FICHA TÉCNICA



Título obra El rey Lear

Autoría William Shakespeare

Dirección José Caballero

Elenco Claudio Obregón, Ana Ofelia Murguía, Julieta Egurrola, Enrique Singer, Lisa Owen, Juan Manuel Bernal y Fernando Becerril

Espacios teatrales Teatro Julio Castillo

Referencia Bruno Bert, "El rey Lear. Si gustas de Shakespeare...", en Tiempo Libre, 30 junio 2005, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

El rey Lear
Si gustas de Shakespeare...

Bruno Bert

Las modas no respetan ni a los clásicos, al contrario los convocan, los revisten de actualidad, los lanzan como nuevo producto y el público enloquece como si se tratara del último conjunto musical. Shakespeare está presente en nuestras carteleras a través de siete u ocho espectáculos de todo tipo y tamaño: grandes compañías, pequeños foros, elencos enormes, propuestas escolares... Frente a este fenómeno tan fascinante que nos habla de un tiempo en busca de identidad, vamos a dedicar tres críticas al proyecto Shakespeare de la Compañía Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes como modelo más representativo y logrado. Así que tendremos a El Rey Lear, El Mercader de Venecia y Sueño de una noche de verano. Buen apetito y mejor provecho.

Confieso que Lear no es la obra de Shakespeare que más me interesa, a pesar de la alta consideración en que, en general, se la tiene, pero no creo que valga la pena ponerme a discutir con los especialistas al respecto. En este campo hay espacio para todas las preferencias. Saco a colación el hecho solamente porque acabo de ver otra puesta de esta tragedia, incluida en un "Proyecto Shakespeare" de la Compañía Nacional de Teatro del INBA, y quiero hablar de ella.

El proyecto reúne El mercader de Venecia y Sueño de una noche de verano. Cada una llevada a escena por un director distinto aunque comparten buena parte del elenco. Es interesante ver que en las últimas temporadas nuestro amigo Shakespeare, con cuatro siglos en las espaldas, es sin embargo muy convocado, visto y gustado con una unánime preferencia de artistas y público. Tal vez podríamos pensar que cuando una sociedad cualquiera duele demasiado en su realidad inmediata, tendemos a verla y reinterpretarla a través de aquellos que llamamos "clásicos", y de los cuales nuestro autor inglés es prácticamente un paradigma. Pero bueno, el caso es que esta vez El Rey Lear fue montado por José Caballero, con Claudio Obregón en el rol principal.

La versión está manejada bajo una propuesta espacial de Alejandro Luna, y con una semi localización temporal a través del vestuario de Tolita y María Figueroa. En lo referente a lo primero, hay preferencia por los grandes espacios vacíos, seccionados parcialmente por grandes mamparas móviles, que nos hablan de climas, que nos reclaman a la teatralidad de lo que vemos y que, sobre todo, nos refieren a una unidad fragmentada como el espacio básico de la tragedia. Concepto obviamente correcto por la trama que desarrolla, donde un reino se parte, un rey se fragmenta en su afecto, etcétera. Pedazos todos de una unidad perdida por la estupidez de Lear y la ingratitud de sus herederas. Hecho que como un eco se repite en los personajes de segundo y tercer plano.

Por otro lado, las vestuaristas ubican la acción en un indefinido principio del siglo XX, en los tiempos justamente de la balcanización de los imperios centrales, unidos entre sí y con sus enemigos por clarísimos lazos de parentesco (el Kaiser, por ejemplo, era primo del Rey de Inglaterra y del Zar de Rusia, ambos enemigos suyos en la contienda).

El rey Lear es, temáticamente, un juego de cajas, donde se mezclan consideraciones de tipo político, con otras de carácter social y otras más de subtrama psicológica, bañadas todas por las concepciones filosóficas de la época y sostenidas por una serie de aventuras, sucesos macabros y visiones asombrosas capaces todas de mantener la atención del público, fuera este villano "clasemediero" o de la nobleza. Maravillas que sólo Shakespeare hacía y además le resultaba. Así, hay para todos los gustos, como decíamos al principio, aunque tanta abundancia de ingenio a veces debilite un poco las razones y vuelva un tanto inverosímil el desarrollo de partes de la trama. Después de todo, la tragedia no tiene entre sus premisas el tener que jugar con el concepto de verdad cotidiana como si fuera un drama de fines del XIX.

Pero, lo que quiero destacar es que, dado que conozco bastante bien el material, que además dura más de tres horas y he visto no menos de una decena de puestas tanto aquí como en el extranjero, supuse que sería más que un goce, una leve tortura culta, de aquellas que habla Peter Brook. Pero no. La calidad de los actores por un lado –Claudio Obregón, Julieta Egurrola, Arturo Reyes, Enrique Singer, Ana Ofelia Murguía...y muchos más– más una dirección excelente que no arriesga novedades pero no se ancla en terrenos ya muy transitados, sumados al trabajo del escenógrafo e iluminador, las diseñadoras de vestuario y la música original de Antonio Russek, hizo que viera a mi muy poco querido Lear, ligeramente y con placer.

Una pena no tener más espacio para explayarme pero, si gusta de Shakespeare, creo que vale la pena una visita al teatro Julio Castillo.

EL REY LEAR, de William Shakespeare. Dir. José Caballero. Con Claudio Obregón, Ana Ofelia Murguía, Julieta Egurrola, Enrique Singer, Lisa Owen, Juan Manuel Bernal y Fernando Becerril. Teatro Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8346. Jueves 30 de junio y viernes 1 de julio, 20:00 horas. Loc. $150, descuento del 50% a estudiantes, maestros y afiliados al Inaplen. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 200 mins. (Centro)