FICHA TÉCNICA



Título obra Woyzeck

Autoría Georg Büchner

Dirección Agustín Meza

Elenco Tomás Rojas, Mario Balandra, Erwin Veytia, Adriana Segura, César Ríos

Espacios teatrales Teatro del Centro Cultural Helénico

Referencia Bruno Bert, "Woyzeck. Lo mejor de Buchner", en Tiempo Libre, 6 julio 2006, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Woyzeck
Lo mejor de Büchner

Bruno Bert

La obra de George Büchner (1813-1837) es brevísima, pero absolutamente seductora para nuestra contemporaneidad. Y de entre sus pocas obras, Woyzeck –su último e inconcluso material teatral– es el nombre que más resonancias conserva para nosotros. Y sin embargo no es muy convocada (en nuestro país creo haber visto tres puestas en los últimos quince o veinte años), lo que hace que sus reapariciones sean especialmente esperadas. En este caso, quien la ha llamado a escena como director es Agustín Meza, un joven egresado hace unos años de la ENAT que tiene en su haber apenas cuatro puestas, creo que todas premiadas, a las que suele dedicar un par de años de trabajo a cada una. Situación insólita en un espacio chambista como el nuestro, que nos recuerda el caso de Claudio Valdés Kuri, apenas mayor que Meza y también ejemplo de lo mejor de nuestro teatro joven.

Woyzeck narra la breve historia del soldado de ese nombre, barbero del regimiento, y con ciertos rasgos de simpleza espiritual. Su relación con la "ciencia" (debe comer sólo garbanzos durante meses a instancias del médico que experimenta con él), con el honor, a través de la relación con su "filosófico" capitán, y con la sexualidad y el afecto, por medio de su mujer, un tanto afecta a la sensualidad y a los tambores mayores y sus entorchados uniformes. Mediante un diálogo breve, conciso, alternado con algunos interesantes monólogos, vamos definiendo personajes goyescos y viendo el accionar y el pensamiento de la sociedad alemana de principios del XIX, con su carga de prejuicios, ataduras y crueldad, en donde el pueblo en definitiva es un deficiente usado y manipulado por los poderes civiles y militares para finalmente descartarlo cuando deja de encajar en sus parámetros convencionales.

Meza nos presenta la historia en una especie de corral rodeado totalmente por el público, con el piso lleno de virutas y una serie de objetos cargados de sugestión. Se trata de un mundo cerrado al que nos asomamos con una curiosidad cargada de malicia. En el centro una especie de gran pecera nos marcará la presencia del agua, con los simbolismos que conlleva y su imagen final de muerte, del lago nocturno aún donde Woyzeck arrojará el puñal usado para asesinar a María.

De inmediato llama la atención la calidad de factura de todo lo que compone la historia: el espacio, los objetos, el vestuario, las texturas, que escapan de los elementos para incorporarse al ámbito a través de una excelente iluminación a manos de Blanca Forzán, y una muy oportuna elección del material musical que teje en el aire la nostalgia de un mundo que va perdiendo su calidad humana. Es clara la mano de un director artesano que compone cada parte de un todo arropándolo con especial cuidado y afecto, incluso con una delectación que en algunos momentos puede hasta parecer excesiva, en cuanto a tempos y ritmos se refiere.

El que trabaja es un equipo, a veces un tanto irregular, donde destaca Tomás Rojas en el difícil papel de Woyzeck, con sus asombros, su ternura mutilada y la sombra de estupidez o incomprensión que por momentos opaca sus ojos. María es Ireli Vázquez, muy contenida, interesante y tal vez necesitando ese aire que se respira en un baile, ese aliento que se pierde en un abrazo entre los fuertes brazos del tambor mayor, ese absorber los vientos que corren más allá de la ventana de su buhardilla. Un asunto de aspiraciones, nada más. Los demás correctos, incluso la ingenua belleza del niño que participa sin violencia y ajustadamente. Ellos son Diego Oropeza, Adriana Segura, Mario Balandra, Llever Aiza, Erwin Veytia, Cesar Ríos y Ramón Solano.

En definitiva, un Woyzeck que nos devuelve lo mejor de Büchner, nos prende ante un teatro no complaciente y lleno de belleza y nos habla de nuevas líneas de creación con su eco de tradiciones en manos de un director hábil y sensible.

WOYZECK, de Georg Büchner. Dir. Agustín Meza. Con Tomás Rojas, Mario Balandra, Erwin Veytia, Adriana Segura y César Ríos. Basada en hechos reales, narra la historia de un humilde y reflexivo soldado que se enfrenta al adulterio de su esposa. Teatro del Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn (MB Altavista), 3640-3139. Lunes a miércoles, 20:30 horas. Loc. $100. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. Estacionamiento. (Sur)