FICHA TÉCNICA



Título obra Monserrat

Autoría Emmanuel Robles

Notas de autoría Ceferino R. Avecilla / traducción

Espacios teatrales Teatro del Palacio de Bellas Artes

Eventos Festival de Teatro Internacional Mexicano

Notas Semblanza de Emmanuel Robles con motivo de la presentación de su obra Montserrat en el Festival de Teatro Internacional Mexicano

Referencia Armando de Maria y Campos, “Sobre Monserrat y el nuevo autor francés Emmanuel Robles. Montserrat será representada durante el Festival de Teatro Internacional Mexicano”, en Novedades, 26 marzo 1950.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

Referencia Electrónica

Novedades

Columna El Teatro

Sobre Montserrat y el nuevo autor francés Emmanuel Robles. Montserrat será representada durante el Festival de Teatro Internacional Mexicano

Armando de Maria y Campos

El 14 de septiembre de 1948 se representó por primera vez en el Theatre des Mathurins, de París la pieza en tres actos Montserrat de Emmanuel Robles, que mañana –lunes– se representará por primera vez en México, en el teatro de Bellas Artes, correspondiendo a la jornada de teatro hispanoamericano del Festival Internacional de Teatro en desarrollo.

Montserrat es el primer drama compuesto por Emmanuel Robles, nuevo autor francés. En Francia, como se sabe, se estimula la creación artística o literaria con premios anuales. Uno de los más serios y codiciados es el Premio Fémina, que ganó en 1947 Emmanuel Robles. Este premio es discernido por un grupo de mujeres de letras, durante un almuerzo –esta vez se celebró en el Círculo Interallié–. Después de 13 escrutinios, el jurado de mujeres lo concedió a Emmanuel Robles por su novela Les hauteurs de la ville.

En los últimos tiempos han aparecido en las carteleras parisienses títulos que sugieren asuntos españoles e hispanoamericanos: Los españoles en Dinamarca de Merimée; Nous irons à Valparaiso de Marcel Achard; Le square du Perou de Louis Ducreux; Montserrat de Emmanuel Robles. Este último es un autor francés de origen sudamericano. A Montserrat de Emmanuel Robles, la comisión de "Ayuda a la Primera Obra" ha adjudicado el premio 1948, primero de ese carácter que subvenciona la Dirección General de Artes y Letras del Ministerio de Educación Nacional francés. Bajo los auspicios del ministerio citado Montserrat fue representada en el Theatre Montparnasse-Baty, y la misma noche que se representaba en el coliseo mencionado lo era también, por tributo a su autor que nació en Orán y vive en Argel, en el Theatre Colisée de esta ciudad. Para el gran público se "reprisó" –casi constituyó un estreno– en el Theatre des Mathurins, en la fecha arriba indicada. En el Montparnasse-Baty lo había sido –informalmente– el 25 de abril del año citado de 1948.

La acción de Montserrat transcurre en Valencia de Venezuela, si bien el autor se apresura a declararnos que sólo ha querido tomar de la historia "un pretexto, un decorado, un color". Y puede afirmarse que lo ha logrado, porque las emociones que provoca en el espectador se hallan por encima de toda actualidad histórica. Simón Bolívar, que ha logrado escapar tras la derrota del ejército venezolano por los españoles, se halla escondido bajo la protección de un joven oficial español, Montserrat, que simpatiza con la causa del libertador. Izquierdo, encargado de capturar a Bolívar, adivina que Montserrat conoce su escondite. Para obligarlo a hablar lo encierra en una sala de la capitanía general en unión de seis inocentes, detenidos al azar en la calle, y que habrán de ser fusilados si, transcurrida una hora, no consiguen hacerlo revelar su secreto.

