FICHA TÉCNICA



Título obra La piel

Autoría Ximena Escalante

Dirección Miguel Ángel Gaspar

Elenco Katia Castañeda, Fabrina Melón, Miguel Ángel López, Kaveh Parmas, Claudio Valdés Kuri

Espacios teatrales Teatro Sor Juana Inés de la Cruz

Referencia Bruno Bert, "La piel. Pequeñas verdades retocadas de mentiras", en Tiempo Libre, 6 abril 2006, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La piel
Pequeñas verdades retocadas de mentiras

Bruno Bert

Hablar de la piel es hablar de las fronteras de nuestro cuerpo y, cuando esto se lleva a cabo en arte, como en este caso el teatro, lo que expresamos en la obra es cómo ese espacio ambiguo entre el adentro y el afuera es visto y vivido en ese determinado momento histórico y lugar. Naturalmente, esto viene a cuento por el estreno de La piel, con dramaturgia de Ximena Escalante, la compañía de Ciertos habitantes, y la dirección de Miguel Ángel Gaspar.

En el teatro contemporáneo, uno de los momentos más significativos es cuando, a fines de los sesenta, los escenarios se cubrieron de desnudos, en el cuerpo de actores que, con frecuencia, se acercaban al público y lo tocaban, tanto para hablarles como para invitarlos a la coparticipación en determinados momentos de obra. Eso se agotó en pocos años porque lo que parecía una profunda relación de ósmosis entre cotidianidad y teatro, se terminó por convertir en una fácil manipulación emotiva y en una llamada al exhibicionismo más elemental. Es decir, que nació en una dirección y terminó en su punto contrario, pero el camino recorrido era imposible negarlo en sus implicaciones ideológicas, estéticas, estructurales y de lenguaje.

Así, la obra que hoy vemos sigue derroteros similares. En primera instancia porque la dramaturga –como muchos de aquella época– parece no pre-proponer una estructura textual, sino ir a la zaga de las improvisaciones de los actores sobre el tema, lo que despedaza el texto en su unidad, alternando momentos atractivos con otros mucho más áridos; fragmentos brillantes y otros declamatorios y a veces fatigosamente "ingeniosos".

Bueno, esto podría no ser demasiado importante si lo que sucede –no lo que se dice– fuera trascendente, pero tampoco sucede eso porque –y es otro punto de contacto con el pasado– se está, al menos desde mi punto de vista, demasiado preocupado por el sentido de verdad. Las palabras sinceridad y verdad parecen estar siempre a la mano, pero suele suceder que quien tan afanosamente se preocupa por el bosque deja de ver al árbol a pesar de mencionarlo todo el tiempo. Y como no hay una verdad esplendente, sino simplemente muchas pequeñas verdades retocadas de mentiras y viceversa, nunca el grupo da con otra cosa que momentos aislados que pueden ser tanto de frustración como de encuentro, pero de eso: del instante fugaz con la posibilidad o no de cada uno para aprehenderlo con sus manos, con sus dedos, con su lengua... en la piel sobre exigida del otro. Tal vez, lo más importante es la sensación final donde cada uno debe comprender desde la emoción, que los seres humanos somos solitarios por esencia, y nunca vamos a encontrar "la verdad" del otro si no partimos de nuestra propia aceptación. Así, la piel como camino indefectible hacia el "verdadero" ser del otro, no conduce a parte alguna.

El trabajo del director –Miguel Ángel Gaspar– es tan fragmentario como la estructura textual, y si el montaje es una suma de partes, le falta ese plus que es la obra misma, quedándonos con muchos y muy dispares resultados, que sólo muy trabajosamente se ensamblan en una propuesta unitaria que no termina de "pegarse" entre sí, interesante por momentos, nostálgica en otros, prescindente en unos cuantos y sobre todo demasiado laboriosa en sus intenciones, tal vez excesivamente dependiente del trabajo de los actores que, corno están buscando, zigzaguean en su camino aunque seguramente lo que vemos es una síntesis ordenada de un largo proceso. Ellos son el propio Claudio Valdés Kuri, el tradicional director de Ciertos habitantes, Katia Castañeda, Fabrina Melón, Miguel Ángel López y Kaven Parmas. Tal vez lo más fuerte es su compromiso con lo que nos están compartiendo.

Bueno, las obras de Valdés Kuri son siempre sobre el borde de la frontera, en el riesgo de esa tierra de nadie que es la investigación. También aquí recorren esa senda, lo fructífero de la busca queda por decidirlo en la experiencia de cada espectador.

LA PIEL, de Ximena Escalante. Dir. Miguel Ángel Gaspar. Con Katia Castañeda, Fabrina Melón, Miguel Ángel López, Kaveh Parmas y Claudio Valdés Kuri. Cinco amigos se reúnen a festejar el cumpleaños de uno de ellos y disertan sobre el órgano más grande del cuerpo humano, la piel, dando paso a la detonación de sus neurosis. Teatro Sor Juana Inés de la Cruz, Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000, 5622-7160. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo 18:00 horas. Loc. $100; 50% de descuento a universitarios y afiliados al Inaplen .Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. Estacionamiento. (Sur)