FICHA TÉCNICA



Título obra La canción del Nenúfar

Autoría Boris Viam

Dirección Jesús Díaz

Elenco Jacqueline Serafín, Noemí Espinosa, Ricardo Zárraga, Víctor Hugo Peña

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, "La canción del Nenúfar. Disparejo", en Tiempo Libre,22 julio 2004, p. 24.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La canción del nenúfar
Disparejo

Bruno Bert

Jesús Díaz es un actor y director de original factura y una consecuencia poco común con su trabajo. Se especializa como clown, con su personaje un tanto absurdo, de negra etiqueta y sombrero plano. De los que nunca ríen, con Charlot y Keaton como bisabuelos de oficio. Pero se trata de un personaje invasor, porque aparece muchas veces fuera de contexto, creando un hálito extraño en el entorno de las obras donde en algo se inserta casi por prepotencia. Y además es un personaje al que le da –tal vez compensando su parquedad verbal– por tocar instrumentos como la guitarra y el acordeón, por ejemplo, por lo que no es de extrañar que terminara comandando un grupo/orquesta compuesto por otros seres peculiares que tanto actúan como tocan y se llaman Orquesta Lavadero.

Con este grupo, acaban de reponer La canción del nenúfar, un trabajo que ya tiene cierto tiempo girando por allí, y que es una adaptación muy libre de La espuma de los días, uno de los primeros textos de Boris Vian (1920-1959), el multifacético escritor francés de la posguerra.

El resultado de la unión entre las peculiaridades de Vian –paródico, erótico y también él apasionado intérprete de jazz– y las de Díaz, da como resultado un espectáculo sumamente disfrutable aunque indudablemente disparejo. Quiero decir, que en la primera parte (está dividido en dos actos) hay una gran libertad creativa, con infinitos toques absurdos, momentos de contradicción muy juguetona, en donde Boris Vian está sólo de fondo mientras que la piel es la del director y su grupo de actores-músicos. Ellos ponen el ritmo, los gags y el talento. Allí las sorpresas son constantes y la combinación de lo ingenuo y lo hábil para la construcción de los personajes y las situaciones, nos mantiene con una sonrisa en los labios durante casi todo el tiempo.

Luego viene el intermedio y es como si el grupo se hubiera agotado en su capacidad creativa y nos dejara a solas con Vian, al que por supuesto es mucho mejor leer, ya que la imaginación compone siempre a nuestro sabor y estilo. Y entonces la tensión decae, la anécdota pasa a primer plano y el absurdo-fantasía se hace farragoso y quebrado. En todo ese segundo acto (que además dura casi como el primero, contra las reglas habituales que tienen en cuenta el cansancio acumulado del espectador), sólo por momentos la chispa de lo anterior renace para darnos unas esperanzas que en realidad nunca llegan a concretarse.

El espacio, somero pero perfectamente apto, está diseñado junto con algunos objetos escénicos por Iker Vicente, un artista plástico de gran ductilidad y un contagioso sentido del humor. Y los actores son Roam León, Alejandro Robles, Héctor Hugo Peña, Jacqueline Serafín, Noemí Espinosa, Frida Islas y Ricardo Zárraga, más el propio Díaz, que hace breves intervenciones. Muy parejo el nivel. Pero indudablemente destaca Noemí Espinosa, con una gran capacidad histriónica y una puntualización perfecta en cada gesto y mirada.

Es decir que nos encontramos ante un equipo-grupo con un director inteligente, creativo, personal, incluso tal vez demasiado obstinado en el cuidado de lo que considera un logro, y un conjunto de actores-músicos muy acordes al lenguaje y la pautación de Díaz. Base indispensable para una identidad profesional y la creación de un estilo fácilmente identificable dentro de lo que habitualmente llamamos teatro-bar o teatro-cabaret.

Les deseamos que aligeren peso, que apelen a la brevedad, que se consoliden como grupo y que mantengan una continuidad de presencias y producciones. Cosa al parecer factible, ya que en la noche de la función aprovecharon para anunciar su trabajo con otra obra, en un espacio no convencional. Suerte, madurez y público.

LA CANCIÓN DEL NENÚFAR, de Boris Viam. Dir. Jesús Díaz. Con Jacqueline Serafín, Noemí Espinosa, Ricardo Zárraga y Víctor Hugo Peña. La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn, 5662-8674 y 5662-7535. Martes, 20:30 horas. Loc. $120. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Duración aproximada 120 mins. Estacionamiento. (Sur)