FICHA TÉCNICA



Título obra Los de abajo

Autoría Mariano Azuela

Notas de autoría Mariano Azuela / adaptación a su novela homónima

Dirección Víctor O. Moya

Elenco Jovita Vargas, Tomás Bárcenas, Paulino Hernández, María de Jesús Morales, Marina Vela Martínez, Nadia Haro Oliva, Raúl Meraz

Grupos y compañías Teatro Estudio de México con alumnos de los Centros Nocturnos de Difusión Artística

Notas de grupos y compañías Víctor Moya / director

Notas Premios al montaje Los de abajo del Concurso de Grupos Teatrales. El nombre de María Vela Martínez aparece también como María Vela Godínez en el mismo artículo

Referencia Armando de Maria y Campos, “Triunfan Los de abajo de Mariano Azuela, en el Concurso de Grupos de Teatro”, en Novedades, 2 abril 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Triunfan Los de abajo de Mariano Azuela, en el Concurso de Grupos de Teatro de las Fiestas de Primavera

Armando de Maria y Campos

Ahora asistimos al hecho extraordinario de varias y muy importantes instituciones creadas para establecer los fundamentos de un teatro nacional sobre bases más sólidas, sobre estudios y experiencias prácticas dedicadas a la formación de los tres elementos esenciales del arte escénico: la composición, la interpretación y la técnica. La composición no se enseña; nace espontánea y libre cuando el ambiente la propicia y el genio la crea. La interpretación y la técnica se adquieren, son los factores por así decir, mecánicos, artificiales, voluntarios, del arte, uno en mayor grado que otro; dependiente uno de facultades individuales, otro de medios prácticos; bien que ambos alcanzables a fuerza de tenacidad y de experiencia. El concurso de grupos teatrales para premiar a autores, a intérpretes y a técnicos de la dirección recientemente celebrado revela la maduración en marcha de una obra de problema moral de incalculables consecuencias futuras, porque el teatro es un arte popular por excelencia.

Un novelista consagrado, don Mariano Azuela, autor no representado antes de ahora, aceptó participar en el concurso de grupos teatrales con un fresco entusiasmo ejemplar, haciendo una nueva versión de la adaptación teatral de su famosa novela Los de abajo, publicada en 1938 –en unión de otras dos piezas, éstas sí escritas directamente para la escena, El búho en la noche y Del Llano Hnos., S. en C., presentada la última–. Para quienes lo ignoren, conviene decir que Mariano Azuela nació en Lagos de Jalisco en 1873, y que sus primeras novelas aparecieron en 1907 –María Luisa–; en 1908 –Los fracasados–, y en 1909 –Mala yerba–, es decir antes del periodo de la revolución, que había de inspirar su mejor obra: Los de abajo –1916–, publicada en el destierro, en el sur de los Estados Unidos: La malora –1923–, El camarada Pantoja, Las tribulaciones de una familia decente, etc. En 1929 dos aficionados al teatro bien intencionados realizaron una adaptación teatral de Los de abajo, y la hicieron representar en el teatro Hidalgo de la ciudad de México. El autor de la novela desautorizó públicamente dicha adaptación, y... se puso a hacerla él mismo. La adaptación de Los de abajo de Antonieta Rivas Mercado y un señor Ituarte no cuenta, pues.

Don Mariano Azuela encerró la acción de su novela en tres actos, cada uno dividido en tres cuadros. Gabriel Botas publicó en un tomo de Teatro las tres piezas de Azuela, y nadie pensó en llevar a la escena Los de abajo hasta que Víctor Moya –traductor de La doma de la fiera de Shakespeare, de La fuerza bruta de Steinbeck, etc.–, director del grupo experimental Teatro Estudio de México, le pidió al autor autorización para representarla en el concurso de teatro de las Fiestas de Primavera de este año y aceptó Azuela. Pero –dijo el ilustre novelista–, con algunos "arreglitos", porque las cosas han cambiado mucho desde 1915 en que la escribí... Así fue como él mismo se impuso la obligación de rehacerla.

