FICHA TÉCNICA



Título obra Hermanas

Autoría Antón Chéjov

Dirección David Hevia

Elenco Mauricio Davison, Edwarda Gurrola, Arianne Pellicer

Espacios teatrales Teatro Rosario Castellanos

Referencia Bruno Bert, "Hermanas. Chejov a media agua", en Tiempo Libre, 30 septiembre 2004, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Hermanas
Chejov a media agua

Bruno Bert

Un texto teatral es siempre un pretexto, en la medida en que la escritura final vigente es la que se nos dará en el escenario y a través de los actores. Por lo tanto me parece perfectamente normal (al contrario de otras opiniones) que un director tome un material textual cualquiera y lo adapte a su placer... siempre que aclare esta acción y que el resultado final esté, por lo menos, a la altura del original textual.

Esto viene a cuento porque David Hevia ha llevado a escena, como adaptador y director, una versión libre de Las tres hermanas, que él simplemente ha llamado Hermanas, y lo dedica como homenaje al centenario de la muerte de Anton Chejov, en el teatro Rosario Castellanos, principal espacio de La Casa del Lago que, sin su escenario y platea tradicional, ha vuelto a ser –como en las viejas épocas– un salón de estilo, y justamente de un estilo contemporáneo al autor ruso.

Sin embargo, esta circunstancia –que hubiera favorecido la ambientación de una puesta convencional– aparece casi como un factor negativo en esta adaptación donde las paredes son cubiertas con plásticos y cartones grafitados con aerosol rojo y las ropas de los personajes son, entre actualizadas e incluso vueltas de manera desigual, casi símbolos de la intencional presentación abstracta del director, que declara ubicar la trama "en el espacio de la conciencia".

Siempre he sentido que Chejov no era un autor de carácter naturalista, sino profundamente impresionista. De allí que las puestas habituales no me satisfacen. Sin embargo, el impresionismo está absolutamente enraizado en el valor del tiempo, en la expresión de ese momento que se nos va de las manos inexorablemente como seres individuales, y encarna la decadencia de la clase burguesa de aquel tiempo y lugar preciso de la última Rusia zarista. Chejov expresaba en un vacío de sentido, la agonía de una clase impotente aplastada entre un feudalismo bestial y agónico y una revolución ya muy cercana. Pensando en esto, sí creo que las cosas han cambiado bastante: el feudalismo ya no está y las revoluciones se han agotado.

Allá en su origen, el texto expresa una triste poesía, un crepúsculo lánguido que preanuncia una muerte inútil. Aquí, en cambio, el efecto queda fragmentado y trunco.

Ya no logra esa irritación que de alguna manera tiende a generar el impulso en el espectador, a despertar en él una conciencia de necesidad de acción. Se vuelve como un instigador un tanto forzado, de una contemporaneidad que de esta manera arrastra fragmentos anecdóticos poco interesantes y descontextualizados. Es decir, en lo personal creo que la vigencia del pensamiento de Chejov no se revela a través de viviseccionarlo insertándole un laboratorio de ideas y formas al interno de sus estructuras textuales, sino manteniendo su propia distancia crepuscular. Respetar no una puesta de tipo decimonónico, lo que sería pobre y remanido, sino la unidad de concepto y pensamiento que se halla en el libro y que aquí se quiebra, posiblemente ex profeso. Así y todo, el segundo acto se acerca a una mayor claridad de construcción y visualmente es más efectivo que el primero.

La decena de actores incluye a Edwarda Gurrola (Irina), Ariane Pellicer (Masha), Irela Villers (Olga) y Mauricio Davison como el viejo doctor, son una propuesta que va desde la encarnación naturalista hasta el distanciamiento afectado, pasando por textos apenas expresados en sus intenciones. Una pluralidad que varía tanto en los personajes como en los antecedentes formativos de los distintos intérpretes, con resultados que pueden producir un cierto desconcierto.

En definitiva, un trabajo de exploración serio pero que, a mi entender, deja a Chejov a media agua, sin el viejo hedor a hierbas podridas y sin la cercanía con muertes más contemporáneas.

HERMANAS, de Anton Chejov. Dir. David Hevia. Con Mauricio Davison, Edwarda Gurrola y Arianne Pellicer. Teatro Rosario Castellanos, Casa del Lago, Antiguo Bosque de Chapultepec, entrada por'Paseo de la Reforma (Metro Auditorio), 5553-6318. Viernes, 20:00; sábado, 19:00 horas. Loes. $150 general; $100 estudiantes universitarios. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 150 mins. Estacionamiento. (Centro)