FICHA TÉCNICA



Título obra Las chicas del 3 1/2 floppies

Autoría Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio

Dirección Hugo Arrevillaga

Elenco Rebeca Trejo, Georgina Sagar, Guadalupe Damián, Raimundo Elizondo

Escenografía Boris Schoemann

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Referencia Bruno Bert, "Las chicas de 3 1/2 floppies. Posmodernismo inquietante", en Tiempo Libre, 7 octubre 2004, p. 25.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Las chicas de 3 1/2 floppies
Posmodernismo inquietante

Bruno Bert

Las mujeres que viven entre el cabaret y la prostitución, sobre todo en la provincia, han sido tema reiterado en la dramaturgia nacional. Ahora, un escritor joven pero ya importante: Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio nos presenta Las chicas del 3 1/2 Floppies, un material que en estos días también se usó en un intercambio internacional (que no he visto) llevado a escena en nuestro país por un director británico. Pero la puesta que acabo de ver es independiente a esta circunstancia y pertenece a Hugo Arrevillaga, presentándose en el pequeño foro de La Capilla, el espacio que organiza y programa Boris Schoemann.

Los mundos que construye Ortiz Monasterio son esencialmente textuales. Quiero decir que su cualidad no está en las acciones sino en las palabras que las evocan. No es lo que sucede, sino lo que ya pasó o lo que va a pasar; el presente es como una débil frontera cargada de presagios de tormenta donde parece discutirse intrascendencias hirientes entre personajes con bastantes carencias. Esto permite el juego de un humor ácido en medio de los aquelarres de la muerte mencionados o intuidos pero no vistos. Así, el texto parece disfrazarse por momentos de tonos naturalistas, de sesgos hasta costumbristas, para luego negarse, en una especie de postmodernismo sumamente atractivo e inquietante.

Claro que aquí empieza a jugar la concepción del director, que no debe quedarse en las apariencias circunstanciales del texto, sino trascenderlas, tejiéndose como una trama discontinua que no lo ilustre, sino sólo lo muestre en sus propiedades más sesgadas. Es decir que una puesta convencional traba las posibilidades de la propuesta textual en lugar de desarrollarlas.

Y un poco es eso lo que aquí sucede. El espacio que nos proponen Auda Caraza y Atenea Chávez, responsables de la escenografía e iluminación, no resulta funcional ni para sugerir una casa –un tema importante dentro del abanico de materiales tratados– ni para ubicarnos en el cabaret que da nombre a la obra. Pero tampoco nos deja en el espacio mental (tal vez apenas sugerido por el muro de fondo y el cuadrito hiperrealista), sino que se disocia sin jugar una alternativa realmente válida en el problema del espacio-tiempo. Y en ese lugar incómodo pero de baja proposición, el director maneja a sus actrices con una estructura de carácter naturalista, sin los quiebres necesarios para que ésta no se vuelva el tono predominante de la narración. Entonces, son los elementos de superficie los predominan, sin muchas ventanas a lo que se arrastra tras la convencionalidad de las palabras.

Los personajes pueden ser varios, pero pareciera que en realidad dos son las actrices necesarias para la obra. La presencia del hombre es suficientemente fuerte en su ausencia física, en su aura amenazante, por lo que agregar una figura es más bien disminuir su peso dramático. Y las otras dos, repetición de la historia de las primeras, resultan sobrando sino es para evitar posibles confusiones en el cambio de papeles de las mismas actrices. En fin, que en lo personal creo que Guadalupe Damián y Rebeca Trejo –las que llevan el peso de casi todo el trabajo– hubieran bastado. Creo que, como decíamos arriba, se hubiera ganado generando por momentos un corrimiento de estilo que las desenfocara de esa superficie anecdótica donde siempre parecen estar instaladas. Pero eso es una cuestión de concepto de dirección.

En definitiva, un texto difícil con apariencia de fácil acceso y un producto final interesante aunque ciertamente limitado en su alcance.

LAS CHICAS DEL 3 1/2 FLOPPIES, de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio. Din Hugo Arrevillaga. Con Rebeca Trejo, Georgina Sagar, Guadalupe Damián y Raimundo Elizondo. Historias de unas chicas fronterizas que su único contacto con la cibernética es un bar donde van a ligar que se llama 3 /2 Floppies. Teatro La Capilla, Madrid 13. Coyoacan, 5659-1139 y 5659-6305. Domingo, 18:00 horas. Loc. $80; descuento del 50(,), a estudiantes, maestros y afiliados al Inaplen. Adolescentes y adultos. Duracion aproximada 75 mins. (Sur)