FICHA TÉCNICA



Título obra Los amantes suicidas de Amijima

Autoría Monzaemon Chikamatsu

Dirección Gilberto Guerrero

Elenco Blanca Hurtado, Alfredo Herrera, Gabriela Betancourt

Espacios teatrales Teatro Santa Fe

Referencia Bruno Bert, "Reto escénico", en Tiempo Libre, 18 septiembre 2003, p. 25.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Reto escénico

Bruno Bert

Cuando nos asomamos a otra cultura para traer de ella algún producto significativo hacia la nuestra, solemos optar entre lo folclórico y la investigación cultural. La primera nos marca el "exotismo" superficial de las diferencias, y la segunda nos confronta en valores y estéticas, enriqueciendo nuestra visión global de "lo otro". Esto viene a cuento porque en la Unidad Habitacional Santa Fe el grupo Perro, Teatro está presentando un montaje, bajo la dirección de Gilberto Guerrero, de Los amantes suicidas de Amijima, un texto de Monzaemon Chikamatsu, dramaturgo japonés del siglo XVII.

En origen estaba destinado al Bunraku, es decir, a ese teatro tradicional de muñecos en donde cada pieza es manejada con gran maestría, a la vista, por tres manipuladores simultáneos vestidos de negro. Aquí, sin embargo, son cinco actores los que asumen la propuesta con escenografía e iluminación de Carolina Jiménez.

En su propuesta de manejo de espacio llama la atención la original calidad de la escenógrafa. Con estructuras desmontables de madera con reminiscencias claras a la pintura oriental, construye múltiples ámbitos que sugieren una calle, un interior y un puente, entre otros escenarios, complementados por cortinas desinflables que caen de telar y recuerdan las divisiones con muros de papel propios de ese tiempo y cultura. Así las cosas, en lugar de copiar una forma de presentar las historias a través del teatro oriental, lo recrea con libertad buscando un equilibrio entre la abstracción y la estructura figurativa tradicional de Occidente. Lo mismo sucede con la iluminación y el vestuario, en donde se evita la suntuosidad de las telas, los peinados y los adornos, aunque los menciona y sustituye por elementos mucho más austeros.

La estructura anecdótica nos habla de dos amantes –una prostituta y un comerciante casado y con hijos– que impedidos de realizarse por las reglas del honor, optan por el suicidio como una forma de unión entre carnal y mística que los trascienda de ese amargo presente que viven. El tema no es ajeno a Occidente, sobre todo en las expresiones de tipo romántico, y si bien podemos no compartir y a veces incluso no comprender los motivos reales de sus acciones, toda la narración resulta como una excusa (como en la ópera decimonónica, tan cargada de amorosos cadáveres entre do de pecho) para compartir el placer del espectáculo. En esto resulta interesante el intento de rescate de la calidad espectacular por encima de cualquier verosimilitud de carácter naturalista.

El director maneja a sus actores –uno que va narrando y otros que van ilustrando la narración– con algunas estructuras gestuales que más que recordar el teatro hecho por personas –como el No o el Kabuki–, evoca al propio Bunraku y las amplias angulaciones de sus miembros rígidos. Tal vez en los rostros existen ciertas contradicciones de manejo, porque las máscaras faciales de algunos se alternan con expresiones mucho más desvaídas de otros. También en el valor de los textos, que podrían ser cantados, recitados o interpretados según los casos. Y que aquí no muestran una unidad de criterio y muchas veces se quiebran por ciertas dificultades o dudas en la dicción. Los papeles, varios para cada uno, son asumidos por Leopoldo Arias, Blanca Hurtado, Luis Rodríguez, Gabriela Betancourt y Alfredo Herrera. Un equipo que pone todo su esfuerzo y seriedad en la representación, aunque no siempre es homogéneo en la proyección de su energía o en la precisión de sus actos.

En definitiva, un trabajo que no intenta irse por la fácil, que resulta muy poco convencional y que muestra el empeño serio de un grupo por hacer teatro de arte. Las limitantes son más bien técnicas y merecen dejarse en segundo plano frente a la dimensión de la tarea asumida.

LOS AMANTES SUICIDAS DE AMIJIMA, de Monzaemon Chikamatsu. Dir. Gilberto Guerrero. Con Blanca Hurtado, Alfredo Herrera y Gabriela Betancourt. Teatro Santa Fe, Plaza de los Héroes s/n, Unidad Habitacímial Santa Fe, 5516-2163 y 8500-0485. Viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 110 mins. (Poniente)