FICHA TÉCNICA



Título obra Estaba yo en casa y esperaba que lloviera

Autoría Jean-Luc Lagarce

Dirección Germán Castillo

Elenco Marta Verduzco, Adriana Roel, Jana Raluy, Angeles Cruz, Mireille Anaya

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, "Estaba yo en casa y esperaba que lloviera. Esfuerzo suplmentario", en Tiempo Libre, 18 noviembre 2004, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Estaba yo en casa y esperaba que lloviera
Esfuerzo suplementario

Bruno Bert

Generalmente el teatro es acción. El teatro es la acción que transcurre en el escenario y entre los actores. Es decir, que habitualmente el teatro está en tiempo presente, porque es allí donde, únicamente, la acción puede suceder. Así sea una imagen actualizada por el recuerdo, o una fantasía que nos obsesiona y que concretamos para nuestro placer o desgracia, siempre la acción sucede en el presente... o, de lo contrario, no hay acciones, lo que pone en cuestionamiento el funcionar mismo del teatro. Cuando salimos de esto y ciertos grandes se han dedicado a ello en la segunda mitad del siglo XX entramos en el terreno de la irritación para el espectador.

Y todo esto viene a cuento con Estaba yo en casa y esperaba que lloviera, de Jean-Luc Lagarce (Francia 1957-1995), que Germán Castillo acaba de llevar a escena en El Granero. Allí, cinco mujeres –madre y hermanas– esperan a un hombre que se fue hace años, expulsado violentamente por el padre ya muerto. En realidad, este hombre acaba de regresar, pero sin decir una palabra y agonizante. Y ahora, las mujeres esperan que muera y saltan entre un pasado inexistente, porque detuvieron su vivir en la partida, a un futuro nebuloso. Y hablan. Hablan todo el tiempo. Y eso es todo.

Bueno, eso no quiere decir que no sea suficiente, sino simplemente que exige un esfuerzo suplementario por parte del espectador. La natural pereza que nos lleva a acabalgarnos en las acciones para ser conducidos a través de la obra, aquí reclama su derecho ante el esfuerzo de detenernos en lo que contienen las palabras. Y peor aún, éstas, talladas sólo en bruto, nunca forman estructuras completas en sí mismas.

Sólo diseñan formas inacabadas y yuxtapuestas las unas a las otras, como montones de cantos rodados, sugestivos pero incompletos. Es decir, las palabras son esenciales pero no suficientes.

Germán Castillo (escenografía e iluminación, además de la dirección general) diseña un espacio que más tiene de pictórico que de cotidiano: un cuadrado con piso de aserrín sobre el que hay dispuesta una mesa, tal vez early american o similar, con sus seis sillas en un color crudo, variación de tono del piso. Sobre ella, una frutera de madera igual, con manzanas muy rojas. Todas las mujeres visten de negro riguroso.

En realidad, bien podría ser una pintura de la primera mitad del siglo XIX.

Y Germán Castillo maneja con absoluta retención los distintos monólogos que se van sumando y enlazando casi como si existiera algo parecido al diálogo. Tensos párrafos que cada una dice casi como en confesión, mientras las otras escuchan expectantes pata, a su vez, atacar con su propia versión. Pareciera no haber un eje, e incluso algunas identidades como la de "la vieja" no están claras, mientras la presencia-ausencia del hombre o de los hombres –para hablar de los vivos y los muertos– lo llena todo con voces de maldiciones, con acentos bíblicos.

Excelente trabajo a mano de Adriana Roel, en un papel con una exigencia sin fisuras; Marta Verduzco, como la madre, siempre al borde del abismo, y Ángeles Cruz, Jana Raluy y Mireille Anaya como las hijas-hermanas, cada una como un retrato a la vera de un camino que nadie se atreve a emprender aunque todas lo desean.

Es cierto, hay que realizar un esfuerzo para aprehenderla y gustarla, pero eso es una virtud frente a una puerta con características musicales: la que exige el diálogo y la madurez. Vale la pena.

ESTABA YO EN CASA Y ESPERABA QUE LLOVIERA, de Jean-Luc Lagar ce Dit Germán Castillo. Con Marta Verduzco, Adriana Roel, Jana Raluy, Angeles Cruz y Mireille Anaya. Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-7844. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19 00, domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Centro)