FICHA TÉCNICA



Título obra Volpone

Notas de Título Volpone or the foxe (título en el idioma original)

Autoría Ben Jonson

Notas de autoría Luis Araquiatáin / versión

Dirección José de Jesús Aceves

Grupos y compañías Compañía Mexicana de Comedia

Espacios teatrales Teatro Caracol

Notas Comentarios sobre la obra de Ben Jonson con motivo del estreno de Volpone

Referencia Armando de Maria y Campos, “Viaje retrospectivo sobre Volpone, la farsa de Ben Jonson que exhuma y vitaliza la Compañía Mexicana de Comedia del teatro Caracol”, en Novedades, 26 mayo 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Viaje retrospectivo sobre Volpone, la farsa de Ben Jonson que exhuma y vitaliza la Compañía Mexicana de Comedia del teatro Caracol

Armando de Maria y Campos

Durante la temporada teatral parisiense de 1928-29 fue exhumado en uno de los principales teatros de la gran urbe, la farsa Volpone de Ben Jonson, en inglés Volpone or the foxe (escrita y representada en 1605, impresa por primera vez en 1607), según una versión literaria muy feliz de Stefan Zweig. El gran escritor austriaco, se limitó a traducir la obra de Volpone, no obstante que en algunas ediciones de la época figura como coautor. Jules Romains, famoso autor francés, tradujo a su vez a Zweig. El austriaco respetó el texto inglés, en general Ben Jonson dividió su obra en cinco actos, que distribuyó en diecinueve cuadros. Romains redujo la obra a tres actos, dividiendo el primero en tres cuadros y el segundo en dos, suprimiendo algunos personajes episódicos, modificó otros, e introdujo algunos nuevos. En 1929 el escritor y autor español Luis Araquistáin publicó una nueva versión de Volpone, refundiéndola en cuatro actos, sin mutación escénica, y numerosos cuadros, suprimiéndole escenas, cuya esencia aparece en otras; también quitó personajes secundarios y añadió otros. Ajustándose en todo a la magnífica versión de Araquistáin, el director Aceves ha dirigido y montado en el minúsculo escenario del teatro Caracol la gran pieza de Benjamin Jonson.

Ben Jonson –o Benjamin Jonson– es uno de los mejores escritores y autores de teatro de su época, que es la de Shakespeare. No sobra decir que nació hacia 1572, y que murió en 1673. Llevó una vida activa, turbulenta, que necesariamente se reflejó en su obra literaria, y para lo que nos conviene ahora, muy particularmente en su farsa Volpone. Anticipemos, por lo pronto, que mató a dos hombres, a uno en un duelo, y en los Países Bajos a un enemigo. Por lo del duelo por poco y acaba en la horca. Como una antigua ley permitía a los criminales buscar amparo en la religión, se hizo católico, y pasado el peligro volvió a la fe protestante. Sin embargo, no pudo evitar que le marcaran con hierro candente una letra en el pulgar izquierdo.

El futuro autor de Volpone, y de una gran obra literaria en general, estuvo a punto de ser albañil, oficio que aprendió del segundo marido de su madre. Una noble inquietud le llevó a cultivarse, y llegó a ser uno de los escritores ingleses más versado en humanidades clásicas, y leyó en su propia lengua a los autores griegos y latinos. Más tarde las Universidades de Oxford y Cambridge le confieren títulos honoríficos. Como su contemporáneo Shakespeare, como Molière, como Sacha Guitry, fue también actor. Shakespeare representó con su compañía una de las primeras comedias de Jonson, Everyman in his humour, desempeñando él mismo un papel, y Jonson escribió un prólogo para la primera edición de las obras del gran dramaturgo con el título de "A la memoria de mi querido maestro, William Shakespeare, y de lo que nos ha dejado".

Sin embargo, se ha acusado a Jonson de haber tenido mala voluntad a Shakespeare. Pero no hay datos que prueben la acusación. Conversando con Drummond –según la versión de George Sampson– dijo que a Shakespeare le faltaba arte; si quiso dar a entender que Shakespeare descuidaba la construcción, dijo la verdad. Alabando a Shakespeare ciertos autores porque nunca borraba un renglón, repuso Jonson: "Ojalá que hubiese tachado mil", y con razón negó que al decirlo tuviera intención aviesa, porque si quiso decir que había peligro en la facilidad de Shakespeare, dijo una gran verdad. Pero, este es otro cuento. Por otra parte, declaró Ben que él quería y honraba a Shakespeare "punto menos que hasta la idolatría". Las diez palabras en que rinde Jonson tributo de admiración en el primer in-folio dicen acerca del maestro más verdades sustanciosas que diez docenas de biografías completas: "No fue de una época, sino de todos los tiempos". Ningún otro contemporáneo de Shakespeare ha dejado un elogio tan entusiasta y espléndido.

En Volpone Ben Jonson, se muestra el autor de sus mejores tiempos, y en el personaje principal, "el zorro", de índole rastrera y voluptuosa, explota a sus conocidos, y desenmascara sus hipocresías. El asunto y los caracteres, el verso blanco, excepcionalmente vigoroso, y fluido, hacen de esta pieza teatral una obra perenne, sólida y siempre oportuna. El gran mérito de las obras de Jonson –The sad shephierd, La tragedia española, La cosa cambia, Every out of his humour, The fountaine of selvelove, Or Cynthias revells, Poetaster, or the arraignment, La tragedia de Seyano, La conjuración de Catalina, Antonio y Cleopatra, Epícoene or the silent woman, El alquimista, La feria de San Bartolomé, El diablo es un burro, El mercado de novedades, La posada nueva, La dama magnética o los humores reconciliados, La historia de una cuba, etcétera– consiste en la exuberancia de invención, sobre todo en lo concerniente a los caracteres. Su defecto técnico más grave es su incasable charlatanería, es decir, el prurito de mostrarse completo, que no le deja pasar por alto ninguna persona, discurso o situación, sin decir acerca de ello todo lo que pueda decirse. Su obsesión es fustigar. En obra tras obra se le oye declarar: "Y ahora voy derecho a fustigar la hipocresía". En Volpone logró crear un símbolo: el triunfo de la picardía mayor en un mundo de pícaros. El más astuto, engaña al más tonto. Representada en 1605 no deja de tener una actualidad. Ben Jonson parece un autor contemporáneo. En este sentido, como autor de farsas, Jonson es ahora el más próximo a nosotros de los autores isabelinos. Volpone regocija al público contemporáneo, tanto, o más, que Los intereses creados de Benavente, y su moral picaresca, que glorifica los instintos primarios, es una reacción contra las normas feudales y teocráticas de los siglos medios; moral picaresca que inspira la literatura italiana de los siglos XIV y XV, y de la que, bajo su influencia, surge parte del teatro inglés y parte de la novela española de los siglos XVI y XVII.

¡Qué gran actualidad tiene Volpone –que esta noche se representa por primera vez en el teatro Caracol–, ahora que renace la moral picaresca, la moral de las pasiones elementales, fomentada por la desesperación del existencialismo en boga, que nos trajo, o nos dejó, la última gran guerra! ¡Y qué divertida resulta a través de la gracia y fantasía de la versión de Aceves, gran director de farsa, que he podido admirar en los ensayos previos de esta nueva representación, que seguramente verá México entero, porque es modelo de teatro antiguo vestido con las galas del ingenio contemporáneo!