FICHA TÉCNICA



Título obra Combate de negro y de perros

Autoría Bernard Marie Koltés

Dirección David Psalmón

Elenco Carlos Cobos, Moisés Manzano, Norma Angélica, Gerardo Taracena

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Bruno Bert, "Ruido de soledades", en Tiempo Libre, 27 marzo 2003, p. 35.




imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Tiempo Libre

Columna Teatro

Ruido de soledades

Bruno Bert

Bernard-Marie Koltés (1948/1989) murió demasiado pronto a manos de un sida tan implacable como sus propias posiciones; pero leyendo y viendo su teatro lo sentimos más que nunca nuestro contemporáneo. La obra que lo lanzó a la fama en Francia, hace unos veinte años, fue justamente la que acaba de estrenarse en uno los teatros de la UNAM bajo la dirección de David Psalmon. Me refiero, claro, a Combate de negro y de perros, que ahora se presenta en el Teatro Santa Catarina.

La anécdota es el reclamo del cuerpo de su hermano muerto (asesinado) por parte de un negro que trabaja en una empresa francesa en África dedicada a la construcción de puentes y caminos. La acción sucede a lo largo de una noche caliente e interminable donde cuatro personas (el jefe de la empresa, el asesino, una casi puta parisina y el negro en cuestión) descargan sus nervios o aumentan su ansiedad a través de un torrente interminable y muchas veces inconexo de palabras. El tema, en cambio, es la imposibilidad de comunicación entre los hombres, la imposibilidad de reconocer la validez del otro, de la otra cultura, y el intento permanente de la destrucción dé lo diferente y distinto. Para esto, por supuesto, utiliza estereotipos, sobre todo aquellos más válidos y cercanos para la Francia de su momento. Así, el "otro", el "distinto" por antonomasia, por supuesto es el negro. Y el sitio lógico del enfrentamiento es esa África que Francia pisó de manera colonialista durante tanto y tan sangriento tiempo.

De tal manera, dos estructuras narrativas se superponen: aquella que parece provenir de una base naturalista y una narración lineal, con aquella otra que juega a los símbolos, a las transgresiones y dobles sentidos, que se entremezcla con la primera subvirtiéndola, volviéndola incómoda, sin hacerla estallar nunca del todo. Aquí, Philippe Amand, responsable del diseño escenográfico y la iluminación, construye un pequeño espacio donde se acumulan una habitación de lámina, dos pilotes del supuesto puente en construcción y un poco de oscuridad y vegetación que pide Koltés para su obra. Bien logrado el clima, aunque tal vez demasiado cuidado en los detalles de algo que suele imaginarse en grandes dimensiones y en medio de la aridez, la suciedad y el abandono. Espacio de muerte, peligro e incomunicación como aquellos puentes a donde iba el autor –homosexual militante y casi suicida– a buscar sexo indiscriminado, promiscuo y violento en medio de la noche.

El director trabaja sobre todo perfilando a esos personajes, absurdos y simples al mismo tiempo. Dibujándolos hasta volverlos como manchas obsesivas en medio de la penumbra. Jugando el ritmo de las soledades. Son máscaras que parecen personas, o seres que se transforman en patologías evidentes. Y lo hace bien, a pesar que, como con frecuencia sucede frente a las obras de Koltés, el espectador pasa por muy distintas sensaciones, incluyendo el hastío, el rechazo y las ganas de marcharse. Los actores son Carlos Cobos en el papel del "principal" –bien, pero demasiado gritado y un tanto cercano a la simpatía en un personaje que es una bolsa de frustraciones–, Gerardo Taracena como "el negro" (que por supuesto puede ser "el indio", "el mestizo"... "el otro"), frío y desconfiado, casi inexpresivo, aunque no le vendría mal una pizca de mayor peligro en su presencia; Moisés Manzano como el ingeniero asesino, inquietante, pero un poco caricaturizado frente a la composición de los otros; y finalmente Norma Angélica como la "mujer", ser patético, entre lo cursi y lo absurdo, entre la puta y la desamparada, posible travestimiento de la otredad sexual del propio Koltés.

No resulta fácil gustar del trabajo, pero es evidente que las sensaciones negativas y excluyentes son parte de la gramática de Koltés como autor. Él decía que lo que lo llevó a escribir esta obra fueron los sonidos de voces humanas en la noche en un espacio parecido al planteado que él visitó en su juventud. Las voces no armónicas de la noche. Eso es justamente lo que representa este escritor en la poética que construye.

COMBATE DE NEGRO Y DE PERROS, de Bernard Marie Koltés. Dir. David Psalmon. Con Carlos Cobos, Moisés Manzano, Norma Angélica y Gerardo Taracena. Teatro Santa Catarina, Plaza de Santa Catarina 10, Coyoacán, 5658-0560. Miércoles a viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $100. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 180 mins. (Sur)