FICHA TÉCNICA



Título obra La prostituta de Ohio

Autoría Hanoch Levin

Dirección Germán Castillo

Elenco María Eugenia Pulido, Oscar Yoldi, Juan Carlos Vives

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Bruno Bert, "La prostituta de Ohio", en Tiempo Libre, 7 agosto 2003, p. 21.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

La prostituta de Ohio

Bruno Bert

Nunca he leído la variada literatura de Hanoch Levin (1943-1999), pero acabo de ver una obra suya compuesta en los setenta que ha despertado mi apetito por conocerlo no sólo como dramaturgo (al parecer escribió más de cincuenta obras), sino también como poeta y novelista. Se trata de La prostituta de Ohio, que bajo la dirección Germán Castillo se está presentando en el Teatro El Granero.

La obra tiene sólo tres personajes y transcurre en un desvencijado callejón de suburbio. Ellos son un viejo mendigo que ese día cumple 70 años, su hijo, seguramente cercano a los cuarenta y del mismo oficio, y una prostituta ya mayor que tiene esa calle como parada. El comienzo nos muestra al viejo que quiere darse un regalo de cumpleaños contratando los servicios de la mujer, los regateos correspondientes y la desilusión final por la impotencia del anciano. Planteada de esta forma pareciera tratarse de una comedia realista con un lenguaje bastante crudo y un desarrollo lineal por delante, muy al estilo americano. Pero no es así.

Sin desmentir nunca al realismo de sobre el que se asienta, pronto las acciones empiezan a adquirir un sustrato poético que va en relación directa con la dureza del lenguaje empleado. Cuanto más áspero es lo que se dice, más nos alejamos de la realidad para navegar las frustraciones y los sueños de personajes que, vistos desde esa nueva perspectiva, bien podrían ser de carácter simbólico. Este juego de opuestos, profundamente entrelazados, de cielo y tierra, infierno y paraíso, vida y muerte, es manejado por el autor con una gran habilidad y eficacia, porque nunca nos abandona a una simple disquisición vivencial o la simpleza de una aventura banal. Maneja un lenguaje escatológico en el doble sentido de la palabra y así la metafísica florece literalmente entre la mierda.

La/s prostituta/s de Ohio son como un referente mítico para el viejo mendigo, que las imagina como las huríes de un paraíso no necesariamente mahometano, sino más bien judío norteamericano, con todo el glamour de la vieja imagen cinematográfica de las pretérita estrellas de Hollywood. El sueño americano, el paraíso e las putas, el cielo de los mendigos. Naturalmente la reiterada sensualidad es uno de los ejes, como el tema padre/hijo, de resonancias por momentos épico/bíblicas en dio del robo, la carencia y la orfandad en el sentido más extenso del término. Excelente material que admitiría un análisis mucho más pormenorizado mostrando muchas raíces que confluyen en la estructura de obra.

Pero también resulta hábil e inteligente la construcción que de ello hace Germán Castillo, a partir de una su cinta escenografía de Martín Acosta. Porque sabe cuándo alternar el sentido encontrado los discursos filosóficos y las peleas de callejón, dando a la totalidad la ligereza de una simple aventura entre seres ínfimos mientras nos deja caer una lluvia de sugerencias sobre Dios y el destino de los hombres. Naturalmente, este trabajo se extiende al manejo de los actores como pequeños muñecos que se mueven torpemente en historias que ellos mismos sólo intuyen. Los tres intérpretes, excelentes todos, son María Eugenia Pulido, Oscar Yoldi y Juan Carlos Vives.

En definitiva, un buen encuentro con un autor que desconocía y con una tarde de teatro que deja un buen sabor de boca.

LA PROSTITUTA DE OHIO, de Hanoch Levin. Dir. Germán Castillo. Con María Eugenia Pulido, Oscar Yoldi y Juan Carlos Vives. Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio). Viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aprokimada 105 mins. (Centro)