FICHA TÉCNICA



Título obra Después de ti, señorita Julia

Autoría Patrick Marberg

Dirección Sandra Félix

Elenco Marina de Tavira, Israel Rojas, Milleth Gómez

Espacios teatrales Sala Xavier Villaurrutia

Referencia Bruno Bert, "Después de ti, señorita Julia. Eco deformado", en Tiempo Libre, 1 febrero 2007, p. 25.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Después de ti, señorita Julia
Eco deformado

Bruno Bert

En El Granero se está presentando Después de ti, señorita Julia, una paráfrasis de la famosa obra que Strindberg compusiera en 1888. El texto pertenece al inglés Patrick Marber y la dirección es de Sandra Félix. Lo que el dramaturgo hace es trasladar la acción de Suecia a Inglaterra, siempre en una casona señorial de campo, en la inmediata posguerra, con los mismos personajes –Julia, Juan y Cristina– e idéntica estructura anecdótica.

El lenguaje se vuelve más contemporáneo, la referencias la colocan en la noche donde triunfó el partido laborista y todo se acerca un poco –sólo un poco– a nuestra percepción contemporánea, aunque anclada siempre en los temas que movilizaron a Strirdberg hace ya más de un siglo en aquello que fue uno de los primeros ejemplos del naturalismo escénico. Allí está el tema de las clases sociales y los conflictos mentales derivados de esto; la sexualidad, con esa particular, ambigua y generalmente despreciativa visión de la mujer, y el encierro en los viejos tabúes, leyes subjetivas más fuertes que el paso de los tiempos.

Un historiador decía que, visto desde una perspectiva histórica, no hay nada menos "natural" que las viejas obras del naturalismo decimonónico. Y aquí lo vemos muy bien, aunque sea filtrado por la visión de Patrick Marber: la famosa cocina donde pasa todo es –a partir de una magnífica escenografía de Philippe Amand– un homenaje al tiempo ido. Literalmente un enmarque que permite un montaje de carácter cinematográfico, multiplicando los planos de visión y recordándonos siempre el juego de tiempos tanto dentro de la obra como en relación a sus antecedentes históricos. Sin embargo, lo que comienza casi como un homenaje al naturalismo –el comer realmente, en platos impecables, servidos de una olla de cobre poco a poco va transformándose hasta volverse –sin cambiar el aspecto externo– en una geografía mental absolutamente patológica y tan llena de inverosimilitudes que el público muchas veces ríe mientras los actores lloran o estallan en crisis que nada tienen de cómico. Tensión, sí, porque todo sucede con una tensión siempre creciente hasta casi lo insoportable; recursos de descarga también, pero no hay que excluir la sensación de que las formas que esos conflictos muestran están hoy y para nuestra sociedad, como muy desfasados en su forma de plantearse y vivirse. Sólo la visión sicótica de Strindberg permite incluir navajas y muerte, al menos en la manera tradicional que aquí se presenta, incluyendo la mayor participación del contrapeso constituido por el personaje de Cristina, su sentido común y su adaptación de clase.

El trabajo de escenografía, iluminación y dirección están profundamente amalgamados, creando paradójicamente un espacio dual donde el naturalismo del que hablamos se funde con un cierto impresionismo dado por el tamiz de la luz, por el diluirse de los tonos azulados, verdosos, pardos, que ponen a la vista el grosor de las sensaciones de los recuerdos campestres de los personajes; y también una cierta identidad estilística que suele manejar tanto el escenógrafo e iluminador como la directora, que por otra parte trabajan casi siempre juntos.

Naturalmente es fundamental la labor de los actores: Marina de Tavira como Julia, Milleth Gómez en el papel de Cristina y Antonio Rojas como Juan. Muy interesante su desempeño aunque, al menos en la noche que me tocó verla, tardarán un poco en construir un cuerpo conjunto, en entrar en calor y coordinación, Luego, justamente el detalle de las diferencias sobre el molde común, dio fuerza e interés al trabajo.

En definitiva, lo más importante y creativo está en el equipo local: dirección, escenografía, iluminación y actuación. El texto, una versión a mi gusto demasiado cercana al original y sin embargo excesivamente traicionera del mismo, es como un eco un poco deformado de la fuerte voz de Strindberg. Vale la pena verla, discutirla, analizarla.

DESPUÉS DE TI SEÑORITA JULIA, de Patrick Marberg. Dir. Sandra Félix. Con Marina de Tavira, Israel Rojas y Milleth Gómez. Sala Xavier Villaurrutia, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8771. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000