FICHA TÉCNICA



Título obra Día de campo

Autoría Fernando de Ita

Dirección David Hevia

Elenco Flor Edwarda Gurrola, Irela de Villers, Janet Ruiz

Espacios teatrales Sala Xavier Villaurrutia

Referencia Bruno Bert, "Día de campo", en Tiempo Libre, 19 febrero 2004, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Día de campo

Bruno Bert

Hacía mucho tiempo que no veía un espectáculo donde Fernando de Ita firmara como autor. Ahora se me dio con Día de campo, un material suyo que llevó a escena David Hevia. El programa de mano tiene como ilustración fundamental el cuadro de Magritte "Las bellas realidades", que consiste en una gigantesca manzana verde suspendida en el espacio, sobre la que hay apoyada una mesa con mantel. El tema de la obra, coherente con una posible interpretación de la imagen surrealista, son las fantasías de relaciones incestuosas entre padre e hija, con la ambigua participación de la madre, que es simbólicamente asesinada y reconvocada múltiples veces.

Esta veta señalada por el programa, se reconfirma en la escenografía de Mónica Raya (creadora que acaba de ser nombrada responsable del departamento de teatro de la UNAM), que nos muestra como fondo la ampliación gigantesca de un cuadro de José María Velasco representando los volcanes y el valle de Anáhuac. Lugar donde justamente radica Fernando de Ita. Frente a esta pintura, referente detalle decimonónico, se instala una larga mesa donde habrán de comer los tres personajes principales servidos por una rememoración burlona de Maxirniliano de Habsburgo y una especie de camarera tirolesa con el nombre de Beatriz.

Naturalmente, todo está en clave –nombres, trajes, espacios reales y simbólicos– respetando la evocación surrealista inicial. Y allí, con un acentuado sabor a Gurrola rondando por el ambiente, se da el "banquete filosófico", que es la obra misma. No se ahorra lo escatológico, ni la vulgaridad, ni la gratuidad sobreabundante, ni por supuesto el usar al teatro como un referente constante dentro del propio teatro, y la señalización de la cultura como un fermento decadente. Lo único que tal vez falta es el sentido real del humor (como corrosivo del drama y los valores burgueses), elemento que considero esencial y que sin embargo aquí está bastante desvirtuado.

Entonces, con Gurrola y Bataille como posibles mentores invitados, y ese regusto por la intelectualización remojada en el alcohol y la mierda, "Día de campo" se vuelve un ágape para iniciados, como lo fueron casi todas las puestas de propio Gurrola, por ejemplo, apostando mucho más a la provocación que a la complacencia. Ser cómplice o no, es ya cuestión de lo que cada uno entienda por la palabra "espectador".

Allí los actores importan poco como tales, sino que más bien son objetos comprometidos en una composición que tiende a superarlos como los ready-made de Duchamp, que resignificaban la función banal de un objeto señalizándolo a través de la cultura artística, en una destrucción deliberada del arte a través del arte.

Éstos son José Eduardo Gutiérrez (el padre), Irela de Villers (la madre), Edwarda Gurrola (la hija), Janet Ruiz (la camarera) y el propio director, David Hevia, que más bien funge como voyeur comprometido orquestando la totalidad del espectáculo, seguramente en complicidad directa con el autor.

En fin, no es un material de fácil digestión, pero el arte no es un alka-seltzer. En lo personal hubiera esperado identidades más sólidas y reflexiones más cercanas a este momento histórico y sus preguntas; se me hace una propuesta un tanto fijada en un tiempo remoto, pero... ¿Y por qué no después de todo?

DÍA DE CAMPO, de Fernando de Ita. Dir. David Hevia. Con Flor Edwarda Gurrola, Irela de Villers y Janet Ruiz. Sala Xavier Villaurrutia, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio). Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $150. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 90 mins. (Centro)