Es sabido que Azuela vivió, con Los de abajo, su novela. El entonces joven doctor Azuela se vio arrebatado por el remolino de la Revolución, alistándose como médico de la brigada del general Miranda, que militaba a las órdenes del general centauro Francisco Villa. Después de la Convención de Aguascalientes, que inició la derrota de Villa, Mariano Azuela se expatrió, vivió pobremente en el exilio, naturalmente amargado y sin creer en el triunfo de Venustiano Carranza. Entonces escribió su famosísima novela, repartiéndose un papel, el mismo que ha desempeñado durante "la bola", antes de que este movimiento se convirtiera en revolución constructiva. En la primera versión teatral de Los de abajo el "curro" Valderrama es el propio don Mariano. En la segunda versión, Azuela, no el maestro de ahora, sino el doctorcito de brigada del general Miranda, habla por boca del capitán Macías. El personaje de Los de abajo ha cambiado en hondura, en profundidad. Lo mismo muchos de los personajes esenciales. Don Mariano lo comprendió y rehizo su ya magnífica pieza teatral. Le aumentó totalmente tres cuadros, y modificó con radical entusiasmo y proba energía casi todas las escenas, la última de la obra, principalmente. La obra no creció porque muchas otras escenas fueron podadas con pericia y buen tino. Son nuevas todas las escenas del cuadro VII, a bordo de un carro de ferrocarril, para dar motivo al conocimiento gráfico de la derrota de Villa en Celaya; son nuevas, también, todas las escenas del cuadro VII entre los ahora muy humanos personajes de Margarita y la "Pintada". Aparecen muchos otros personajes indispensables para la nueva acción de la pieza. La música popular es otro, o son muchos, personajes, la deliciosa canción María, María..., el corrido de la toma de Zacatecas, la canción Qué te ha dado esa mujer de Tata Nacho, y otras, ambientan, con los toques militares de la época, la acción, naturalmente lenta, en remolino y no transcurrida como cuando se trata de obras escritas directamente para el teatro, de esta gran pieza de teatro mexicano.

En las escenas finales entre el general Macías y el capitán Solís está la clave de la nueva versión de Los de abajo; tomo párrafos del ejemplar autografiado por Azuela de esta versión, que poseo:

Capitán Solís: Bien dicho, general Macías. Es de cobardes huir en la lucha; es cierto que ahora no sabemos exactamente por qué peleamos, pero nuestro deber es continuar esta lucha hasta el fin. Qué importa que sean los cobardes o los valientes los que la terminen; somos por igual responsables de tanta sangre derramada, y de tantas lágrimas y de tanto sufrimiento, y de esto sólo nos salva la idea de que por igual hemos participado en la Revolución... Mejor participación para los pobres en los bienes de la tierra, una distribución más justa para todos los pobres...

Sólo somos los sembradores y serán nuestros hijos y nuestros nietos quienes recojan la cosecha. Esa es nuestra tragedia que hay que vivirla valientemente.

General Macías: Me gusta ese capitán Solís. Dice cosas que lo ponen a pensar a uno. No lo entiendo, pero me gusta el hombre...

Víctor Moya dirigió con empeño y acuciosidad, que se resolvieron con acierto, la nueva versión escénica de Los de abajo, y supo manejar el fresco y dúctil material humano de jóvenes aficionados (alumnos en su mayoría de los Centros Nocturnos de Difusión Artística), entre los cuales hay, seguramente, futuros grandes intérpretes de nuestro teatro, dedicados ahora a las tareas más ajenas a la escena. Jovita Vargas, que obtuvo el primer premio de actriz, es oficial de sastrería; Tomás Bárcenas, también premiado, es bodeguero en unos laboratorios de marcas; Paulino Hernández, que posee singular bis cómica, es jardinero de la Alameda Central; María de Jesús Morales, también con excelentes facultades, es obrera en una fábrica de camisas; Marina Vela Godínez, que obtuvo el primer premio para la mejor dama joven, es enfermera en el Hospital del Niño.

La presentación de Los de abajo marca un conmovedor triunfo para el teatro en México. El autor Azuela obtuvo el primer premio; el grupo Teatro Estudio de México, el primer premio; el director Víctor Moya el primer lugar entre los directores, y primeros lugares Jovita Vargas, como primera actriz; Marina Vela Martínez, como dama joven; Nadia Haro Oliva como otra primera actriz; Tomás Bárcenas, el segundo lugar como primer actor, y Raúl Meraz, segundo lugar como otro primer actor.

Los de abajo es un teatro popular por excelencia; ha emanado del espíritu de la multitud y a él se dirige. Nada más propio de las masas que las composiciones escénicas, porque en ellas se retrata a sí mismo el pueblo. El autor cree infundir su pensamiento en la obra, pero la obra sólo vale y subsiste cuando lleva en sí el pensamiento del pueblo, el sentimiento del pueblo, las aspiraciones del pueblo. Los de abajo es un ejemplo a seguir.