FICHA TÉCNICA



Título obra Herencia

Autoría María Muro

Dirección Hilda Valencia

Elenco Rosario Zúñiga, Olga González, Tony Marcín, Natalia Rychert Slawinska, Christian Baumgartner

Escenografía Mónica Kubli

Iluminación Mónica Kubli

Referencia Bruno Bert, "Herencia", en Tiempo Libre, 26 febrero 2004, pp. 38-39.




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Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Herencia

Bruno Bert

Los mundos que gusta convocar María Muro suelen ser vagos herederos de Proust: provincianos, muchas veces mezquinos, obsesionados por los efectos de la memoria y el olvido, centrados en la familia y agotados por la muerte; pero con una mexicanidad que evoca, siempre dentro de la misma línea, la gran herencia de Rulfo y sus mundos fantasmales. Hoy esta autora nos trae de la mano de Hilda Valencia un nuevo trabajo que tiene por nombre Herencia y se está presentando en el minúsculo espacio de El Foro.

Una vez más es la estructura de familia, en este caso cinco hijos –cuatro mujeres y un varón– la que tomamos en el momento de la muerte del padre, en la soledad de una vieja casona, con una madre apenas mencionada y con síntomas de desequilibrio mental. Cuatro seres inútiles que esperan la herencia que habrá de permitirles "resolver sus problemas" así sea en el plano de la fantasía y la inmediatez. Y allí está la caja fuerte cerrada, la casa llena de trebejos, los recuerdos rondando por todas partes, otra familia paralela... y una sensación profunda de soledad, de dependencia al pasado y de fracaso existencial. Todo posiblemente recordado hoy por uno de ellos, ya que la trama parece transcurrir en un tiempo indefinido y arcaico.

La habilidad literaria de María Muro consiste sobre todo en tejer con retazos que completan ' nuestra propia imaginación, en fragmentar para involucramos, en crear una historia lejana que termina por sernos curiosamente vecina y reconocible. Un tempo piano y en sordina con algunas estridencias cortando bruscamente el paisaje. Sus espacios son irreales, como los del sueño o la memoria, y en ese sentido resulta muy acertada la propuesta de Mónica Kubli como escenógrafa e iluminadora, que complementa el mundo de la autora, enfriándolo a través de una estructura metálica y de vidrios opacos, que bien pueden evocar la muerte, lo clausurado y los espacios vacíos de la memoria.

Rosario Zúñiga, Olga González, Tony Marcín y Natalia Rychert Slawinska son las hermanas, mientras que Christian Baumgartner es el varón sobreviviente luego del aparente suicidio del primogénito. Buen trabajo de los actores, a los que se les exige una verosimilitud vigilada muy de cerca, y buena dirección por parte de Hilda Valencia, que en un rectángulo mínimo crea un mundo de relaciones sin cosas obvias, con su cuota de realismo y su pizca de abstracción.

Un trabajo como los que suelen presentarse en el espacio del maestro Margules: serios, abocados más a la eficacia que a la posible complacencia con el público, que en este caso puede compartir con facilidad la fragilidad de esas imágenes a apenas un par de metros de distancia del espectador como un ser en las sombras, similar a los que las palabras convocan en la obra misma.

Entonces, una propuesta mínima (en cuanto a concepto, no en tanto valor), una identidad dramatúrgica que se reencuentra y un grupo de actores que no desdicen el hecho de trabajar en un espacio formativo como es El Foro. Si le apetece la memoria y sus intrincados mecanismos de preguntas, en un clima de nostalgia y cierta angustia, puede entonces que ésta sea una buena propuesta para su próxima salida.

HERENCIA, UN PRELUDIO Y SIETE TIEMPO, de María Muro. Dir. Hilda Valencia. Con Rosario Zúñiga, Tony Marcín y Olga González. Conco hermanos, después de la muerte de su padre, reflexionando acerca de la vida a la que el difunto los llevó. El Foro, Jalapa 121, Roma, 5574-6420 y 5264-0873. Viernes, 20:30; sábado, 19:00 horas. Adolescentes y adultos. (Centro)