FICHA TÉCNICA



Título obra El solitario de Pessoa

Autoría Cordelia Dvorjak

Dirección Cordelia Dvorjak

Elenco Silverio Palacios, Arnoldo Picazzo, Juan Carlos Remolina, Herando González

Espacios teatrales Teatro del Centro Cultural Helénico

Referencia Bruno Bert, "El solitario de Pessoa. Mar lejano de tinta y soles", en Tiempo Libre, 21 julio 2005, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

El solitario de Pessoa
Mar lejano de tinta y soles

Bruno Bert

Se cumplen setenta años de la muerte de quien seguramente fuera el poeta portugués más importante del siglo veinte: Fernando Pessoa. Paradojas del tiempo, falleció prácticamente ignorado por sus contemporáneos, y hoy fascina a todas las culturas y edades que vuelven su figura y obra en novela, película o, como en este caso, espectáculo teatral. Me refiero a El solitario de Pessoa, un material de Cordelia Dvorák que se está presentando en el teatro Helénico.

En general, disfrutamos mucho más un trabajo cuando tenemos las claves de su interpretación, ya sea a niveles de lenguaje o al menos de información sobre el tema tratado. No es la excepción este caso, y resulta básico que quien lo comparta como espectador tenga un previo conocimiento de quien fue Pessoa, de sus preocupaciones estéticas e ideológicas, más un acercamiento mínimo a la vida que llevó. Esto permite reencontrarlo desde la perspectiva de los hacedores de la propuesta y disfrutarla doblemente.

Digamos, para no avanzar demasiado por ese camino en un espacio breve como este, que lo que primero llama la atención en quien se acerca a Pessoa, es la contradicción entre una vida absolutamente insignificante, solitaria, llena de represiones emocionales y un pronunciado pero silencioso alcoholismo, y su extraordinaria capacidad de imaginación a partir de lo cotidiano. Él crea heterónimos, es decir, personajes literarios que son a su vez escritores con una vida muy precisa y estilos y obras muy concretos y diferenciados entre sí, y ellos –Álvaro Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro son los más importantes– se vuelven sus principales interlocutores, con los que Pessoa juega a la evanescencia, preguntándose si son ellos o él mismo quien en realidad no existe sino como sueño de otro.

Bien, Cordelia Dvorák conoce –y al parecer ama y admira profundamente– este mundo que compone el universo del poeta y lo recrea con una morosidad que comparte casi ceremonialmente con el público, que prácticamente lo rodea a muy cercana distancia. Allí, en escena, estará el poeta (en la ambigua figura de Bernardo Soares, otra creación suya) en su oficina de contable –era un muy modesto tenedor de libros–en horas de la noche, y hace nacer al conjuro de su desasosiego, a los heterónimos y a las imágenes que pueblan su escritura, sus preocupaciones y su absoluta y profundísima soledad. Y así, ese ser gris, amortajado en su eterno traje con chaleco, palomita, sombrero e impermeable, empieza a adquirir el vuelo lento de un talento enorme y de una sensibilidad gigantesca, lastrados por la timidez y la impotencia.

Las imágenes se componen y recomponen a través de pequeños elementos, de recursos teatrales mínimos y por momentos el uso de proyecciones. Como un mar lejano de tinta y soles ajenos. Así, un minucioso realismo convive con estallidos poéticos que resignifican los humildes objetos que lo rodean, desde un sello hasta un paraguas, o hacen nacer velas y arenas que no son más que emanaciones del propio escritor.

Este tipo de construcciones teatrales suele ser sumamente peligroso y los escollos principales se dan en los lugares comunes, la sobrecarga de sensibilidad y la inconsistencia. Sin embargo, la habilidad de la directora y la calidad de cuatro actores como Silverio Palacios, Arnoldo Picazzo, Juan Carlos Remolina y Erando González, logran evitarlos constituyendo el trabajo casi como una composición musical que va ganándonos en la admiración hacia Pessoa y en la tristeza por una vida que se esparce como una ceniza apenas tibia de un fuego invisible para casi todos los ojos.

Una oportunidad para conocer algunos textos, sobre todo de El libro del desasosiego, y una figura en la que vale la pena profundizar, sobre todo en su rol de poeta.

EL SOLITARIO DE PESSOA. Autora y directora Cordelia Dvorjak. Con Silverio Palacios, Arnoldo Picazzo, Juan Carlos Remolina y Herando González. Teatro del Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn (MB Altavista), 3640-3100, 3640-3101 y taquilla 3640-3159. Martes y miércoles, 20:30 horas. Loc. $120. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. Estacionamiento. (Sur)