta correspondencia era material bastante para un escritor dramático, y George Bernard Shaw quien más tarde apoyó la interpretación de Besier del carácter de Edward Moulton Barrett cuando los descendientes de padre de Elizabeth trataron de impedir la producción de la obra. Besier consultó los escritos tanto de Elizabeth como de Roberto Browning –quien también fue un discreto autor dramático, cuyas obras aún se representan en Londres y Nueva York–; y como resultado su drama tiene autoridad histórica a la vez que dramática.

La acción histórica comienza cuando Elizabeth, inválida casi, en su "sala de estar" en la casa número 50 de la calle de Wimpole, ya se cartea con Roberto. Aparece el poeta Browning a la mitad del primer acto, y... le hace la corte contra los deseos expresos de su padre hasta que ella consiente en casarse con él. Se ven forzados a huir debido a la actitud egoísta y desequilibrada de su padre. Huye con Roberto a Italia, acompañada de su fiel doncella Dorotea y por su perro de aguas "Flor".

El encuentro de Elizabeth Barretts, después de ochenta y tantos años de su romance con Roberto Browning, con la actriz que la había de resucitar para el teatro, Katharine Cornell, tiene mucho de novelesco, y el tema tienta a un cronista de teatro que por su amor al mismo no se limita a comentar fríamente, con gesto de dómine y voz catoniana, ésta o aquella obra. Antes de interpretar Katharine Cornell la vida desventurada de Elizabeth Barretts ante los públicos de los Estados Unidos, Francia, Italia y los Países Bajos, ya había tenido un encuentro con Roberto Browning, al representar la producción teatral de este autor y poeta inglés, En una góndola.

Katharine Cornell, hija y nieta de actores aficionados –su abuelo tenía un foro en la buhardilla de su casa en el que periódicamente hacía representaciones teatrales, y su padre, aunque estudió cirugía, abandonó la medicina y se convirtió en gerente de un teatro de Buffalo; mientras estuvo en la escuela la Cornell actuó en representaciones teatrales, y aun escribió dramas que fueron representados por ella misma y sus amigos. Después de graduarse, representó En una góndola de Roberto Browning. Sus amigos quedaron impresionados con su actuación en esta obra del poeta inglés victoriano, y este estímulo la impulsó a pensar seriamente en la posibilidad de hacerse actriz.

¿Fue el espíritu de Roberto Browning quien inspiró a la Cornell representar el drama de Besier, el drama de su amor con Elizabeth Barretts? Veintisiete gerentes o productores teatrales de los Estados Unidos habían rechazado la comedia The Barretts of Wimpole Streetcuando Katharine Cornell decidió hacerla conocer al público de Nueva York.

Pero esto merece capítulo aparte...