FICHA TÉCNICA



Título obra El cuadrante de la soledad

Autoría José Revueltas

Dirección Ignacio Retes

Escenografía Diego Rivera

Notas de escenografía Roberto Galván / realización

Eventos Temporada organizada por la Unión Mexicana de Autores

Notas Con motivo del próximo estreno de El cuadrante de la soledad, el autor comenta sobre la puesta en escena de Israel de Ignacio Retes

Referencia Armando de Maria y Campos, “La realidad teatral mexicana culmina con el estreno de El cuadrante de la soledad de Revueltas”, en Novedades, 11 mayo 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

La realidad teatral mexicana culmina con el estreno de El cuadrante de la Soledad de Revueltas

Armando de Maria y Campos

Asistimos bajo algún aspecto, a una especie de resurrección del teatro mexicano, suponiendo que sea cierta la teoría sustentada por algunos descontentadizos que le daban por muerto, o poco menos, por no tomarse el trabajo de repasar el inventario de la producción literaria teatral en estos últimos tiempos.

A los triunfos escénicos de Usigli, de Villaurrutia, de Lazo, de Julia Guzmán, han seguido con no menos justicia el de Carballido, el de Bernal, el de Azuela. La Unión Mexicana de Autores organiza una temporada para representar únicamente piezas de autores mexicanos, de antes de ayer y de ahora, y Diego Rivera, nuestro pintor universal, solicita encargarse de la escenografía de una nueva pieza del joven novelista y autor José Revueltas. En provincia trabaja silenciosamente, en confiada espera de que alguna vez las candilejas teatrales se enciendan para iluminar alguna de sus comedias, el maduro autor poblano Eduardo San Martín.

El público se ha interesado vivamente por la producción teatral mexicana de estas últimas fechas. Las representaciones en Bellas Artes de Rosalba y los llaveros de Carballido, y las de Antonia de Bernal en la sala Latinoamericana se han visto concurridísimas, al grado de que el grupo Mexicayotl que venía representado Antonia en el teatro del Paseo de la Reforma, ha alquilado el Caracol para continuar las representaciones de la discutida comedia de Bernal. Los de abajo de Azuela, esperan otra oportunidad para volver a escena y sus directores estudian las proposiciones de los empresarios de los teatros de Guadalajara, Puebla y San Luis Potosí para llevar a la novela escenificada de Azuela a provincia.

El cuadrante de la Soledad, el drama de Revueltas, con escenografía de Diego Rivera realizada por Roberto Galván y dirigido por Ignacio Retes, ha despertado la máxima curiosidad y se espera con interés la noche del estreno, que es la del viernes próximo –12 de mayo–. José Revueltas había escrito hasta ahora cuento y novela y argumentos para la pantalla. Los muros de agua (1941), El luto humano (1943), Dios en la tierra (1944) y Los días terrenales (1949). Entre una y otra escribió un drama, Israel (1947) que fue representado en la escena del Sindicato Mexicano de Electricistas por el grupo La linterna mágica, hace algunos años.

En Israel, Revueltas ejemplifica el trato injusto que la población negra sufre en los Estados Unidos: el asesinato de una mujer blanca cometido en la cercanía de una cabaña de negros. La huida de éstos siempre temerosos de una injusta inculpación, el amor de la hija más joven de esta familia de color por un mexicano, al que sin razón justificada acusan del asesinato, la aprehensión de éste y aquéllos, y la muerte del mexicano en el interior de un oleducto, dieron ocasión a Revueltas para componer una estimable pieza de teatro, cuyo estreno pasó lamentablemente inadvertido por el público y algún sector de la crítica que se empeña en tomar con excesiva austeridad la labor del autor mexicano en general. Israel es, júzguese como se le juzgue, una estimable pieza de teatro, que reveló en Revueltas la existencia del gran autor que ahora se presenta maduro, dueño ya de una técnica teatral absoluta en El cuadrante de la Soledad.

En los días en que se representó dos o tres veces a lo sumo Israel se empezaba a discutir la pieza de Sartre La prostituta respetuosa, en la que la culpa del blanco recayendo sobre el negro, pone al descubierto la injusticia racial que impera en los Estados Unidos con respecto al negro. El tema ya ha sido explotado muchas veces. Recientemente, Simonov, corresponsal de guerra soviético, ha escrito una obra teatral La cuestión rusa, que centra el problema de un periodista norteamericano enviado a Rusia por una poderosa cadena periodística, para escribir un libro antisoviético. Pero el "paraíso rojo" convence al periodista norteamericano de lo desleal de ese propósito, y se rebela. La cuestión rusa, que ha sido representada en casi todos los teatros de la Unión Soviética entraña, como se ve, un terrible ataque a los intereses periodísticos organizados en los Estados Unidos. Así, Israel es una crítica aguda y valiente, con definido propósito de ataque, usando de la tribuna escénica del teatro, como Sartre, como Simonov, para que el impacto sea más certero; Israel ha sido editada por la Unión Mexicana de Autores y su lectura, ya muy difundida, compensa en parte lo escaso de sus representaciones para que esta primera obra de teatro de Revueltas se sitúe en la producción teatral mexicana en el sitio que le corresponde.

He seguido de cerca los ensayos de El cuadrante de la Soledad y le auguro a la nueva obra de Revueltas un éxito rotundo, como gran pieza de teatro, y por el mensaje cargado de protesta por la injusticia que rige la vida que nos ha tocado apurar. Toda la inquietud tremenda que agita el espíritu selecto de José Revueltas se ha volcado en esta obra de teatro que Diego Rivera quisiera haber escrito, si el genial pintor fuera también dramaturgo. "Ya que no tuve la suerte de escribir El cuadrante de la Soledad, –dijo Rivera cuando conoció el manuscrito de esta pieza– quiero pintarla y darle a su escenografía todo el tremendo clima de angustia y dolor que se viven en aquel hondo barrio mexicano, el de la Soledad, no sólo por el nombre de la virgen que lo ampara desde los cielos, sino por la inmensa soledad que existe en el alma de quienes lo habitan." Y Diego Rivera, en íntima colaboración con Revueltas, ha pintado y dado vida a una escenografía extraordinaria por su técnica y construcción, y por el tremendo clima de dolor, de perenne aventura de dolor, que circula por la estrujante, humanísima pieza de Revueltas. La sola presencia de Diego Rivera en nuestro teatro, con una escenografía valiente y sólida, costosísima por cierto para los precarios presupuestos del teatro llamado comercial manejado por la iniciativa privada, justifica la importancia que en estos últimos meses ha logrado alcanzar el teatro nuestro, que, por lo que se refiere a autores, exclusivamente, cuenta ya con un equipo –Usigli, Villaurrutia, Lazo, Guzmán, Carballido, Novo, Bernal, Azuela, San Martín, López Negrete, etc.,– muy difícil de superar aun por países que se ostentan como dueños de una realidad teatral más fecunda y permanente que la que ahora vive la escena mexicana.