FICHA TÉCNICA



Título obra Una viuda difícil

Autoría Conrado Nalé Roxlo

Dirección José de Jesús Aceves

Elenco Marta Elba, Francisco Muller, Marcela Vick, Diana Ochoa, Carmen del Castillo, Rubén Heredia, Víctor Sorel, Rolando San Martín, Antonio Arce

Escenografía Julio Prieto

Música Carlos Jiménez Mabarak

Grupos y compañías Proa Grupo

Notas de grupos y compañías José de Jesús Aceves / director

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Eventos Festival de Teatro Internacional. Jornada de teatro argentino

Productores Julio Prieto

Notas El autor también hace un balance sobre el Festival de Teatro Internacional

Referencia Armando de Maria y Campos, “Renacimiento de la farsa teatral, Una viuda difícil de Conrado Nalé Roxlo durante el Festival de Teatro Internacional Mexicano”, en Novedades, 22 abril 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Renacimiento de la farsa teatral, Una viuda difícil de Conrado Nalé Roxlo, durante el Festival de Teatro Internacional Mexicano

Armando de Maria y Campos

El Festival de Teatro Internacional, organizado por el INBA a través de su Departamento de Teatro, y de cuyo brillante desarrollo he venido dando cuenta al lector de Novedades, tiene una lógica y prevista continuación en la propia sala de espectáculos del Palacio de las Bellas Artes y en la más reducida y de moda sala Latinoamericana. En la primera se representa cada vez que hay fecha libre Rosalba y los llaveros y en la segunda Montserrat. A las representaciones de la pieza dramática de Emmanuel Robles seguirán las de Madre de Kapek, anunciadas para la semana próxima, en la sala Molière se ofrecerá, probablemente, una versión reducida de Cyrano, y durante los meses de junio subirán a escena, en español, durante breves temporadas, The little foxes y Trespass. Una viuda difícil de Conrado Nalé Roxlo no será representada antes del mes de agosto, en temporada que se calcula no menor de dos semanas.

Rosalba y los llaveros y Una viuda difícil constituyeron sendos triunfos para autores, intérpretes y directores, y –esto es lo que cuenta para hacer más sólido el éxito de taquilla– son las que se vieron más concurridas y registraron más altas recaudaciones de taquilla. Es más explicable, por las circunstancias que rodearon la presentación de la obra primigenia de Carballido, el éxito de público –el teatro sin público carece de sentido– de Rosalba y los llaveros, y esta circunstancia hace más válido y efectivo el alcanzado por La viuda difícil, una de las más deliciosas piezas de teatro que México ha conocido, y aplaudido desde hace muchos años, y, desde luego, la de más calidad artística teatral y literaria de autor argentino, salvadas algunas representadas por la compañía de Camila Quiroga hace años, tan argentinas según entendían el teatro los autores del Plata que escribieron para la ilustre Camila, que no dejaron de ser españolas en ninguna de sus escenas. La viuda difícil de Nalé Roxlo –como sus otras obras La cola de la sirena y El pacto de Cristina–, son cosa distinta, que nada tienen que ver con el teatro argentino localista, costumbrista, españolizado...

La viuda difícil de Nalé Roxlo es una farsa, más bien, una farsa clásica. La acción, en el Buenos Aires colonial dieciochesco, época que ahora se nos antoja a los americanos de farsantes, trágicos o cómicos, pero farsantes al fin; y el ambiente aquel, de más farsa aún, cuanto más lejos de la metrópoli. Una viuda honrada, sitiada por las desaprensivas insinuaciones de los tenorios, idea "una farsa" para librarse de ellos; casarse con un condenado a la horca que sólo puede salvarse de ella si hay mujer que lo reclame para esposo. Ocurre lo no previsto por la viuda difícil, que el reo y marido después:

convicto de siete muertes
y de las siete confeso,
que si alguna mujer quiere
por esposo a dicho reo,
se le conmute la pena
de horca por el himeneo,
siempre y cuando el asesino
a tal cosa esté dispuesto,
que si ahorcar por fuerza es justo
no es casarse por decreto,
que la horca es cosa rápida
y muy largo el casamiento,

resulta, como algún personaje de Arniches, un alma de Dios, incapaz de matar un mosquito, y que se hizo valiente, aceptando crímenes que otros habían cometido, para ser respetado en el barrio, y además excelente marido que cuida celosamente la hacienda de su mujer, que acaba amándole.

