FICHA TÉCNICA



Título obra Los negros

Autoría Jean Genet

Dirección José Luis Cruz

Elenco Javier Escobar, Muriel Favilland, Francis Laboriel, Julia Marichal, Pedro Viveros

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Bruno Bert, "Un Genet curioso", en Tiempo Libre, 8 mayo 2003, p. 23.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Un Genet curioso

Bruno Bert

La producción teatral de Jean Genet es bastante parca, e incluso se reducen a dos o tres títulos aquellos que realmente se ven con una cierta frecuencia. Al respecto, Los negros, obra que acaba de estrenarse bajo la dirección de José Luis Cruz, no suele estar entre ellos.

El material es de alrededor de 1958, aunque Genet lo venía trabajando desde algunos años antes. Fue estrenado por una compañía negra de teatro, considerada por muchos de carácter amateur, siendo un significativo éxito qué apuntaló aún más al autor en uno de sus momentos más sólidos. Naturalmente habla de los iconos transgresivos, en este caso la "negritud", que tanto para Francia como para el mundo eran especialmente importantes en aquellos años.. No olvidemos que los sesenta significaron el auge de las luchas anticolonialistas en África, es decir, en el territorio negro por antonomasia. Luego Genet apoyaría a los "Panteras negras" de Estados Unidos, pero esa ya es historia más cercana.

Como obra de teatro conserva las características más o menos habituales de su estilo: está bastante cercana a lo kitsch, es absolutamente estridente, fatigosamente literaria, sobreabundante en palabras y de una provocación que, al paso de las décadas, se nos hace un tanto forzada y evidente. El lenguaje oscila entre lo escueto coloquial y un barroquismo amanerado, mientras se carga de referentes, citas cultas o digresiones no siempre felices. Y el teatro como referente inmediato y directo resignificando los juegos escénicos. A veces es imposible no recordar a otro dramaturgo francés, igualmente homosexual y trasgresor, pero temporalmente mucho más vecino a nosotros, como lo fue Bernard Marie Koltés, y allí vemos cómo cada uno está decididamente atado a los horizontes de su tiempo histórico. Y Genet, aquel "San Genet" de Sartre, se nos va distanciando a pesar de su talento tanto literario como político, al menos en el sentido de autocrearse como figura en contracorriente a los valores de su tiempo.

El montaje de Cruz conserva, en el manejo del espacio y los actores, una cierta rudeza, una cierta bastedad que también se extiende a la elección de los objetos escénicos y a sus construcciones. Un cierto recordar su nacimiento amateur e intentar volverlo estilo. De allí que la acción sea constantemente gritada y que los movimientos de los intérpretes resulten siempre como evidentes. Indudablemente en casi todos. ellos hay una gran energía, pero sus coreografías están siempre en primer plano, intentando volverse a todas luces una estructura impuesta: todos, público y escena, juegan los sobreentendidos de su cultura, son los "actores" que asumen dentro del espacio social los roles fijos de blancos/negros, dominadores/dominados, colonialista/colonizados, en una representación que el teatro en sí solo hace evidente en sus formas. Es decir que a medida que la intención de Genet se politiza, también las formas se vuelven de cierta manera "ejemplificadoras" y "didácticas", sobre todo a través del juego.

El conjunto de actores, alrededor de una docena, es desigual en su formación, e inclusive no todos son negros, como Genet plantea, sino que los hay "coloreados" y mestizos, lo que hace un poco confuso ese juego y rejuego de roles y colores: blancos que hacen de negros que hacen de blancos... en fin. También resulta muy heterogénea la visión del conjunto, como si no hubieran podido constituir un elenco compacto para las necesidades del montaje, para dar unidad visual al mismo, ni en, la calidad de los intérpretes ni en su aspecto físico. Incluso algunos, como el caso de un bailarín, resultan como agregados sin tarea ni finalidad real en la puesta. Entre ellos podemos nombrar a Ernesto Yánez, Sergio Acosta, Francis Laboriel y Julia Marichal, entre otros. Hay también tres músicos en vivo, pero es realmente Luz Angélica Uribe (excelente soprano además) quien asume ese rol de manera coherente y continuada, mientras las percusiones, muy sugestivas, participan mucho más acotadamente.

En definitiva, un Genet no demasiado enriquecedor, curioso por momentos –la iluminación de Carlos Puente contribuye de manera positiva– y un tanto saturante en muchos más.

LOS NEGROS, de Jean Genet. Dir. José Luis Cruz. Con Javier Escobar, Muriel Favilland, Francis Laboriel, Julia Marichal y Pedro Viveros. Teatro Orientación, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte (Metro Auditorio), 5280-8771. Jueves y viernes, 20:30; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $120. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Estacionamiento. (Centro)