Tal es el conflicto dramático que tiene sus puntos de contacto, un poco traídos de los pelos de la actualidad, con el existencialismo de Jean-Paul Sartre y de Albert Camus. ¿Se atreverá Montserrat a sacrificar seis vidas humanas a la quimérica esperanza de que Simón Bolívar pueda llegar a reunirse con los partidarios de la independencia? Alrededor de este caso de conciencia giran los tres actos del drama de Emmanuel Robles, cuyas escenas, vividas en 1812, en su ficción teatral, parecen calcadas de las que han inspirado a otros autores el recuerdo de los años de la ocupación alemana en Francia. Montserrat es, como Bolívar, teniente. Ah, conviene advertir al lector que Simón Bolívar no aparece en la pieza de Robles. Montserrat llega a morir. Antes, Montserrat se justifica con un razonamiento contundente, magnífico. Dice: "En España, odiamos a los franceses por opresores nuestros. Pero a estas tierras y a estos hombres somos los españoles quienes los esclavizamos". Ya juzgará el espectador hispanoamericano el mensaje y la manera de la obra. Lo evidente es que en Emmanuel Robles hay ya un gran autor de teatro. Diálogo y acción constituyen en su obra un equilibrio poco frecuente aun en autores dueños de probados resortes escénicos. Si bien en Francia constituyó un éxito esta pieza que estamos en vísperas de representar, en Estados Unidos aún está en disputa. Tradujo Montserrat al inglés la famosa autora Lillian Hellman, y el gran autor y actor inglés Emlyn Williams –de quien acabamos de conocer durante el presente Festival de Teatro Internacional su obra Trespass– se encargó del papel de Montserrat. La crítica norteamericana se ha mostrado muy fría con respecto a las posibilidades de su permanencia en Broadway. Un crítico dice: "No creo que pueda tener interés comercial. Es demasiado discursiva y filosófica". Nuestro gran director Celestino Gorostiza tiene una fe grande en el éxito que alcanzará Montserrat. La obra de Emmanuel Robles ha sido vertida al español por el escritor y cronista de teatro don Ceferino R. Avecilla.

España, Hispanoamérica en general, no se caen de los carteles de Francia. Ya cité arriba algunos sucesos, y para completar la referencia habría que recordar los éxitos recientes del teatro de García Lorca: Yerma, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba y de Casona La dama del alba, en París. Pero lo curioso es el éxito que los autores franceses alcanzan con temas españoles. El más resonante, después del de Montserrat de Robles, es el de Los españoles en Dinamarca de Merimée de quien acabamos de ver representar La carroza de la Perricholi a los actores del Teatro Universitario de La Habana.

Como se sabe, la comedia Los españoles en Dinamarca es una obra de inspiración romántica, basada en el episodio histórico de la expedición que, al mando de quince mil españoles, realizó el marqués de la Romana en los tiempos del primer imperio francés. Cuando el 2 de mayo de 1808 se inició la sublevación del pueblo español contra la invasión napoleónica, el marqués, que servía bajo las banderas francesas en la isla danesa de Fionie, decidió volverse a España para unirse a los patriotas. Logró, con la ayuda de los ingleses, burlar la vigilancia de los funcionarios imperiales y embarcar el 21 de agosto a bordo de la escuadra británica. Esta evasión, unida a una intriga amorosa, forma la trama de Los españoles en Dinamarca, que fue representada con éxito en el teatro de la Comedie Française. El público de París recibió muy bien la comedia que alcanzó casi tanto éxito como el que tuvo al ser publicada hace más de un siglo, y que ha sido representada en muy contadas ocasiones, y, desde luego, nunca en España, ni en Hispanoamérica.

Los españoles en Dinamarca vieron la luz pública en los días de la coronación de Carlos X. Y su éxito pudo ser atribuido a los recuerdos que evocaba de pasadas grandezas, frente a la figura insignificante del último de los borbones. Hoy, los días de la restauración están muy lejos, y la obra de Merimée ha conmovido a los parisienses de 1948 –que hicieron triunfar el Montserrat de Robles– lo mismo que a los de 1825. Ello nos demuestra que el mérito literario, cuando es auténtico, resiste la prueba del tiempo y sobrepasa la esfera del oportunismo.

Esperemos que ocurra lo mismo, en la América española, con Montserrat de Emmanuel Robles.