Una viuda difícil posee una calidad literaria difícil de alcanzar en un teatro que se destina a público que, a veces, es necio y... pues lo paga... La bella y ligera farsa de Nalé Roxlo es, además, o, mejor, antes que todo, una gran pieza de teatro que posee todos los elementos de trama, desarrollo y desenlace indispensables y característico de farsa elevada a una región poética del más puro clima clásico.

Parece que hay muchos que no saben bien a bien qué es una farsa, y confunden este difícil género de teatro con otros más fáciles y corrientes. Farsa es una composición burlesca, sin objeto aparente que el de hacer reír, o cosa de pura apariencia; enredo, tramoya para aparentar o engañar. Los españoles antiguos, que tan dados eran a comparar el teatro con la mesa, decían que farsa era, también, salsa muy espesa hecha con carne machacada, pasada por el tamiz, huevos y nata, ¡cosa exquisita, che! A las primeras farsas españolas, groseras por lo común, que llevaron a Moratín a decir a propósito de una mala compañía de cómicos, que "por lo que dicen y por lo que hacen los nuevos personajes, apenas podrían tolerarse en la farsa más grosera y soez" debe el teatro español la aparición del "bobo" y del género burlesco en general. Es tan vieja la farsa, que su existencia está registrada en las leyes de Partida; en Italia dio nacimiento a la commedia dell'arte, y en Francia origen a un teatro completamente profano: las sotties y sermones jocosos. Como es natural abundan las farsas en el teatro de todo el mundo, pero pocas conozco tan... farsa, como Una viuda difícil, que lo reúne todo: argumento cómico, sin más objeto que hacer reír, construcción escénica sólida, de ingeniería teatral en la que casi no se ve la obra de carpintería; aliento poético, riqueza en el juego escénico, en el que brillan, como sobre el pecho de una emperatriz bizantina, las piedras preciosas del ingenio más puro, sano y travieso. Es justo decir que la representación de Una viuda difícil, fue una sorpresa para el público de este Festival de Teatro Internacional, y que el triunfo del autor argentino fue tan rotundo y efectivo, como justo y merecido. La cortina cayó siempre, después de cada cuadro o acto, entre aplausos que se convertirían en ovaciones, y la última vez, al final, la oración fue apoteosis. Los actores salieron a saludar varias veces, emocionadísimos.

Porque la representación de Una viuda difícil durante el Festival de Teatro Internacional fue como una consagración del director José de J. Aceves, que tantos aciertos ha tenido, pero ninguno de la calidad y hondura de éste que lo ha colocado en un lugar de excepción. Hizo gala de imaginación con gusto del mejor; el movimiento de sus escenas y de cada uno de los personajes, como muñecos de pantomima que tienen su corazoncito, justo y gracioso, con puntas y ribetes de ballet. Para lograr esto encargó a Carlos Jiménez Mabarak una partitura de fondo, frívola, alegre, en la que cada personaje es un tema musical. Julio Prieto creó una decoración corpórea, utilizando un ciclorama como fondo del puerto de Buenos Aires colonial, en blanco y rosa, a base de trastos indispensables, que daban la impresión de que la acción ocurría en un lugar sin ubicación fija en la tierra, entre el mar y la luz.

Marta Elba, fina actriz, muy joven y más linda, hizo una Isabel corta de voz, pero deliciosa, traviesa, muy fina y frágil siempre. Muller un Mariano muy sobrio y humano. Cada personaje, por episódica que haya sido su intervención, merece un elogio. Que baste –¡siempre la falta de espacio!–, por ahora, una simple mención onomástica: Marcela Vick, Diana Ochoa, Carmen del Castillo, Rubén Heredia, Víctor Sorel, Rolando San Martín, Antonio Arce, y... etcétera.