FICHA TÉCNICA



Título obra Autoconfesión

Autoría Peter Handke

Dirección Rubén Ortiz

Elenco Gerardo Trejoluna

Música Gerardo Trejoluno

Espacios teatrales Foro La Gruta

Referencia Bruno Bert, "Revelación mísera y sublime", en Tiempo Libre, 10 abril 2003, p. 25.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Revelación mísera y sublime

Bruno Bert

El teatro, lugar aparente del engaño, es un espacio autoconfesional para sus hacedores. Y cuando esto sucede de verdad, cuando ese territorio poblado por el actor se abre efectivamente como un lugar de verdadera creación artística, es entonces cuando el teatro recupera su sentido originario de comunicación con los dioses o el vacío. Se hace arte por un lado y esencial acto de comunicación por el otro, con un público que se vuelve participante, aunque no actúe en el sentido estricto.

Eso viene al caso con el reciente estreno, en el pequeño espacio La Gruta, de un texto de Peter Handke dirigido por Rubén Ortiz y asumiendo como un monólogo compartido por el actor y músico Gerardo Trejoluna

A Handke (Austria, 1942) no es necesario presentarlo, porque es un escritor y dramaturgo que se dio a conocer en los sesenta (Insultos al pueblo) a través del teatro y luego han mantenido una presencia regular en las letras mundiales. Sus textos suelen ser fuertes, de una subjetividad desgarrada, muy poco complacientes en cuanto a estructura literario, difíciles a veces de leer y frecuentemente cargados de un denso pesimismo. Rubén Ortiz tampoco debería resultarnos desconocido porque en las últimas temporadas ha construido espectáculos muy interesantes, aunque es cierto a veces no muy acompañados por el público (Al agua sirena/Ondina, Conato de amor..., etcétera). Se trata de un director joven, riguroso, imaginativo y que generalmente evita irse "por la fácil" en el terreno teatral. Por su parte, Gerardo Trejoluna es como el elemento justo y coherente para componer este trío que perfilamos, un actor y músico con las mismas virtudes que su director, más algunas que le son propias. Los tres nos traen Autoconfesión, en una versión muy particular de las palabras de Handke.

El texto es una larga enumeración de actos, pensamientos o sentimientos indefinidos en el tiempo y en el espacio, siempre en primera persona, como corresponde a una confesión, al estilo de: "Yo nací, yo fui hecho... yo comí cuando no debía y miré las sombras cuando eso estaba prohibido. Yo envidié..." y así durante alrededor de una hora. Eso en un escenario trazado al estilo de una cruz de San Andrés con un ensanchamiento cuadrangular al centro, con el público rodeándolo por todos lados. Evidentemente un texto no narrativo que por su extensión y pluralidad de contenidos termina abarcando al hombre como especie en todo lo más miserable y sublime que pueda tener, en un ámbito donde el actor se conecta frecuente y cercanamente con el público, tiñendo el lugar con un aire levemente cercano a un monasterio laico e intemporal. A un rito colectivo, a una teatralidad sacra que sin embargo no está libre de un cierto sentido del humor.

Excelente ese concepto de teatro. Y también la recuperación de la simpleza esencial de los objetos convocados para el trabajo, que se vinculan básicamente con los elementos: agua que lava y bebe; fuego, que alumbra y denota; aire, que se expresa en el vuelo y tierra, presente en uno de los lado del cuadro central y en última instancia espacio del apoyo que nos contiene a todos. Pero sobre todo, elementos que se sintetizan en el cuerpo del actor, en su voz y en la prolongación de la misma en ciertos instrumentos simples que terminan en manos del público, en un intento de polifonía, de multiplicación de voces, de participación de la confesión misma.

En fin, no hay espacio para más en la página, pero vale la pena destacar que es un teatro maduro, que no intenta la novedad y que exige un cierto esfuerzo por parte del espectador. Y qué bien que sea así. Y también la excelencia de los componentes del equipo, desde el director hasta el iluminador, con un acento especial por supuesto para Trejoluna, reivindicando en plenitud que el teatro es un actor que se vuelve oficiante.

AUTOCONFESIÓN, de Peter Handke. Dir. Rubén Ortiz. Con Gerardo Trejoluna. Espectáculo de expresión corporal. Foto La Gruta, Centro Cultrual Helénico, Revolución 1500, Guadalupe Inn, 5662-8674 y 5662-7535. Jueves, 20:00 horas. Loc. $90. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 70 mins. Estacionamiento. (Sur)